sábado, 7 de junio de 2008

José Tomás, la belleza de la crueldad

El 5 de junio de 2008, el torero José Tomás compuso, en el coso madrileño de Las Ventas, uno de los cuadros más conmovedores que el ser humano puede contemplar. Tres días antes, en la misma ciudad, la cantante Alaska había iniciado una campaña contra las corridas de toros. Su cuerpo desnudo clavado de banderillas hacía explícita la crueldad de la tauromaquia. Una crueldad que el animal empieza a sufrir desde antes, a espaldas del público, para que llegue disminuido de facultades al duelo con el torero. Esto repugna al humano civilizado. No hay nada que justifique la tortura ni el maltrato a ningún ser vivo. La vida no se valora por la inteligencia, sino por el misterio que la engendra.
El jueves 5 de junio, José Tomás se enfrentó al toro y mostró la dramática belleza de la crueldad. Este día, el toreo reveló todo lo que tiene de rito ancestral en su origen. El hombre y el toro representaron las fuerzas atávicas que tensan el mundo enfrentándose a un duelo litúrgico definitivo. No hubo aquí comercio ni concesión. El hombre no sucumbió al instinto de supervivencia y le dio a la nobleza del toro la correspondencia de su honestidad. Fue así como ambos trascendieron su condición y recrearon en la arena el tiempo del mito. Otra vez Eros y Thanatos impelidos a un duelo primordial tan cruel como bello. Y es por eso que, aun aborreciendo el espectáculo del sacrificio, podría preguntar a José Tomás: «Poeta ¿qué más vio al borde del abismo?»

LIBERTAD Y RESPONSABILIDAD

El confinamiento obligado por la pandemia que azota al mundo obliga más que nunca a apelar a la responsabilidad. Los medios de comunicación...