miércoles, 26 de noviembre de 2008

EL PODER DE LA CRISIS


La palabra poder en su primera acepción es «dominio, imperio, facultad y jurisdicción que uno tiene para mandar o ejecutar una cosa», y en la séptima, «suprema potestad rectora y coactiva del Estado». Sin embargo, los diccionarios deberían incluir una octava acepción que definiera poder como sistema coactivo que condiciona el orden social y, consecuentemente, las actividades y la vida de las personas.
Desde este punto de vista, la crisis económica que afecta a casi todo el mundo puede ser vista como un ejercicio de retroalimentación del sistema, es decir, del poder. Para esto la palabra crisis es utilizada como expresión de crisis económica por antonomasia. De este modo, se ocultan las causas de una acción de poder que ha trastocado la vida de los Estados y de las personas.
El colapso económico mundial es en realidad parte de una crisis mayor relacionada con la vulneración de los valores éticos y culturales que, tras la conclusión de la Segunda Guerra Mundial y la fundación de la ONU, debían regir las relaciones interestatales, interpresariales y las conductas de los individuos. Sin embargo, desde la caída del muro de Berlín, cuando muchos abrigaron esperanzas de la extensión de un orden internacional más justo, el poder occidental decretó la extinción de la sociedad (Margaret Thatcher dixit) y dio legitimidad a las elites capitalistas. Unas elites que impusieron sin mayor oposición social un régimen económico salvaje e inhumano al mismo tiempo que devaluaban los valores culturales y éticos en el imaginario de los ciudadanos y conculcaban los derechos humanos hasta límites intolerables, como lo ejemplifican las atroces acciones de las dictaduras latinoamericanas y de las fuerzas armadas estadounidenses en Abu Ghraib y Guantánamo.
Es en este contexto que puede explicarse la naturalidad del egoísmo, la insolaridad, el individualismo radical, como forma de comportamiento, y el hecho de que sean pocas las voces que reclaman el procesamiento y castigo de esos ejecutivos y también políticos, religiosos y militares responsables de eso que llaman crisis.
[Imagen: Autorretrato de Esther Ferrer, ganadora del Premio Nacional de Artes Plásticas 2008]

martes, 18 de noviembre de 2008

MUJERES CRUCIFICADAS



El 25 de noviembre ha sido declarado Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Con este motivo, Telefono Donna, una ONG italiana, ha iniciado una campaña de concienciación sobre las consecuencias del machismo con un cartel en el que aparece una mujer evocando al Cristo crucificado rubricada con la leyenda: ¿Quién paga los pegados del hombre?.

Ninguna persona -hombre o mujer- que se considere civilizada, ni tampoco aquella que se tenga por verdaderamente cristiana, puede reprochar nada a esta imagen. Jesús, considerado por los creyentes, como el redentor de los pecados del género humano, habría estado de acuerdo. Fue él quien defendió a la adúltera impidiendo su lapidación, comprendió a la samaritana y a la prostituta, y dio a la mujer un trato y una consideración que hasta entonces resultaba chocante. Cuando las mujeres lo perfuman y lo ungen con aceite no lo hacen por servilismo, sino por gratitud y es también amor nacido de este sentimiento el que las lleva a llorarle al pie de la cruz.


Sin embargo, una vez más la Iglesia católica alza su voz para condenar la «herejía» de las víctimas antes que los actos de los victimarios. Un edil milanés ha acusado el cartel de blasfemo por «mostrar el símbolo de la cristiandad y afectar los sentimientos religiosos de los ciudadanos». ¿Qué ciudadanos son estos? ¿Los que maltratan a sus mujeres y luego se confiesan ? ¿Los que se golpean el pecho para que sus pegados les salgan gratis? Ateniéndonos a la leyenda, Jesús aceptó morir torturado para redimir a los seres humanos de sus pecados. Si esto es dogma de fe para los cristianos ¿creen de verdad que consideraría blasfemia que la imagen de su sacrificio adopte la forma femenina para denunciar un pecado tan grave como el maltrato a la mujer?

martes, 11 de noviembre de 2008

MIRIAM MAKEBA, ÁFRICA EN PENA


A mediados de los sesenta, los «asaltos» (guateques) alcanzaban su punto culminante cuando en el tocadiscos alguien ponía el Pata Pata. Un nuevo baile, un nuevo ritmo y la letra pegadiza (asiii pata pata) nos llenaban de alegría y de una fuerza natural que, sin saberlo entonces, venía de muy adentro del corazón, de muy adentro del dolor y la persecución. El nombre de Miriam Makeba quedó asociado desde esos días y para siempre al Pata Pata, pero quienes lo bailábamos seguimos ignorando que aquella mujer había iniciado el camino que nosotros no tardaríamos también en emprender a causa de la represión y terrorismo de Estado.
Treinta años, los mismos que llevamos muchos viviendo fuera de la tierra natal, tardó Miriam Makeba en volver a Sudáfrica. Lo hizo cuando la llamó Nelson Mandela, el viejo desterrado a un país de cuatro por cuatro de superficie, cuya voz resistió hasta imponerse al grito bronco del racismo blanco.
Mamá África, como la llamaron muchos, continuó cantando por ese continente que seguía -sigue- muriendo por las guerras instigadas por los señores del petróleo, de los diamantes y ahora del coltan, por el sida y el hambre. Desangrándose día a día en cayucos por las venas abiertas que llegan a las costas de la opulencia.
Miriam Makeba ha muerto después de cantar ante unas «decenas» de espectadores en un recital de apoyo a Roberto Saviano, el amenazado de muerte por la fatwa mafiosa. El corazón de África se detuvo infartado. Los buitres sobrevuelan sus despojos.

jueves, 6 de noviembre de 2008

LA CULTURA COMO MERCANCÍA


«El hombre civilizado ha trocado una parte de posible felicidad por una parte de seguridad», dice Sigmund Freud en su revelador ensayo El malestar en la cultura. Acaso en un intento de describir la etiología de ese malestar, Félix de Azúa apuntaba en un artículo (Cultos hasta la náusea, El País, 10/05/2008) que la cultura, que ha venido a sustituir a la religión en un mundo sin dioses, ha experimentado un brutal expansionismo. Este colonialismo cultural se traduce en la aplicación exagerada del término a diferentes áreas de actuación social -«cultura gastronómica», «cultura del botox», etc.-. que desvirtúa o corrompe su significación original del mismo modo como lo hicieron el comunismo y el fascismo con los términos «democracia popular» y «democracia orgánica». El agente causal de dicho expansionismo cultural es el sacrosanto «mercado», el cual aparece como territorio patrimonial del poder. Para éste la cultura reducida a mercancía opera como un eficaz instrumento de dominación y de destrucción de la política real.

Con esta instrumentalización de la cultura, el poder ha generado en las sociedades democráticas formas de actuación ciudadana, que dan carta de naturaleza a lo que Pierre Rosanvallon denomina contrademocracia, al tiempo que ha acelerado el vaciamiento de la cultura genuina protegiendo los intereses vinculados directamente a la producción mercantil y «liberando» a los valores intangibles o, para decirlo en palabras de Azúa, «no-mercancías».
De este modo se da la chocante paradoja de que, por ejemplo, en nombre de la propiedad intelectual el Estado protege los intereses de las «empresas culturales» -editoriales, discográficas, etc.- y deja desvalidos los intereses de los artistas -cantantes, compositores, escritores, poetas, etc.-. La paradoja es al mismo tiempo la trampa en la que caen muchos intelectuales izquierdistas, como cuando Saramago, Aute, Sabina, Sampedro, etc. se manifestaron en contra del pago de los derechos de autor por uso bibliotecario en nombre de la «cultura gratuita para el pueblo». ¿Qué cultura popular? ¿Qué pueblo?

viernes, 31 de octubre de 2008

PRIMER ANIVERSARIO


Hace ahora un año inicié mi Cuaderno de notas de A.T. con el propósito de compartir con otros ciudadanos como yo mis preocupaciones y darle aire a la palabra que empuja desde dentro. Ante una sociedad condicionada y presionada desde el poder -esa entidad opresora que, a semejanza de Medusa, la tercera de las Gorgonas, peina serpientes y su mirada convierte en piedra a los humanos- se hace necesario hacer uso activo de la libertad de expresión. En el tiempo transcurrido he procurado que este uso sea coherente con mis principios y responsable con la sociedad.

Asimismo he tratado de elaborar un discurso claro y, en la medida de lo posible, excluir de él todo aquello que pudiera distorsionar su mensaje o convertir el blog en un caótico cajón de sastre. De aquí que no incluya nada de mi producción artística - cuentos o poemas- como tema central de los posts. En todo caso, aprovechando la columna lateral, he situado junto a noticias culturales, enlaces y otros servicios, algunos vídeos promocionales en forma de mini trailers, poéticos o de denuncia. Este mismo criterio me llevó a abrir también otro blog, Mis [re] lecturas de la semana, donde reseño aquellos libros que, a mi juicio, merecen que haga pública mi opinión.

Siguiendo con el mismo impulso diversificador y aprovechando las posibilidades que brinda la red, festejo el primer aniversario de Cuadernos con la apertura del blog Canal de Poesía de A.T., donde reuniré todo lo relacionado con la creación poética que coincida con mi forma de ver, entender y sentir la poesía, ya sea en forma de poemas, entrevistas, reflexiones, etc., con la ayuda de la productora videográfica «Letra Poética».

Finalmente me cabe agradecer a los miles de visitantes, cuyo número no puedo precisar, pues el contador lo incorporé hace ocho meses, y en particular a quienes han dejado sus comentarios ampliando el espectro de opinión.

La vela de Amnistía Internacional elegida para festejar el aniversario es muestra de mi sincera gratitud hacia esta organización gracias a la cual mi familia y yo vivimos, y de mi renovado compromiso con la defensa de los derechos humanos. Por ello no soplaré su llama y dejaré que el pabilo de la esperanza, aún entre alambres de espino, siga ardiendo.

miércoles, 29 de octubre de 2008

CONTRA EL HAMBRE EN EL MUNDO


Casi ¡mil millones! de personas padecen hambre en el mundo. De éstas 55 millones son niños, de los cuales 5 millones mueren antes de cumplir los cinco años. Tamaña tragedia podría evitarse. Bastaría con que cada uno de nosotros, los habitantes del llamado primer mundo, actuara. No se trata de caridad, sino de sensibilidad y responsabilidad. En sociedades donde la opulencia permite que se tiren cada hora toneladas de comida sobrante, la pasividad es inmoral.
La ONG Acción Contra el Hambre ha empredido una original campaña para concienciarnos de esta circunstancia e involucrando indirectamente en ella a Al Gore, ex vicepresidente de EE.UU., a quien debemos solicitarle su apoyo en pideseloaAlGore.org. La civilidad no consiste sólo en reciclar la basura, utilizar las papeleras, cuidar el mobiliario urbano, sino también evitar que las desigualdades sociales, tanto a escala local como planetaria, condenen irremediablemente a toda la humanidad. En este sentido, la lucha contra el hambre en el mundo, implica asimismo depurar tanto las aguas como las responsabilidades de quienes han abusado y abusan de sus situaciones de privilegio, como por ejemplo los promotores de la reciente guerra de Iraq, cuya factura estamos pagando, los comisionistas del petróleo y los tenedores salvajes del capital financiero. Como los criminales de guerra, éstos también deberían ser juzgados por delitos de lesa humanidad. El hambre en los países pobres y el desempleo y las penurias de los trabajadores en los países emergentes e industrializados son consecuencias de sus acciones inmorales.

viernes, 24 de octubre de 2008

EL HOMBRE, LA LUNA Y LA MISERIA

El 22 de octubre de 2008, la India puso rumbo a la Luna su primera misión no tripulada. El lanzamiento, efectuado desde el centro espacial Satish Dhawan de Srihairkota, ha colocado a este país en el selecto club al que ya pertenecen EE.UU., Rusia, Ucrania, Japón, China y la Agencia Espacial Europea. El objetivo es la conquista de la Luna, para convertirla en plataforma de exploración cósmica.

La misión ha costado a los indios unos 60 millones de euros, cifra menor comparada con las invertidas por los otros países involucrados en la conquista espacial, pero significativa para la India, dada su situación social. Observando su paisaje humano se hace difícil pensar que estamos ante una futura potencia espacial. También lo es mirando los datos estadísticos, con índices de pobreza del 25%; de carencia de agua potable del 14%, y de analfabetismo masculino del 29,8% y femenino del 51,7%. Pero si esta tabla estadística no explica suficientemente la miseria, digamos que de los más de sus mil millones de habitantes, unos 400 millones son pobres y de éstos 100 millones viven con menos de un euro al día.

De todo esto podemos inferir que el legítimo sueño del ser humano de llegar a la Luna se corrompe por la mezquindad que lo hace posible. Si dolorosa es la miseria económica de los pobres, asqueante es la miseria ética de los poderosos.

[Fotos: AFP y El País]

LIBERTAD Y RESPONSABILIDAD

El confinamiento obligado por la pandemia que azota al mundo obliga más que nunca a apelar a la responsabilidad. Los medios de comunicación...