sábado, 20 de marzo de 2010

AL CALOR DE LAS FALLAS

A la Comunidad Valenciana y al PP les gusta jugar con fuego. Investigaciones policiales y judiciales han sacado a la luz una densa trama de intereses, en la que aparecen comprometidos como puntos de un amplio espectro de corrupción, desde Francisco Camps, presidente de la Generalitat, hasta Carlos Fabra, cacique de la taifa de Castellón, sin olvidar a Jaume Matas, ex ministro y ex presidente de Baleares o el tesorero Luis Bárcenas. No obstante, el Partido Popular, con su presidente a la cabeza, les brinda el soporte como si nada ocurriera. 

La trama Gürtel, en la que también están implicados altos cargos del partido, motivó una virulenta campaña de desprestigio de las fuerzas de seguridad y de algunos jueces, entre ellos Baltasar Garzón, a quien incluso se pretende apartarlo de la carrera judicial. En este caso, porque también se atrevió a procesar por crímenes de lesa humanidad a miembros de la dictadura del general Francisco Franco.
Los métodos contrademocráticos del Partido Popular, del que también forma parte el «alzamiento» de Esperanza Aguirre contra la subida del IVA, son cada vez más claros en la medida que, paralelamente a las acusaciones de persecución política que atribuyen al Gobierno o la recusación de jueces que actúan contra sus excesos, salen en supuesta defensa de los jueces españoles interfiriendo irresponsablemente la política exterior gubernamental a partir de un auto que supuestamente relacionaría al gobierno venezolano con ETA. 
El cinismo del PP se pone de manifiesto no sólo en la foto de Rajoy con Camps y Rita Barberá en el balcón del ayuntamiento valenciano durante la mascletá, sino en las violentas declaraciones contra la gestión gubernamental de la crisis diplomática con Venezuela, las descalificaciones virulentas del presidente Chávez en un mítin del PP colombiano y luego, tras una reunión con el presidente colombiano Álvaro Uribe, la suavidad con que despachó el asunto venezolano, que se quedó en una meliflua «No voy a entrar en detalles sobre el gobierno de Venezuela. Espero que las cosas vuelvan a su cauce». 
Bastan estos ejemplos de la cínica actuación de los líderes del Partido Popular para tener ante nosotros un horizonte pervertido por el cinismo, la corrupción y, sobre todo, el hambre de poder si esta gente llega a gobernar algún día. Ante esto cabe preguntarse ¿no hay alguien dentro de esa formación con la suficiente  sensatez como para generar y promover dentro de ella una corriente más moderna y responsable y menos hipócrita y extremista?.