martes, 20 de mayo de 2008

La «inhumanidad» del Banco Mundial

En 1944, con miras a la reconstrucción de Europa, fue creado en Bretton Woods el Banco Mundial [BM] del que formaron parte el Fondo Monetario Internacional [FMI] y el Banco Internacional para la Integración y el Desarrollo [BIRD]. Integrado en la estructura de las Naciones Unidas y superada la fase reconstructiva de la posguerra, se dispuso que los nuevos objetivos del BM fuesen los de reducir la pobreza mediante préstamos y créditos de bajo o nulo interés bancario y dar apoyos financieros a los países pobres o en «en vías de desarrollo». Estos propósitos en consonancia con los fundamentos de la ONU orientados a preservar la paz mundial y la defensa de los derechos humanos han sido y son sin embargo constantemente traicionados por el BM y las políticas aplicadas a través del FMI y el BIRD.
En el marco de la «democracia de mercado» se puede comprender que una entidad financiera, la Caixa de Pensions, por ejemplo, niegue a algunos de sus clientes un pequeño préstamo para resolver un transitorio problema de tesorería, como le está ocurriendo a numerosos autónomos en estos días de crisis. Sin embargo, esta comprensión no evita la repugnancia que provoca que las preguntas de algunas encuestas telefónicas atribuyan cualidades humanas -«inteligencia», «sensibilidad», etc.- a estas entidades. Y la repugnancia llega a la náusea cuando, como respuesta simbólica, el BM anuncia su negativa a auxiliar económicamente a Myanmar [Birmania], porque ese Estado no ha pagado las cuotas de sus créditos. Al BM no le importa nada que la población birmana esté sufriendo los terribles efectos del ciclón Nargis, que ha provocado 134.000 muertos y desaparecidos, y la negligencia, soberbia y represión de una Junta militar que controla y confisca la insuficiente ayuda internacional que consigue llegar. El BM no está para ayudar a los pobres y promover la paz, sino para salvaguardar los caudales y los intereses del capitalismo occidental.
La hipocresía se hace más sangrante cuando se constata que los «demócratas de mercado» han permitido que este país sufra una dictadura desde 1962. Ni EE.UU., autodenominado adalid de la libertad en el mundo, ni ninguna otra potencia ni por sí ni a través de la ONU han actuado para promover la institución de un régimen democrático. Ni siquiera inventándose la posesión de armas de destrucción masiva como hicieron con el régimen de Sadam Hussein en Iraq. Todos sus esfuerzos se han limitado a la concesión del premio Nobel de la Paz a la valerosa Aung San Suu Kyi y a contemplar, con fingido asombro, cómo un grupo de monjes budistas que protestaba en 2007 era apaleado y reprimido violentamente por los militares birmanos. Lo que sucede en Myanmar confirma la brutalidad de la dictadura y también la escandalosa amoralidad de sus valedores chinos, de los capitalistas occidentales y de los onerosos y débiles organismos mundiales encargados de velar por la paz y el bienestar de los ciudadanos en el mundo. [Foto: Víctimas del ciclón Nargis en el delta del Irrawady. Khin Maung Win/AFP/Getty Images]

miércoles, 14 de mayo de 2008

Einstein, la Ciencia y Dios

Una casa de subastas británica ha puesto a la venta una carta de Albert Einstein. La misiva, fechada el 3 de enero de 1954, un año antes de su muerte, está dirigida al filósofo Eric Gutkin. Según el más célebre de los científicos del siglo XX, «la palabra de Dios [y consecuentemente la religión] no es más que la expresión y el fruto de la debilidad humana».
Einstein tampoco creía que el pueblo judío, al cual se declaraba «contento de pertenecer», fuese distinto a los demás y que fuese el elegido de Dios. «La Biblia [no es más que] una colección de honorables leyendas primitivas, las cuales, no obstante, son bastante pueriles».

El 19 de mayo de 1939, en un discurso pronunciado en el Seminario Teológico de Princeton, el autor de la Teoría de la relatividad, estableció sin embargo el estrecho vínculo entre Ciencia y Religión, cuando afirmaba que «el conocimiento de lo que es no abre directamente la puerta de lo que debería ser. El conocimiento objetivo nos proporciona poderosos instrumentos para lograr ciertos fines, pero el objetivo último en sí y el anhelo de alcanzarlo deben venir de otra fuente [...]. Nos enfrentamos aquí, en consecuencia, a los límites de la concepción puramente racional de nuestra existencia.
Este razonamiento es el punto de partida que lo lleva a elogiar la inteligencia humana y el método científico, pero también a reconocer la importancia de la religión. «La ciencia sólo pueden crearla los que están profundamente imbuidos de un deseo profundo de alcanzar la verdad y de comprender las cosas. Y este sentimiento brota, precisamente, de la esfera de la religión. También pertenece a ella la fe en la posibilidad de que las normas válidas para el mundo de la existencia sea racionales, es decir, compresinbles por medio de la razón. No puedo imaginar que haya un verdadero científico sin esta fe profunda. La situación puede expresarse con una imagen: la ciencia sin religión está coja, la religión sin ciencia, ciega.» [Sobre la teoría de la relatividad y otras aportaciones científicas, Albert Einstein, trad. J.M. Álvarez Flores y A. Goldar, Editorial Sarpe, 1983]. Einstein parece querer decirnos, como lo dijo Albert Camus, que «es fácil ser lógico. Pero es casi imposible ser lógico hasta el final».

Como científico y humanista, Albert Einstein seguramente pensaba en la naturaleza burda del andamiaje religioso, pero no se le escapaba que en las creencias religiosas, aun considerándolas «supersticiones infantiles», late el misterio, la pregunta sin respuesta, cuya formulación alienta la búsqueda de la verdad. Una búsqueda que los fundamentalismos religiosos han abandonado por la irracionalidad en detrimento de la inteligencia humana. [Foto: Albert Einstein, 1951, de Arthur Sasse]

lunes, 5 de mayo de 2008

El vértigo de las galaxias

El 24 de abril se cumplieron dieciocho años de la instalación del Hubble en el espacio exterior. Desde aquel día de 1990, los habitantes de la Tierra tienen una ventana abierta al Universo. Desde allí, a través del ojo del gran telescopio cósmico, es posible mirar a millones de años luz y ver la inefable danza de las estrellas; la silueta de planetas extrasolares; los abismos de la materia; las venas gaseosas del cosmos; la estela de los cometas y las vertiginosas espirales de las galaxias que, como fuegos de artificio, parecen precipitarse con lentitud extrema hacia el interior de esa luz que intuimos en algún lugar de nuestras almas. Una sensación que Zenon de Elea formuló mejor cuando aseguró que Aquiles no alcanzaría a la tortuga, en la célebre paradoja que a medias refutó Bertrand Russell.
En esta radical instancia sentimos la poderosa atracción de ese secreto que nos concierne y que, con irrenunciable empeño, el ser humano persigue desde que el homínido se irguió sobre sus extremidades inferiores y atisbó el horizonte. Mucho ha caminado desde entonces en pos de esa inalcanzable línea que ahora miramos a través del Hubble en los confines del Universo. Y, mientras avizoramos ese horizonte, como las dos pulgas del chiste, seguimos preguntándonos con entrañable candidez «¿habrá vida en otros perros?». [Imagen Heritage Hubbel]

sábado, 19 de abril de 2008

[Eva]Risto Mejide, la fascinación del bárbaro

Operación triunfo, como muchos concursos televisivos con «jurado», incluye en éste un miembro que ejerce de malo. También la Iglesia católica contempla su figura para el concurso de beatificaciones. Lo llama «abogado del diablo». La razón de este personaje es poner a prueba el grado de resistencia psicológica y la capacidad del concursante para defender su sueño artístico o su santidad. Pero más allá de esta intención directa sobre el concursante, que es vilipendiado y humillado por el actor de turno en el papel de jurado, fiscal o abogado del diablo, hay otra cuestión sobre la que cabe reflexionar. Aludo a la fascinación que este tipo de villano brutal y despiadado causa en el público.
El hecho de que civilización implique domesticación de los instintos primarios -necesaria por otra parte para propiciar la convivencia y el desarrollo del bienestar de los individuos-, no significa que éstos hayan sido borrados definitivamente del espíritu humano. Y es este sustrato primitivo adherido a la conciencia lo que aflora en determinados momentos y circunstancias en todos los individuos. La capacidad de cada uno para dominar esa latencia irracional es lo que distingue al ser humano civilizado del bárbaro. Ambos pueden reconocer y expresar la verdad desnuda, pero el primero la vestirá con respeto y el segundo con andrajos.
Risto Mejide probablemente no es un cavernícola sino un actor elegido para desempeñar el papel de villano; el envoltorio de un producto para provocar en el público esa extraña y morbosa fascinación por lo bárbaro y brutal aun en aquellos espíritus más bondadosos o que practican el buenismo como máscara de sus debilidades o limitaciones.
El cometido del villano de O.T. es sencillamente provocar en el público una reacción visceral para ganar audiencia a costa de la humillación de los concursantes. Lo preocupante es que entre éstos no haya ninguno con la suficiente estatura civil para poner en evidencia -ridiculizar- la farsa. También preocupante es que haya individuos que tengan una idea tan pobre del público, por no decir de la condición humana; individuos que creen que las personas y la vida se rigen por las leyes de mercado o de la selva. Para estos individuos no hay esperanzas de un mundo mejor ni deseos de hacerlo. [Imagen: Risto Mejide, El Semanal Digital]

sábado, 12 de abril de 2008

¿Quo vadis Cristina K?


El problema básico del gobierno argentino de Cristina Fernández de Kirchner está en el peronismo, un movimiento populista atomizado en infinidad de reyes de taifas. Pero, además, CK tiene otros tres factores de distorsión. El primero radica en la contradicción ideológica que supone creer que hay un peronismo de izquierdas. Tal cosa no existe ni ha existido nunca. El segundo radica en que una sociedad tan machista como la argentina parece no poder soportar la condición de mujer de la presidenta, un hecho que se agrava cuando CK hace coincidir el resentimiento social del lumpen, que el peronismo utiliza para movilizar sus bases, y su propio resentimiento personal frente al sexismo del medio. El tercer factor de distorsión es la propia personalidad de CK, una mujer que no parece estar dotada para el diálogo y que se ve arrastrada a situaciones conflictivas por la prepotencia de su conducta y la arrogancia de su discurso. CK debería mirarse más en el espejo de su colega Michelle Bachelet, que en el de Margaret Thatcher. Un jefe de Estado tiene la obligación de dar ejemplo de sensatez y capacidad política, pues en sus manos está el gobierno, administración y gestión del país, y de la economía y el bienestar de todos sus habitantes. Un jefe de Estado serio no aparecería nunca al lado de individuos como D’Elía.
Es verdad que muchas de las reivindicaciones de los productores del campo son discutibles y que su lock out carece de legitimidad, pero un Estado de derecho tiene mecanismos legales y recursos formales para situar las cosas en su sitio. Un Estado de derecho no utiliza a patotas de piqueteros y camioneros, para disuadir, ni tampoco carga contra la prensa a cuya crítica confunde con oposición. Si bien es cierto que ésta en Argentina no existe, porque toda la actividad política se dirime en el marco del peronismo, el gobierno de CK debería reflexionar y procurar gobernar con responsabilidad y rigor. Debería sacurdirse sus complejos y resentimientos y eliminar de su patrón de conducta los tics autárquicos y caudillescos del peronismo. En el vocabulario práctico de la dirigencia política del país debería figurar la palabra «civilidad» si su propósito es convertir Argentina en una nación moderna y realmente culta ¿o es que la medida de la modernidad y de la cultura la dan los piqueteros?

martes, 8 de abril de 2008

El hombre que será madre


A partir de la entrevista a Thomas Beatie, nativo de Oregón (EE.UU.), publicada por la revista The Advocate todos los mass media del mundo se han hecho eco de la sorprendente noticia. Un hombre será madre. Thomas Beatie se convertirá en el primer hombre en dar a luz a un niño.Es decir, un macho humano cumplirá la función gestatoria propia de una hembra. Pero ¿es realmente así?
Lo cierto es que Thomas Beatie aunque aparezca como varón, con pelo corto y barba, nació mujer. La ingesta de hormonas masculinas y la extirpación de sus pechos le dieron la apariencia masculina con la que su psiquis se identificaba y así buscó y formó pareja con otra mujer. Sin embargo, cabe preguntarse por qué Thomas no acabó totalmente con su condición original y conservó sus órganos reproductores femeninos; por qué, cuando su pareja se reveló incapacitada para tener un hijo, su cuerpo reaccionó y él lo predispuso nuevamente para la maternidad. «Dejé de ponerme las inyecciones de testosterona [...] Mi cuerpo se reguló por sí mismo después de cuatro meses y no tuve que tomar estrógenos o progesterona o cualquier otro fármaco que favoreciera la fertilidad para ayudar la concepción», contó Thomas Beatie a la revista. Después vino la inseminación artificial y el embarazo. Ahora, si todo va bien, el bebé nacerá en julio. Pero las preguntas siguen latentes ¿Será madre un hombre? ¿O lo será una mujer que quizo ser hombre pero que acabó rendida al instinto de la maternidad? ¿Cómo si no explicar esa felicidad de Thomas Beatie cuando siente en su vientre la vida que está gestando? ¿Es necesario subvertir el orden de la naturaleza para asumir nuestra propia identidad? ¿La transgresión quirúrgica no responde a un modo de aceptación de los roles que impone la sociedad? ¿Basta la apariencia para ser?

miércoles, 2 de abril de 2008

Superman al rescate de los derechos de autor


La histórica conculcación de los derechos de autor por parte de las editoriales está contra las cuerdas. Si bien en el mundo anglosajón el filibusterismo editorial parece menos escandaloso que en el hispano, lo cierto es que la reciente huelga de guionistas de Hollywood y ahora el fallo del tribunal federal de Nueva York en favor de los herederos de Jerry Siegel y Joe Shuster, los autores de Superman, han revelado hasta qué punto las editoriales se apropian indebidamente de los derechos de creación. Después de más de setenta años, la sentencia del tribunal estadounidense abre la posibilidad para que otros autores o sus herederos puedan reclamar las regalías generadas por los derechos de sus obras y que las editoriales les esquilmaron mediante contratos draconianos.
En España, la mayoría de las editoriales y los llamados packagers -servicios editoriales- se valen de su posición de fuerza y de una sesgada interpretación de algunos artículos de la Ley de Propiedad Intelectual, para quedarse con ingentes cantidades pertenecientes a los autores, a quienes en muchos casos hasta escamotean sus nombres de las portadas de sus libros o los disimulan en el contexto de un presunto equipo de redactores.
Pero también aquí estas prácticas abusivas perjudiciales para los escritores que viven de su oficio parecen tener los días contados. El Gremi d'Editors de Catalunya ha dado un paso importante en esta dirección. Desde hace unos meses negocia con dos entidades que agrupan a la casi totalidad de los escritores y traductores residentes en esta comunidad autónoma -ACEC (Asociación Colegial de Escritores de Cataluña) y AELC (Associació d'Escriptors en Llengua Catalana)-fórmulas de regulación equitativa del vínculo contractual entre las partes, a fin de hacer efectivo el pago de derechos hasta ahora no reconocidos, y la creación de una comisión o tribunal de arbitraje profesional que normalice las relaciones y favorezca prácticas laborables sanas.
España no es Smallville, pero el aliento de Superman también parece soplar aquí a favor del reconocimiento y pago de los derechos de autor.[Imagen: Superman, de Jerry Siegel y Joe Shuster]

LIBERTAD Y RESPONSABILIDAD

El confinamiento obligado por la pandemia que azota al mundo obliga más que nunca a apelar a la responsabilidad. Los medios de comunicación...