lunes, 5 de julio de 2010

NO A LA RENUNCIA DE MARADONA

La humillante derrota sufrida por la selección argentina en el Mundial de Fútbol ante los alemanes no es una sorpresa. Sí lo es que un equipo desestructurado haya llegado tan lejos sólo con el talento de algunos de sus jugadores y ese espíritu competitivo que los distingue. 

Lo que ha sucedido es el resultado de un cúmulo de despropósitos generado por dirigentes irresponsables en un país habituado a ellos. Un país con una clase política que ha llevado al lumpen y al ignorante a la categoría de pueblo y a la soberbia como signo de cultura. Personajes que como Grondona, presidente de la AFA (Asociación del Fútbol Argentino) y su camarilla hayan situado al frente de la selección a un pobre diablo de inteligencia pedestre como Diego Armando Maradona, refleja el poco rigor profesional con que se toman las cosas. Personajes que, como Aníbal Fernández, jefe de Gabinete del Gobierno nacional, se dirijan al responsable del ridículo hecho por una selección que ni siquiera         mereció clasificarse, con una nota «quedate, que yo te banco a muerte», reflejan hasta qué instancias ha llegado la necedad.
Diego Armando Maradona fue un grandísimo jugador de fútbol. Nada más. Eso que ahora anda  haciéndonos sentir vergüenza es una marioneta ridícula en manos de gente sin escrúpulos, que necesita de la irracionalidad «popular» para asegurarse sus cuotas de poder. De todos modos, si alguno cree que Maradona tiene algo en el cerebro coincidirá conmigo en que no es inocente en este desaguisado y, por lo mismo ni siquiera merece que se le acepte la renuncia.
Como a cualquier trabajador que hace mal su trabajo, y en este caso muy mal porque es inepto para él, debe ser despedido. No hay que preocuparse por su futuro. Algunos de los miles de fanáticos que fueron a recibirle a Ezeiza y brindarle su apoyo después de su deplorable actuación en Sudáfrica seguramente estarán dispuestos a hacer una colecta para que no pase hambre en el paro.
Tras este despido, si a los dirigentes del fútbol argentino les queda algún escrúpulo en alguna parte, en   el zapato o en la conciencia, deberían utilizarlo para renunciar. Claro que esto ya es mucho pedir y hasta que alguien les dé una patada en el culo, para decirlo con expresión del presidente Obama, es difícil que las cosas cambien.

lunes, 21 de junio de 2010

ANESTESIA DE HUMOR PARA EL AGUANTE

El humor popular argentino cordobés es esencialmente surrealista y nace, no tanto de la contradicción de una sociedad «monacal y moralista» y otra «liberal y disoluta», como de las  percepciones que, bajo el influjo de la comunidad universitaria y docta, tiene el pueblo llano de la realidad  («Hola negro, ¿qui andai haciendo?, saluda uno y el otro responde «Nada culiao, tergiversando la vida»). La nueva revista «Anestesia» sale ahora con el ánimo de aguantar lo que sea sin dolor.

Hasta principio de los años setenta, lo que se conocía como humor argentino era esencialmente el humor que difundían los programas de radio y televisión y las revistas de Buenos Aires. Sin embargo, a partir de 1971 todo cambió cuando Alberto Cognini y Crist fundaron la revista «Hortensia» y rompieron la hegemonía porteña con  la colaboración de grandes dibujantes y humoristas de casi todo el país,  entre los cuales cabe mencionar Juan Parrotti, Benceno, el Pelao Alonso, Roberto Fontanarrosa, Ortiz, Hermenegildo Sabat, Sapo Cativa, etc., 
Desde entonces esta revista, que popularizó los personajes de Negrazón y Chaveta, sintetizó a través del humor una forma de ver el mundo y vivir la realidad cotidiana desde una marginación social y cultural que recurre al absurdo como sustento de la misma. («¿Qué te pasa negro?, le pregunta uno a otro que está tirado en la vía del tren y éste le dice «¡Me ha dejao la novia!» «¡Qué guacha, te podría haber tirao en otra parte!»). Este tipo de humor refleja un modo de ser y aflora a cada instante en otros humoristas, como la genial Doña Jovita, con su célebre medio pollo, al que la dueña curó y salvó la vida y de mayor se hizo mediocampista y que trasciende a otras expresiones, como el popular «cuartetazo» en la música, que tiene en la Mona Giménez a uno de sus representantes más emblemáticos.
Tras «Hortensia», que desapareció en 1983, poco después de la muerte de Cognini, surgieron varios proyectos de este humor «costumbrista», al decir de Anabela Flores, profesora del GIH (Grupo de Investigadores del Humor) de la Universidad de Córdoba, como «Peinate que viene gente», «Los hijos de la pavota», «La orden del Bufón» y, entre otras, la reciente «Anestesia», que aspira a llenar el vacío dejado por la célebre «Hortensia». 




Dibujo: Jericles en «Anestesia» - Vídeo: «El burro de Shrek es cordobés».

lunes, 14 de junio de 2010

EL AMOR ES UNA ESPECIE ÚNICA

La definición del amor tiene muchas variantes porque con frecuencia el sentimiento amoroso es confundido con muchas de las tensiones que provoca y constreñido casi exclusivamente a la condición humana. 
Los factores de confusión más habituales son los de orden sexual o de poder y propiedad. Sin embargo, eso que llamamos amor es un sentimiento que compromete e identifica en la unidad a todo ser viviente con otro desde la inteligencia. Acaso desde la conciencia del propio existir. 

La ausencia del amor entendido de este modo origina la disgregación, la violencia, la repugnancia del otro, como la pérdida del objeto del amor, conduce a la parte sobreviviente a la muerte, porque dicha pérdida ha roto la unidad en la que ambas partes, independientemente de la especie a la que pertenezcan, han sentido al unísono las vibraciones de la vida. 
Platón en El banquete pone en boca de Aristófanes que en sus orígenes el ser humano fue una unidad esférica, cuya fuerza e insolencia con los dioses obligaron a éstos a dividirlo en dos. «Una vez que separada la naturaleza humana en dos, añorando cada parte a su propia mitad, se reunía con ella. Se rodeaban con sus brazos, se enlazaban entre sí, deseosas de unirse en una sola naturaleza y morían de hambre y de inanición general, por no querer hacer nada los unos separados de los otros. [...] Desde tan remota época [el amor] trata de hacer un solo ser de los dos...».
Cada día tenemos constancia de la existencia de este sentimiento hasta cuando el perro o el gato, incluso entre ellos, o cualquier otro animal nos da muestras de un afecto que no necesariamente surge de una necesidad sino de una correspondencia o de la simple compañía que nos llena. 
En los primeros meses de 2009, murió en el zoo de Barcelona la elefanta Alice dejando en el desamparo a su amiga Susy. Es tal el sufrimiento de este animal, que nada le consuela y sus días transcurren en un agónico irse, balancéandose y comiendo sus propios excrementos. Ni siquiera otra compañera le ha devuelto el deseo de vivir. Sola, desterrada de sus inacabables sabanas donde pastaba con los suyos, muerta su otra mitad, Susy se muere de amor.

miércoles, 2 de junio de 2010

LA CONJURA DE LOS NECIOS III

Parece que todos saben que la crisis económico financiera es mundial y también todos parecen saber quienes son sus verdaderos responsables y los necios útiles encargados de agravarla, como lo manifiesta en un discurso demoledor, en el Parlamento Europeo, Daniel Cohn Bendit, aquel estudiante que se hizo famoso en mayo del 68 con el apelativo de Dany el Rojo. Es cierto que la figura de este diputado de Los Verdes es controvertida, pero vale la pena escuchar sus palabras y ver las caras de los diputados y del presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso mientras las pronuncia.

En relación a lo que en este foro se discutía convendría girar la vista hacia la realidad económica española y el comportamiento mezquino de una oposición deshonesta no sólo por la gravedad de la corrupción de muchos de sus dirigentes, sino también por la irresponsabilidad manifiesta sobre los asuntos del Estado y su descreimiento de las instituciones, que Cohn Bendit señala como uno de los males de la sociedad griega. 
El discurso hueco, bronco y mentiroso del principal partido de la oposición («He dicho barbaridades», reconoce Esperanza Aguirre a Mariano Rajoy creyendo que nadie más la escucha), centrado en el descrédito del presidente Rodríguez Zapatero que alcanza su cénit en la vulgarización inicialada de su apellido para hacer juegos de palabras de  mal gusto, revela una total falta de responsabilidad política y de conciencia de Estado. Falta que se hace más patética en momentos difíciles para el Reino, cuando debería imponerse la solidaridad de todos los ciudadanos ejemplificada a través del comportamiento ético de sus representantes políticos, sindicales y empresariales, y, obviamente, de los medios de comunicación, más allá de sus diferencias ideológicas y sus intereses particulares.
Esto no significa pasar por alto los errores del Gobierno, para el cual las drásticas medidas que ha tomado y debe tomar resultan especialmente dolorosas, ya que ningún ciudadano español, ni siquiera el pensionista o el parado, debería dudar de su sensibilidad social. Se trata de que más allá de la bronca de los necios, no se pierda de vista quiénes y porqué son los verdaderos responsables de esta situación y que estamos en tiempos en que la colaboración y el respeto son imprescindibles para superar las altas dificultades por la que pasan millones de personas en todo el mundo. 

viernes, 28 de mayo de 2010

DEMOCRACIA HORIZONTAL


En los concursos televisivos se ha impuesto la fórmula de contar con un jurado "técnico", cuyos miembros representan el papel de expertos o payasos, y la participación del público para emitir el juicio definitivo que consagrará al ganador. De esta fórmula "asamblearia" también se vale la Administración para dilucidar algunos problemas que afectan a la ciudadanía, como decidir si la avenida Diagonal de Barcelona debía transformarse en rambla, bulevar o quedarse como está. 

Se atribuye a Alexis de Tocqueville la noción de democracia horizontal, es decir, la democracia participativa que se da a través del asociacionismo cívico y social y que atiende a la defensa de intereses sectoriales. Algunos partidos políticos minoritarios y los medios de comunicación han ido con el tiempo trastornando el concepto hasta convertirlo en una caricatura de la participación ciudadana para legitimar actuaciones que no siempre responden a la razón o al sencillo sentido común. 
Según la clásica definición una democracia es el gobierno del pueblo para el pueblo, pero ante la imposibilidad de que la masa popular pudiera gestionar los intereses comunes de la sociedad, surgió la necesidad de un contrato social (Jean-Jacques Rousseau) por el cual el pueblo delega su soberanía en unos representantes para que formen el gobierno encargado de la administración de la res publica.
No pocas veces el reclamo de la opinión pública para determinados asuntos es un acto demagógico con el que se quiere disfrazar la impotencia de un gobernante o del gobierno para la gestión o se desea legitimar un régimen autoritario o una actuación política discutible. La masa popular puede expresar su opinión sobre determinados asuntos o situaciones o determinar la orientación política o ideológica del gobierno canalizando dicha opinión con su voto a tal o cual partido, incluso tiene el derecho de rebelarse contra los gobernantes ilegítimos.
Sin embargo, la opinión de esta masa popular carece de validez cuando con ella se busca sancionar un resultado que en realidad depende del conocimiento técnico y científico, y la experiencia de ciudadanos profesionales. ¿Cómo es posible que el público -la masa ciudadana o un vasto sector de ella- pueda decidir mediante el voto sobre, por ejemplo, la calidad o bondad de un cantante o de un bailarín en un concurso televisivo, o acerca de la eficacia del trazado de una vía férrea o de un plan urbanístico si en su conjunto carece de los conocimientos técnicos para hacer las evaluaciones pertinentes? En estos casos, las opiniones sustentadas en las emociones y no en la razón, la reflexión y el conocimiento, son dañinas para el bienestar común y para el concepto mismo de democracia.
Si grave es este uso de la opinión pública por los medios de comunicación o por algunos partidos o gobiernos municipales, mucho más peligrosa es la utilización que hacen de ella grupos contrademocráticos a través de sus radios, televisiones y diarios. El tertulianismo radiofónico y televisivo o el  manifestacionismo callejero por cualquier motivo, habitualmente espontáneo y emocional, son utilizados por tales grupos como armas arrojadizas que cuestionan permanentemente la validez y legitimidad de las instituciones del Estado y crean una especie de gobierno anárquico paralelo cuando las leyes o las actuaciones de los poderes del Estado no favorecen a sus intereses económicos, políticos, religiosos o ideológicos. Esto es lo que Pierre Rosanvallon llama contrademocracia , un modus operandi que valiéndose de los recursos democráticos del estado de derecho y de una opinión pública vulnerable a las manipulaciones demagógicas socava los principios básicos del sistema democrático.

jueves, 13 de mayo de 2010

LA FACTURA DE TERMINATOR

Los duros ajustes anunciados por el presidente Rodríguez Zapatero en España como inmediata respuesta a la llamada del presidente estadounidense Barak Obama ponen de manifiesto la fragilidad de las autonomías política y económica de las naciones periféricas, es decir de aquellas que giran alrededor de algún núcleo de poder. Y el único poder real que gobierna el planeta es el económico y más concretamente el poder económico-financiero.

Jean-Jacques Rousseau fue quien definió la noción de soberanía como el poder del pueblo, el cual mediante un contrato social lo delega en unos representantes, que constituyen el gobierno. Emmanuel-Joseph Sieyés consideró que no era el pueblo el depositario de ese poder sino la nación. La idea de soberanía nacional sustentada en el poder político prevaleció hasta bien avanzado el siglo XX. Sin embargo, el poder económico debido a los avances del capitalismo, en sus vertientes imperialistas, a los que hay que añadir la caída de la URSS y la acción depredadora de las políticas ultraliberales traspasó las fronteras nacionales y minó el poder político de las naciones -sus soberanías- hasta convertirlas en meras provincias de una supra nación eufemísticamente llamada «economía globalizada», cuyo trasunto conceptual es el mercado.
Dentro de este territorio donde el poder efectivo atenta contra el concepto mismo de civilización y somete la sociedad a las leyes del mercado, el bienestar de los ciudadanos aparece como una pretensión inadecuada y los ciudadanos como entes cada vez menos necesarios para la vida productiva. Los gobiernos de los países, cualquiera sea su ideología, incluyendo los de las grandes potencias, se comportan en mayor o menor medida como gestores de las políticas y tendencias del poder económico-financiero. Cualquier movimiento o gesto que amenace sus intereses recibe la advertencia o el ataque implacable de los especuladores, de quienes es imposible saber sin son individuos deshumanizados o, a tenor de los sucedido en Wall Street, meras máquinas  que ya han situado el mundo en el futuro de «Hall» o de «Terminator».
Si así fuese se puede vislumbrar la causa original por la que la libertad aparece como una utopía para las naciones y la masa de ciudadanos y por la que ésta siempre acaba pagando la factura por lo que nunca ha tenido ni tendrá.

miércoles, 5 de mayo de 2010

LA CRISIS GOLPEA A AUTORES Y TRADUCTORES


La crisis económica, originada por el estallido de la burbuja inmobiliaria, la incontinencia crediticia de los grandes bancos y la especulación con el precio del petróleo tras la invasión de Iraq, ha colapsado la industria editorial española y latinoamericana. 
La situación afecta gravemente a todo el sector, cuyo retraimiento ha generado un alto porcentaje de desempleo en todas las parcelas de la actividad y muy especialmente en las que corresponden a los autores, redactores y traductores profesionales.


Las editoriales en general, para hacer frente a sus dificultades económico-financieras, han recortado  drásticamente su producción anual de libros, tanto en el número de títulos como en las cantidades de sus tiradas. La medida parece lógica y razonable ante el retraimiento del consumo. Sin embargo, esta medida se complementa con otras de carácter abusivo y nada profesional que ahondan el desamparo laboral de los autores y traductores, ya ostensiblemente castigados por la falta de encargos.
Grupos editoriales importantes mantienen su actividad bajo mínimos editando obras, por cuyos refritos de otras obras originales pagan sumas ínfimas a sus menguados equipos o a packagers poco escrupulosos subcontratados para este fin. Esta práctica, a la vez que supone imponer abusivamente una política de precios a la baja, conculca mediante el plagio los derechos de sus autores o traductores originales.
El deterioro de las prácticas editoriales ha llegado a límites extremos afectando de un modo dramático las economías domésticas de los autores y traductores. Entre las prácticas abusivas más comunes a las que unos y otros se enfrentan son la ausencia contratos o, en caso de haberlos, la imposición de cláusulas draconianas y lesivas para los derechos y retribuciones; recortes unilaterales de las tarifas de redacción o traducción o de los porcentajes de cantidades a cuenta de derechos de autor; prórrogas a noventa y hasta ciento veinte días de los pagos a partir de la fecha de entrega de los textos y traducciones sin el reconocimiento de los intereses generados por esa mora; exigencias de cesión total de los derechos de autor, incluso de obras anteriores a la que es objeto del contrato actual; silenciamiento de la cesión de obras a terceros;  impagos de los derechos generados por las traducciones de obras a otros idiomas; omisión del nombre del autor o del traductor en las obras; registro de la obra a nombre de un abstracto «equipo editorial» en el ISBN, lo que supone, además de los daños morales, apropiarse indebidamente de los derechos generados por copias reprográficas liquidados por CEDRO; ocultamiento de las tiradas, etc.
Como si la crisis económica que afecta a todos los sectores productivos no fuese suficiente, las malas prácticas de no pocos editores han puesto a miles de autores y traductores, a los cuales habría que añadir diseñadores, ilustradores, correctores y demás trabajadores editoriales, en una situación más grave aún de la que de por sí crean las circunstancias generales de crisis económica. En este sentido, no hay que olvidar que tanto autores como traductores son trabajadores autónomos, condición que en la realidad oculta una relación laboral de dependencia que hace que el trabajador soporte todas las cargas sociales, aún en los períodos en que no trabaja, y los gastos y costos de producción que se supone deberían ir a cargo de las empresas editoriales contratantes. Es tal el desamparo que viven los autores y traductores que todo parece indicar que sólo una reacción colectiva y conjunta puede aliviar su situación.

LIBERTAD Y RESPONSABILIDAD

El confinamiento obligado por la pandemia que azota al mundo obliga más que nunca a apelar a la responsabilidad. Los medios de comunicación...