sábado, 29 de marzo de 2008

Ian Fleming, el papá de James Bond




Ian Fleming, que murió en 1964, hubiese cumplido ahora cien años. Quiso ser diplomático, pero acabó siendo periodista -corresponsal de la agencia Reuter en Moscú- y cumpliendo el servicio militar en el departamento de inteligencia de la marina británica. Tenía cuarenta y cinco años cuando inició su carrera literaria con Casino Royale, la primera de sus doce novelas y nueve cuentos, con James Bond de protagonista.
Bond, James Bond, el agente secreto 007, código que le daba licencia para matar, se convirtió enseguida, y en gran medida gracias al cine, en el arquetipo del héroe de la guerra fría. A diferencia de George Smiley, el espía de John Le Carré, y los imaginados por Graham Green en El tercer hombre o en Nuestro hombre en La Habana, por ejemplo, el personaje de Fleming no pierde el sueño por conflictos de conciencia. James Bond es -pienso en Robert Musil- un hombre sin atributos, sobre todo morales, que encarna a la perfección la naturaleza de un sistema de poder cada vez más deshumanizado. Curiosamente, Fleming tenía como libro de cabecera Profiles in Courage, un tratado moral y ético de cinco políticos estadounidenses escrito por John Kennedy.
Probablemente los libros de Ian Fleming no hubieran trascendido el éxito comercial que tuvieron en su momento, si sus adaptaciones al cine no hubiesen dado espectacularidad a sus tramas sencillas y lineales, y al personaje una proyección pública que contribuyó decisivamente a su mitificación. Desde la sorprendente El satánico Dr. No (1962), el carácter amoral y cínico de un Bond tan implacable como simpático y seductor caló en el imaginario de un público que ya empezaba a percibir la soterrada lucha por el espacio vital en el corazón de la sociedad de consumo. Una sociedad que no tardará en ser dominada por las doctrinas neoliberal y de seguridad nacional. La primera que interpreta el mundo sólo en clave de beneficios económicos y que es defendida por ejércitos de yuppies (Young urban professional) y brokers empresariales y financieros, y la segunda que convierte los países en cotos satélites de Estados Unidos, encargados de proporcionar desde su antigua Escuela de las Américas bandas de torturadores a las dictaduras afines, sobre todo latinoamericanas, que se ocuparon de someter a la opinión pública y asegurar el dominio ideológico y económico del capital.
Sin duda, el gran acierto de Ian Fleming fue prefigurar en su James Bond al individuo insolidario y de conciencia blindada de la posmodernidad. [Arriba, Ian Fleming; abajo, Antonio Tello con Roger Moore durante el rodaje de Moonraker, en Río de Janeiro, en 1979]

Ruido de cacerolas en Argentina

En Argentina, desde que los militares hibernan en los cuarteles o en sus celdas domiciliarias, el ruido de sables ha sido sustituido por el de las cacerolas. Ahora es la «gente del campo» -no los campesinos- la que sale a las carreteras poniendo el país al borde del desabastecimiento a clamar contra el excesivo gravamen de las exportaciones de soja. El gobierno peronista de la presidenta Cristina Fernández ha reaccionado con un discurso populista y arrogante. Nada ha cambiado en la conducta política argentina.
La «gente del campo», beneficiaria directa del boom sojero, interpreta que el Gobierno, para gestionar la economía del país, abusa de ella tratando de sacar del impuesto a las exportaciones lo que no obtiene de los demás sectores de una sociedad con escasa conciencia fiscal. El Gobierno, por su parte, pretende disimular esta lucha de intereses como una lucha de clases y, acomodando su espalda en las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, manda al choque a los piqueteros de Luis D'Elía y a los camioneros de Hugo Moyano. Nada ha cambiado en la conducta política argentina y una vez más las fuerzas contrademocráticas atascan la evolución del país. Antes lo hacían con ruido de sables y ahora con ruido de cacerolas.
En este contexto, los verdaderos campesinos de Santiago del Estero y El Chaco son despojados de sus pequeños campos por terratenientes y grandes consorcios, y la tierra pierde sus nutrientes debido al excesivo monocultivo de la soja. Pan para hoy, hambre para mañana.
Por ello insisto, como expuse en Historia breve de Argentina, claves de una impotencia, en la necesidad de que la sociedad argentina genere una dirigencia responsable, capaz de sacudirse los tics del caudillismo barriobajero y promover unas políticas sostenidas por la ética y el contenido democrático de las instituciones del Estado.[Imagen, primera plana de Clarín, del 29/03/2008]

lunes, 24 de marzo de 2008

LA MUERTE [IN] DIGNA DE CRISTO


Como seres finitos que somos, la muerte forma parte de la vida. Sin embargo, el temor a la muerte es parte de la naturaleza humana, porque en lo más profundo de nuestra conciencia ignoramos las respuestas primordiales que, quizás, aliviarían esa angustia existencial que nos extranjeriza del mundo. Ante esta realidad, las religiones han actuado como un portentoso sistema paliativo contra ese temor atávico. Al corazón de este sistema -llamémosle Dios- acude Jesús en su agonía, cuando como hombre siente el insoportable dolor de la muerte próxima. «Abbá, Padre, todo es posible para ti; aparta de mi esta copa, pero no sea lo que yo quiero, sino lo que quieras tú.» (Mc. 14, 36), dice primero, pero ya en la cruz grita «¡Dios mío, Dios mío! ¿por qué me has abandonado?» (Mt. 27, 46).

En el contexto ideológico judeo-cristiano, la suya es una muerte necesaria para salvar el mundo del pecado, es decir, del mal. Pero esta supuesta necesidad de un sacrificio capital es lo que contamina de barbarie el origen del cristianismo y contradice lo más valioso de la prédica de Jesús, la idea del amor al prójimo como forma de convivencia entre los seres humanos.

La humillación pública y la tortura no dignifican la muerte de ningún ser humano y, Jesús, de haber existido históricamente hablando, lo era. El ritual cristiano de la Pasión debería servir para señalar la indignidad de la violencia y no como mero -y obsceno- espectáculo turístico. Sin embargo, sumos sacerdotes, como el arzobispo emérito de Pamplona, Fernando Sebastián, prefieren utilizarlo para hacer propaganda de su insensibilidad e ignorancia. La misma que mostraron algunos miembros del Sanedrín cuando condenaron a Jesús. Él no sólo hubiera identificado el dolor con el mal, sino que hubiera defendido los cuidados paliativos y la muerte para evitar el sufrimiento como formas de amor al prójimo.[Imagen: Personificación de Cristo en La pasión según San Mateo, de Pier Paolo Pasolini]

viernes, 14 de marzo de 2008

El vacío del Universo


Cuando alzamos la vista al cielo apenas si percibimos, más allá del escudo atmosférico del planeta, el brillo de millones de astros flotando en un cosmos que imaginamos infinito y vacío. Sin embargo, esta vacuidad cósmica es materia oscura, una vasta estructura que no emite ni refleja la luz y sobre la cual se sustentan las estrellas y las galaxias.

Científicos del proyecto COSMOS (Cosmic Evolution Survey) han podido deducir la existencia de esta materia oscura a partir de los movimientos de los objetos cercanos y, a través de miles de fotografías astronómicas, producir una simulación informática de una diminuta región del cosmos de 1.500 años luz. El resultado es un mapa tridimensional de una estructura gaseosa constituida por una trama de filamentos de cientos de millones de años luz de longitud que conectan los grupos de galaxias.

Resulta así que el vacío cósmico es un organismo vivo, cuyo oscuro latido es acaso el que oyen los poetas que se asoman al abismo; los que perciben el silencio primordial, cuya resonancia suprema, el nada sánscrito, forma al condensarse la nota que contiene toda la energía del lenguaje y de la creación. [Foto: ESA. Comparación de materia visible y materia oscura de una misma zona del Universo].

sábado, 8 de marzo de 2008

Día Internacional de la Mujer Trabajadora


Este día dedicado por la ONU a la mujer trabajadora, miles de mujeres -también hombres- salen a la calle para recordar al mundo la situación de desigualdad y marginación en la que continúan viviendo. Los periódicos y los telediarios informan de su discriminación social, política, educativa, laboral y salarial y la convierten en estadística.

También a cifras se simplifica la denuncia de la violencia machista. «En Estados Unidos -informa Amnistía Internacional-, el 83 por ciento de las estudiantes de 12 a 16 años han sufrido acoso sexual. En Sudáfrica, una tercera parte de las violaciones de niñas ha sido cometida por profesores. En Tanzania, 14.000 niñas fueron expulsadas en los últimos años por quedarse embarazadas. En Jamaica, Togo, Nicaragua, Haití o México, el acoso sexual está generalizado en la escuela. El resultado es que innumerables niñas no llegan a ir a la escuela o abandonan sus estudios».

En el Día Internacional de la Mujer Trabajadora pienso además en los millones de mujeres que han trabajado y trabajan sin cobrar salario alguno por las tareas domésticas, la atención de sus maridos: el cuidado y educación de sus hijos dando con esto estabilidad afectiva y económica a la familia. Por eso resulta injusto que no se reconozca socialmente a las «amas de casa» como mujeres trabajadoras y que sólo se vean como tales a aquellas que lo hacen fuera de casa. Nos queda aún tanto por hacer. [Foto: Doña Pabla-Archivo personal]

viernes, 7 de marzo de 2008

El voto de sangre de ETA

A pocas horas de la jornada de reflexión, ETA inaugura la jornada de duelo. Su miserable voto fue un disparo en la nuca de un padre de familia vasco, retirado de la política, a quien condenó a muerte por haber sido concejal socialista de su pueblo.

¿Qué legitimidad pueden tener las ideas de quienes necesitan de la violencia y el terror para hacerlas valer en un estado de derecho? ¿Qué soberbia arma su brazo para arrogarse la representatividad de la mayoría de los vascos? ¿Qué debilidad los guía que apuntan sus pistolas a la nuca de un humilde trabajador? ¿Qué rasgos de indignidad tienen sus rostros que necesitan encapucharse?

Todos los ciudadanos demócratas hemos de repudiar con nuestro voto la muerte de Isaías Carrasco; condenar con el sufragio su visceral estupidez. También, con el voto, anudar esas lenguas mezquinas hasta en su veneno, que aprovechan la ocasión para hacer política no contra ETA sino contra el Gobierno, como lo ha hecho ahora Esperanza Aguirre, o levantar calumnias, como José María Aznar y Martínez Pujalte, que han afirmado que los socialistas negocian con los terroristas.
Creo que votar masivamente el domingo de acuerdo a nuestras propias convicciones es la forma cívica de compartir con la mujer, Mariángeles, y los hijos de Isaías Carrasco su dolor. [La imagen de los terroristas siempre es pequeña]

jueves, 6 de marzo de 2008

NanoArt, paisajes interiores de la materia



Uno de los objetivos del arte es reproducir la realidad en sus más diversas dimensiones. No sólo aquello que se ve sino aquello que la intuición del artista puede percibir cuando atraviesa los sentidos; cuando supera el escudo de lo evidente y penetra en las sombras y el silencio que conforman el tejido y la estructura de la realidad. La obra artística es la recreación de lo entrevisto en ese viaje de exploración que emprende el artista -poeta, pintor, escultor, músico- siguiendo los caminos del mundo, del universo o de la condición humana.

El arte resulta así el impulso vital del deseo de conocer propio del ser humano. Es el impulso primario e irreprimible que llevó a Eva a probar el fruto del árbol prohibido. El Árbol de la Ciencia, del Bien y del Mal. ¿Cómo no preguntarse entonces si el arte y la ciencia eran una misma obsesión en el origen?

Son incontables los modos y recursos que el ser humano ha adoptado para conocer. Desde el temblor místico del cazador que dibuja el bisonte en la pared de una cueva hasta el gesto preciso del astrónomo que alza el telescopio a la noche cósmica; desde el poeta que escribe un verso oído en el abismo hasta el físico que intuye la mecánica celeste o una fórmula, E=mc2, por ejemplo, que abre una ventana en el tiempo y el espacio.

Cris Orfescu, un artista y científico rumano emigrado a EE.UU., propone ahora una nueva vía artística a la que llama NanoArt. El microscopio electrónico y los más avanzados recursos tecnológicos sustituyen aquí al pincel o al buril, pero la vieja inquietud por conocer es la misma. «El NanoArt puede ser para el siglo XXI lo que la fotografía fue para el XX», dice Orfescu. Las pinturas y esculturas micromoleculares nos hacen visibles los ignotos paisajes interiores de la materia. [Imagen: Molécula de cloruro de cesio, Antonia Denkova]

sábado, 1 de marzo de 2008

La cabeza de Johann Sebastian Bach



El 21 de marzo es el 323º aniversario del nacimiento de Johann Sebastian Bach. Para festejarlo, la Casa Museo del músico -situada en Eisenach (Alemania)- ha organizado la exposición «Bach en el espejo de la medicina». La pieza central de la muestra es un busto de cera de Bach realizado digitalmente por la antropóloga Caroline Wilkinson a partir del retrato que le pintó Elías Gottlob Haussmann en 1746, cuando tenía sesenta y un años. Viendo el resultado, con peluca y sin ella, sólo constatamos un hombre de rostro orondo y una cabeza redonda donde habitaba la Música. Pero es en La pequeña crónica de Ana Magdalena Bach, su última esposa, donde ella nos da una idea más aproximada de su verdadero rostro: «Cuando yo le conocí tenía él los ojos muy grandes; pero, con los años, se fueron encogiendo y enturbiando por el sufrimiento y el trabajo excesivo, y los párpados fueron descendiendo. Su intensa mirada parecía dirigida hacia el interior, lo cual impresionaba mucho. Eran, si me puedo expresar así, unos ojos oyentes, que tenían a veces un resplandor místico. [...]Nadie podía verle una vez sin volver a mirarle, pues sobre él flotaba algo extraordinario que se comunicaba inmediatamente a cualquiera que se le acercase, fuese quien fuese. Una mezcla maravillosa de grandeza y humildad irradiaba de él...».


[Concierto de Brandeburgo nº 5, por Glenn Gould]