viernes, 29 de febrero de 2008

Violencia machista

El pasado 26 de febrero cuatro mujeres fueron asesinadas por sus parejas. El horror no está en la cifra sino en el impulso que lleva a ese individuo que violenta su condición humana rebajándola a la indignidad. No digo animalidad, porque los animales no asesinan. En todo caso matan para sobrevivir. Por esto ya no se trata sólo de hacer leyes o manifestarse en las calles, sino de asomarse al abismo. Mirar sin anteojeras el rostro del mal. Y retratarlo.
No creo en dioses o demonios, ni siquiera mirando a una mujer, como canta Nick Cave en esa bella canción que es Into my arms, ni tampoco en que el hombre sea un lobo para sí, como escribió Thomas Hobbes. Creo en la bondad, la belleza y la fuerza espiritual del ser humano –hombre y mujer, macho y hembra-, para ir más allá de ese mal que, cada día, cada instante, entorpece sus actos, oscurece la vida en el mundo. [Vídeo Where the wild roses grow. Nick Cave]

Los peperos no son rockeros


¿Confiarías el gobierno a esta banda?

miércoles, 27 de febrero de 2008

La perplejidad del presidente Rodríguez Zapatero


Hace tiempo que el presidente Rodríguez Zapatero ha demostrado que no es un bambi. Muchos confunden afabilidad con blandura y él es afable, pero no blando. El hecho mismo de haber alcanzado la secretaría general del PSOE, en un momento en que la disputaban los principales barones del partido, denota su disposición al diálogo y su capacidad para alcanzar acuerdos.

La forma como ha resistido los ataques, las maldades y los infundios de la oposición de los populares para llevar a cabo un programa de gobierno -en muchos aspectos excepcional-, demuestra asimismo que es una persona de gran fortaleza mental y de sólidas convicciones políticas e ideológicas.

Sin embargo, en el primer encuentro del debate televisado, el presidente Rodríguez Zapatero respondió, para muchos débilmente, cuando el otro traspasó los límites del insulto [ya lo había hecho llamándole mentiroso, cuando la realidad demuestra lo contrario, que la mentira es patrimonio de la cúpula de su partido] para entrar en territorio de la bajeza moral acusándole de «agredir a las víctimas» del terrorismo. La perplejidad del presidente Rodríguez Zapatero al oír esto fue todo un alegato contra la infamia.

¿Cómo es posible que una persona que pretenda gobernar los destinos de un país pueda acusar a otra de tal cosa a sabiendas de que es un infundio? Me atrevería a decir que, en ese preciso momento, si alguien tenía dudas acerca de la calaña de los dirigentes del Partido Popular, las despejó de inmediato. Poco importó entonces que el candidato derechista hubiese llevado la iniciativa dialéctica, porque finalmente se había estrellado con la autoridad moral de un hombre pacífico y noble. Un hombre en el que se puede confiar.

sábado, 23 de febrero de 2008

Basura espacial y militarismo


Días atrás, Estados Unidos anunció el disparo de un misil para derribar un satélite incontrolado. El US 193, lanzado el 14 de diciembre de 2006, había empezado a caer a la Tierra portando combustible tóxico.

Desde que se lanzara el Sputnik en 1957 se han llevado a cabo cerca de 5.000 lanzamientos, cuyo ritmo actual es de 120 al año. Esto ha determinado que la basura espacial acumulada sea de unas 4.500 toneladas, situadas en distintas órbitas y con material radiactivo, que pende sobre la Tierra como una espada de Damocles. Según los científicos, si no se toman medidas, la basura espacial hará imposible salir al espacio exterior después de 2055.

El satélite espía US 193 no es la única chatarra espacial que amenaza caer a la Tierra con material tóxico. Sin embargo, el Pentágono, con el pretexto de «salvar» el mundo, ha aprovechado la circunstancia para exhibir su arsenal antimisiles y su poderío militar en el espacio. Cabe suponer que la operación es una respuesta a China, que en enero de 2007 destruyó también un satélite militar propio con un misil y que ahora se ha apresurado a protestar.

¿De qué sirve que millones de ciudadanos reciclen la basura hogareña y cuiden el medio ambiente si los gobiernos de las grandes potencias no hacen lo mismo con su propia basura?

miércoles, 20 de febrero de 2008

Hace un año en Marienbad


Ahora que Alain Robbe-Grillet ha muerto recuerdo que detestaba sus novelas objetivistas. Sin embargo, gran parte de la poesía de Hace un año en Marienbad –así se tituló en Argentina-, se debe a su guión. Para realizarlo, Robbe-Grillet adaptó muy libremente La invención de Morel, esa audaz obra maestra de Adolfo Bioy Casares, y su trabajo representó el latido vital de la película de Alain Resnais.
Cuando un artista es auténtico, su obra, aunque pueda resultar exasperante, deja una huella profunda. Con Alain Robbe-Grillet, cuyos libros me resultaban tan insoportables, tenía no obstante muchos puntos de coincidencia. Mi primera novela –De cómo llegó la nieve (Tusquets, 1987), le debe a El año pasado en Marienbad –así se tituló en España- parte de su complejo tratamiento formal y de esa pulsión ambigua que trastorna la memoria y el tiempo. También, como Robbe-Grillet, hice mi particular lectura de la creación de Bioy Casares en un cuento cuyo título es un explícito reconocimiento de deuda, La reinvención de Morel (El interior de la noche, Tusquets, 1989). Au revoire, monsieur Alain.

martes, 19 de febrero de 2008

Inmigrante o ciudadano provisional

En un sentido estricto inmigrante es la persona que se desplaza de su tierra a otra, es decir que lo es mientras se halla en tránsito. Cuando esta persona se detiene en un lugar con el propósito de afincarse en él y, por lo tanto la acción de inmigrar concluye, deja de ser inmigrante y pasa a ser inmigrado. La voz, que es participio pasado de inmigrar, como en el caso de inmigrante también puede utilizarse como adjetivo o sustantivo, aunque la RAE no lo reconozca explícitamente.
De esta suerte de omisión oficial son partícipes las sociedades de acogida del ámbito castellano parlamente, donde autoridades y ciudadanos naturales siguen llamando inmigrante a quien ya es inmigrado. Así, acaso de un modo inconsciente, la comunidad señala de un modo indeleble al recién llegado como elemento extraño al medio; como alguien que no es natural del país. En el imaginario social, el inmigrante participa así de un estatuto de provisionalidad civil que permite al nativo cuestionar o restarle naturalmente los derechos administrativos y políticos a que es acreedor como ciudadano del país.
La denominación de inmigrante se aplica a los inmigrados de escasa o nula cualificación laboral, que se sitúan en las capas sociales más bajas o desprotegidas, no así, o en menor medida, a aquellos que están políticamente integrados y mejor situados económicamente, aunque pertenezcan a un colectivo aún no asimilado a la sociedad de acogida.
La visión del inmigrado, que se prolonga a sus hijos y nietos, como algo permanentemente ajeno y potencialmente peligroso alimenta los discursos xenófobos que vinculan la inmigración con la delincuencia o como una amenaza para las esencias nacionales, culturales, políticas. Estos portavoces integristas exigen a los inmigrados contratos de aceptación de las costumbres, cultura y política nativas; ignoran que cualquier ciudadano de un país, por el mero hecho de serlo, debe aceptar sus leyes, las cuales, en los países democráticos, velan por el bienestar y la dignidad de las personas. Es decir, que la aceptación del inmigrado a las leyes del país, lejos de implicar sometimiento y resignación de la propia identidad cultural, supone reconocimiento del marco legal del país de acogida. Un país democrático se define por su capacidad para aceptar al otro, en su falta de temor en reconocerse en la diversidad. [Imagen: Fiesta intercultural -Andalucía Acoge]

sábado, 16 de febrero de 2008

Por amor al arte

Los escritores, los poetas, viven del aire por amor al arte. Son los elegidos para dar a la sociedad el alimento cultural que necesita para su progreso espiritual. No son de carne y hueso, pues han sido consagrados por la divina providencia como entes singulares ajenos a las necesidades del resto de los mortales. Son mensajeros alados del arte y la cultura; ángeles portadores del placer espiritual e intelectual al que los mortales tienen derecho.
Por esta naturaleza seráfica y por su alta misión social es que, en los albores del siglo XXI, el artista no tiene cabida en el sistema productivo de la sociedad moderna. De acuerdo con tales premisas debe vivir fuera de las exigencias ordinarias, y su producción, sus libros, su música, sólo merece la retribución caritativa o el mecenazgo del poder.
No extraña que el PP, que representa la derecha más cavernaria, considere a los artistas unos «untados» (Rajoy dixit) , pero sí sorprende que votantes de izquierdas reivindiquen el disfrute gratuito de libros, canciones, etc. en nombre de la «cultura popular». ¿De qué cultura popular se puede hablar dentro del sistema capitalista?
Más allá de toda incomprensión, ignorancia o cinismo, cabe preguntarse si estos lectores/consumidores que tanto protestan contra el canon digital o el pago del derecho de autor por uso bibliotecario, creen de verdad que los artistas tienen que trabajar por amor al arte y, de ser así, si ellos estarían dispuestos a hacerlo, no ya gratuitamente, sino por la mitad de sus salarios por el bien de la humanidad. [Imagen: Bardin, de Max]

jueves, 14 de febrero de 2008

CARTOGRAFÍAS


José Di Marco y Pablo Dema son los artífices de Cartografías, revista literaria de Río Cuarto (Argentina). Sus tres primeros números están dedicados monográficamente a Juan Floriani, vigoroso narrador de corte realista; Carlos Mastrángelo, cuentista y uno de los más lúcidos estudiosos del cuento en Argentina, y Antonio Tello. Todos ellos son autores nacidos o vinculados en la ciudad, pero las aproximaciones y estudios que se hacen de sus obras no están contaminadas por la exégesis localista. Los profesores Di Marco y Dema, con el aporte de otras colaboraciones hacen una aproximación seria y analítica a las respectivas obras, tratando de exponer sus elementos más característicos, y de situar a los autores en su tiempo y en su contexto. Cartografías, cabecera de una pequeña y exigente editorial, es fruto del esfuerzo y la voluntad por escapar de la hegemonía centralista de la capital del país y crear nuevos cauces para la rica producción del interior del país. Una producción que hasta hoy apenas si ha trascendido a través de algunas individualidades (Antonio Di Benedetto, Héctor Tizón, Juan Filloy, Daniel Moyano, etc.) a través del trampolín porteño o parisino (pienso en Héctor Bianciotti).

El anciano y los derechos humanos

La referencia que en general se hace a la conculcación de los derechos humanos es política y relacionada con los abusos de un régimen dictatorial o seudo democrático o de las fuerzas policiales o militares de un determinado país. Sin embargo, hace un mes [el mes de ausencia en este blog] tuve ocasión de constatar otra forma aberrante y socialmente más «normalizada» de la falta de respeto a estos derechos en Argentina.
Valoro en su justa medida los gestos que en su momento realizó el ex presidente Néstor Kirschner contra los responsables de las torturas y asesinatos cometidos durante la dictadura militar. Sin embargo, las secuelas de aquel maligno comportamiento utilizando el poder del Estado han afectado de tal modo el tejido social argentino, que la dignidad de las personas no parece ser el valor capital sobre el que se formulan los derechos humanos. Basta ver cómo una persona anciana, necesitada de atención médica y cuidados que exceden el esfuerzo de sus seres queridos, es tratada como un desecho social para comprobar de qué modo se ignoran sus derechos a ser tratado con dignidad.
La burocracia estatal, la corrupción burocrática de las mutuales, en este caso del IOSE –mutual de los empleados civiles del Ejército que se declara en suspensión de pagos-, la indiferencia, la negligencia y prepotencia de la mayoría de los médicos contribuyen a agudizar el deterioro físico de un paciente mientras sus familiares desesperan rellenando instancias y papeles para solicitar lo que ya le corresponde por haber aportado su cuota durante más de cuarenta años.
La salud pública es un derecho que todo Estado democrático ha de cumplir sin excusas políticas o económicas. Condenar a un anciano [en este caso un anciano bondadoso] a una inmerecida e indigna agonía por menosprecio a su dignidad y a su salud, sólo se entiende en una sociedad corrompida y carente de amor al prójimo, ese que tanto proclaman quienes se golpean el pecho en las iglesias. Un Estado que no respeta a sus viejos, que separa a sus hijos condenándolos al destierro y a la imposibilidad de asistir a sus padres cuando los necesitan, que no les brinda la atención que les corresponde y les secuestra su dignidad es un Estado inmoral ¿Y un Estado inmoral merece estar entre las grandes naciones del mundo? [Foto de Beatriz Helbling].