sábado, 19 de abril de 2008

[Eva]Risto Mejide, la fascinación del bárbaro

Operación triunfo, como muchos concursos televisivos con «jurado», incluye en éste un miembro que ejerce de malo. También la Iglesia católica contempla su figura para el concurso de beatificaciones. Lo llama «abogado del diablo». La razón de este personaje es poner a prueba el grado de resistencia psicológica y la capacidad del concursante para defender su sueño artístico o su santidad. Pero más allá de esta intención directa sobre el concursante, que es vilipendiado y humillado por el actor de turno en el papel de jurado, fiscal o abogado del diablo, hay otra cuestión sobre la que cabe reflexionar. Aludo a la fascinación que este tipo de villano brutal y despiadado causa en el público.
El hecho de que civilización implique domesticación de los instintos primarios -necesaria por otra parte para propiciar la convivencia y el desarrollo del bienestar de los individuos-, no significa que éstos hayan sido borrados definitivamente del espíritu humano. Y es este sustrato primitivo adherido a la conciencia lo que aflora en determinados momentos y circunstancias en todos los individuos. La capacidad de cada uno para dominar esa latencia irracional es lo que distingue al ser humano civilizado del bárbaro. Ambos pueden reconocer y expresar la verdad desnuda, pero el primero la vestirá con respeto y el segundo con andrajos.
Risto Mejide probablemente no es un cavernícola sino un actor elegido para desempeñar el papel de villano; el envoltorio de un producto para provocar en el público esa extraña y morbosa fascinación por lo bárbaro y brutal aun en aquellos espíritus más bondadosos o que practican el buenismo como máscara de sus debilidades o limitaciones.
El cometido del villano de O.T. es sencillamente provocar en el público una reacción visceral para ganar audiencia a costa de la humillación de los concursantes. Lo preocupante es que entre éstos no haya ninguno con la suficiente estatura civil para poner en evidencia -ridiculizar- la farsa. También preocupante es que haya individuos que tengan una idea tan pobre del público, por no decir de la condición humana; individuos que creen que las personas y la vida se rigen por las leyes de mercado o de la selva. Para estos individuos no hay esperanzas de un mundo mejor ni deseos de hacerlo. [Imagen: Risto Mejide, El Semanal Digital]

sábado, 12 de abril de 2008

¿Quo vadis Cristina K?


El problema básico del gobierno argentino de Cristina Fernández de Kirchner está en el peronismo, un movimiento populista atomizado en infinidad de reyes de taifas. Pero, además, CK tiene otros tres factores de distorsión. El primero radica en la contradicción ideológica que supone creer que hay un peronismo de izquierdas. Tal cosa no existe ni ha existido nunca. El segundo radica en que una sociedad tan machista como la argentina parece no poder soportar la condición de mujer de la presidenta, un hecho que se agrava cuando CK hace coincidir el resentimiento social del lumpen, que el peronismo utiliza para movilizar sus bases, y su propio resentimiento personal frente al sexismo del medio. El tercer factor de distorsión es la propia personalidad de CK, una mujer que no parece estar dotada para el diálogo y que se ve arrastrada a situaciones conflictivas por la prepotencia de su conducta y la arrogancia de su discurso. CK debería mirarse más en el espejo de su colega Michelle Bachelet, que en el de Margaret Thatcher. Un jefe de Estado tiene la obligación de dar ejemplo de sensatez y capacidad política, pues en sus manos está el gobierno, administración y gestión del país, y de la economía y el bienestar de todos sus habitantes. Un jefe de Estado serio no aparecería nunca al lado de individuos como D’Elía.
Es verdad que muchas de las reivindicaciones de los productores del campo son discutibles y que su lock out carece de legitimidad, pero un Estado de derecho tiene mecanismos legales y recursos formales para situar las cosas en su sitio. Un Estado de derecho no utiliza a patotas de piqueteros y camioneros, para disuadir, ni tampoco carga contra la prensa a cuya crítica confunde con oposición. Si bien es cierto que ésta en Argentina no existe, porque toda la actividad política se dirime en el marco del peronismo, el gobierno de CK debería reflexionar y procurar gobernar con responsabilidad y rigor. Debería sacurdirse sus complejos y resentimientos y eliminar de su patrón de conducta los tics autárquicos y caudillescos del peronismo. En el vocabulario práctico de la dirigencia política del país debería figurar la palabra «civilidad» si su propósito es convertir Argentina en una nación moderna y realmente culta ¿o es que la medida de la modernidad y de la cultura la dan los piqueteros?

martes, 8 de abril de 2008

El hombre que será madre


A partir de la entrevista a Thomas Beatie, nativo de Oregón (EE.UU.), publicada por la revista The Advocate todos los mass media del mundo se han hecho eco de la sorprendente noticia. Un hombre será madre. Thomas Beatie se convertirá en el primer hombre en dar a luz a un niño.Es decir, un macho humano cumplirá la función gestatoria propia de una hembra. Pero ¿es realmente así?
Lo cierto es que Thomas Beatie aunque aparezca como varón, con pelo corto y barba, nació mujer. La ingesta de hormonas masculinas y la extirpación de sus pechos le dieron la apariencia masculina con la que su psiquis se identificaba y así buscó y formó pareja con otra mujer. Sin embargo, cabe preguntarse por qué Thomas no acabó totalmente con su condición original y conservó sus órganos reproductores femeninos; por qué, cuando su pareja se reveló incapacitada para tener un hijo, su cuerpo reaccionó y él lo predispuso nuevamente para la maternidad. «Dejé de ponerme las inyecciones de testosterona [...] Mi cuerpo se reguló por sí mismo después de cuatro meses y no tuve que tomar estrógenos o progesterona o cualquier otro fármaco que favoreciera la fertilidad para ayudar la concepción», contó Thomas Beatie a la revista. Después vino la inseminación artificial y el embarazo. Ahora, si todo va bien, el bebé nacerá en julio. Pero las preguntas siguen latentes ¿Será madre un hombre? ¿O lo será una mujer que quizo ser hombre pero que acabó rendida al instinto de la maternidad? ¿Cómo si no explicar esa felicidad de Thomas Beatie cuando siente en su vientre la vida que está gestando? ¿Es necesario subvertir el orden de la naturaleza para asumir nuestra propia identidad? ¿La transgresión quirúrgica no responde a un modo de aceptación de los roles que impone la sociedad? ¿Basta la apariencia para ser?

miércoles, 2 de abril de 2008

Superman al rescate de los derechos de autor


La histórica conculcación de los derechos de autor por parte de las editoriales está contra las cuerdas. Si bien en el mundo anglosajón el filibusterismo editorial parece menos escandaloso que en el hispano, lo cierto es que la reciente huelga de guionistas de Hollywood y ahora el fallo del tribunal federal de Nueva York en favor de los herederos de Jerry Siegel y Joe Shuster, los autores de Superman, han revelado hasta qué punto las editoriales se apropian indebidamente de los derechos de creación. Después de más de setenta años, la sentencia del tribunal estadounidense abre la posibilidad para que otros autores o sus herederos puedan reclamar las regalías generadas por los derechos de sus obras y que las editoriales les esquilmaron mediante contratos draconianos.
En España, la mayoría de las editoriales y los llamados packagers -servicios editoriales- se valen de su posición de fuerza y de una sesgada interpretación de algunos artículos de la Ley de Propiedad Intelectual, para quedarse con ingentes cantidades pertenecientes a los autores, a quienes en muchos casos hasta escamotean sus nombres de las portadas de sus libros o los disimulan en el contexto de un presunto equipo de redactores.
Pero también aquí estas prácticas abusivas perjudiciales para los escritores que viven de su oficio parecen tener los días contados. El Gremi d'Editors de Catalunya ha dado un paso importante en esta dirección. Desde hace unos meses negocia con dos entidades que agrupan a la casi totalidad de los escritores y traductores residentes en esta comunidad autónoma -ACEC (Asociación Colegial de Escritores de Cataluña) y AELC (Associació d'Escriptors en Llengua Catalana)-fórmulas de regulación equitativa del vínculo contractual entre las partes, a fin de hacer efectivo el pago de derechos hasta ahora no reconocidos, y la creación de una comisión o tribunal de arbitraje profesional que normalice las relaciones y favorezca prácticas laborables sanas.
España no es Smallville, pero el aliento de Superman también parece soplar aquí a favor del reconocimiento y pago de los derechos de autor.[Imagen: Superman, de Jerry Siegel y Joe Shuster]

sábado, 29 de marzo de 2008

Ian Fleming, el papá de James Bond




Ian Fleming, que murió en 1964, hubiese cumplido ahora cien años. Quiso ser diplomático, pero acabó siendo periodista -corresponsal de la agencia Reuter en Moscú- y cumpliendo el servicio militar en el departamento de inteligencia de la marina británica. Tenía cuarenta y cinco años cuando inició su carrera literaria con Casino Royale, la primera de sus doce novelas y nueve cuentos, con James Bond de protagonista.
Bond, James Bond, el agente secreto 007, código que le daba licencia para matar, se convirtió enseguida, y en gran medida gracias al cine, en el arquetipo del héroe de la guerra fría. A diferencia de George Smiley, el espía de John Le Carré, y los imaginados por Graham Green en El tercer hombre o en Nuestro hombre en La Habana, por ejemplo, el personaje de Fleming no pierde el sueño por conflictos de conciencia. James Bond es -pienso en Robert Musil- un hombre sin atributos, sobre todo morales, que encarna a la perfección la naturaleza de un sistema de poder cada vez más deshumanizado. Curiosamente, Fleming tenía como libro de cabecera Profiles in Courage, un tratado moral y ético de cinco políticos estadounidenses escrito por John Kennedy.
Probablemente los libros de Ian Fleming no hubieran trascendido el éxito comercial que tuvieron en su momento, si sus adaptaciones al cine no hubiesen dado espectacularidad a sus tramas sencillas y lineales, y al personaje una proyección pública que contribuyó decisivamente a su mitificación. Desde la sorprendente El satánico Dr. No (1962), el carácter amoral y cínico de un Bond tan implacable como simpático y seductor caló en el imaginario de un público que ya empezaba a percibir la soterrada lucha por el espacio vital en el corazón de la sociedad de consumo. Una sociedad que no tardará en ser dominada por las doctrinas neoliberal y de seguridad nacional. La primera que interpreta el mundo sólo en clave de beneficios económicos y que es defendida por ejércitos de yuppies (Young urban professional) y brokers empresariales y financieros, y la segunda que convierte los países en cotos satélites de Estados Unidos, encargados de proporcionar desde su antigua Escuela de las Américas bandas de torturadores a las dictaduras afines, sobre todo latinoamericanas, que se ocuparon de someter a la opinión pública y asegurar el dominio ideológico y económico del capital.
Sin duda, el gran acierto de Ian Fleming fue prefigurar en su James Bond al individuo insolidario y de conciencia blindada de la posmodernidad. [Arriba, Ian Fleming; abajo, Antonio Tello con Roger Moore durante el rodaje de Moonraker, en Río de Janeiro, en 1979]

Ruido de cacerolas en Argentina

En Argentina, desde que los militares hibernan en los cuarteles o en sus celdas domiciliarias, el ruido de sables ha sido sustituido por el de las cacerolas. Ahora es la «gente del campo» -no los campesinos- la que sale a las carreteras poniendo el país al borde del desabastecimiento a clamar contra el excesivo gravamen de las exportaciones de soja. El gobierno peronista de la presidenta Cristina Fernández ha reaccionado con un discurso populista y arrogante. Nada ha cambiado en la conducta política argentina.
La «gente del campo», beneficiaria directa del boom sojero, interpreta que el Gobierno, para gestionar la economía del país, abusa de ella tratando de sacar del impuesto a las exportaciones lo que no obtiene de los demás sectores de una sociedad con escasa conciencia fiscal. El Gobierno, por su parte, pretende disimular esta lucha de intereses como una lucha de clases y, acomodando su espalda en las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, manda al choque a los piqueteros de Luis D'Elía y a los camioneros de Hugo Moyano. Nada ha cambiado en la conducta política argentina y una vez más las fuerzas contrademocráticas atascan la evolución del país. Antes lo hacían con ruido de sables y ahora con ruido de cacerolas.
En este contexto, los verdaderos campesinos de Santiago del Estero y El Chaco son despojados de sus pequeños campos por terratenientes y grandes consorcios, y la tierra pierde sus nutrientes debido al excesivo monocultivo de la soja. Pan para hoy, hambre para mañana.
Por ello insisto, como expuse en Historia breve de Argentina, claves de una impotencia, en la necesidad de que la sociedad argentina genere una dirigencia responsable, capaz de sacudirse los tics del caudillismo barriobajero y promover unas políticas sostenidas por la ética y el contenido democrático de las instituciones del Estado.[Imagen, primera plana de Clarín, del 29/03/2008]

lunes, 24 de marzo de 2008

LA MUERTE [IN] DIGNA DE CRISTO


Como seres finitos que somos, la muerte forma parte de la vida. Sin embargo, el temor a la muerte es parte de la naturaleza humana, porque en lo más profundo de nuestra conciencia ignoramos las respuestas primordiales que, quizás, aliviarían esa angustia existencial que nos extranjeriza del mundo. Ante esta realidad, las religiones han actuado como un portentoso sistema paliativo contra ese temor atávico. Al corazón de este sistema -llamémosle Dios- acude Jesús en su agonía, cuando como hombre siente el insoportable dolor de la muerte próxima. «Abbá, Padre, todo es posible para ti; aparta de mi esta copa, pero no sea lo que yo quiero, sino lo que quieras tú.» (Mc. 14, 36), dice primero, pero ya en la cruz grita «¡Dios mío, Dios mío! ¿por qué me has abandonado?» (Mt. 27, 46).

En el contexto ideológico judeo-cristiano, la suya es una muerte necesaria para salvar el mundo del pecado, es decir, del mal. Pero esta supuesta necesidad de un sacrificio capital es lo que contamina de barbarie el origen del cristianismo y contradice lo más valioso de la prédica de Jesús, la idea del amor al prójimo como forma de convivencia entre los seres humanos.

La humillación pública y la tortura no dignifican la muerte de ningún ser humano y, Jesús, de haber existido históricamente hablando, lo era. El ritual cristiano de la Pasión debería servir para señalar la indignidad de la violencia y no como mero -y obsceno- espectáculo turístico. Sin embargo, sumos sacerdotes, como el arzobispo emérito de Pamplona, Fernando Sebastián, prefieren utilizarlo para hacer propaganda de su insensibilidad e ignorancia. La misma que mostraron algunos miembros del Sanedrín cuando condenaron a Jesús. Él no sólo hubiera identificado el dolor con el mal, sino que hubiera defendido los cuidados paliativos y la muerte para evitar el sufrimiento como formas de amor al prójimo.[Imagen: Personificación de Cristo en La pasión según San Mateo, de Pier Paolo Pasolini]

LIBERTAD Y RESPONSABILIDAD

El confinamiento obligado por la pandemia que azota al mundo obliga más que nunca a apelar a la responsabilidad. Los medios de comunicación...