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Mostrando entradas de mayo, 2011

INDIGNADOS Y APALEADOS

La policía autonómica de Cataluña, con el pretexto de proteger a las brigadas de limpieza y de evitar que la acampada de los M-15 coincidiera con los hinchas del FCBarcelona, actuaron sin contemplaciones a golpes de porra y balas de goma. ¿Puede el resto de la ciudadanía justificar o tolerar la brutal represión sin indignarse?
Nadie puede negar la naturaleza pacífica de un movimiento ciudadano surgido como reacción ante la insensibilidad de los partidos políticos, la injusticia social y los abusos del capitalismo. Pero tampoco nadie puede negar que también es natural la forma en que reacciona el «sistema» y más evidente se hace esa naturaleza violenta, cuando el gobierno es de un partido de derechas. Esto ha de hacer reflexionar a los indignados sobre los peligros de la generalización.  Si lo que M-15 no quiere es una revolución, debe reconocer que los partidos políticos son parte indispensable de la democracia y, por tanto, sería un error confundir cuales pueden ser sensibles al idear…

¡¡DECEPCIÓN!!

Con tanta indignación en la calle, con tanta algara juvenil y spanish revolution contra los banqueros, los políticos corruptos, desleales, xenófobos, homófobos, mentirosos y cavernícolas, resulta que el pueblo español en legítimo ejercicio de su voto les da la victoria a éstos. A quienes mejor encarnan los intereses del sistema. Ahora tienen el aplauso de la mayoría  ¿También el de los jóvenes indignados?  Además de Valencia, Castellón y Madrid, otras comunidades y capitales han sido convertidas en feudos de la derecha troglodita por la mayoría de ciudadanos, acaso como premio por la eficaz gestión que sus gobiernos han hecho de la corrupción a gran escala, de la política que contribuyó sobremanera a la crisis que ahora pagamos todos y del infame uso del terrorismo. ¡Qué estulticia!  ¡Qué decepción! ¡Qué asco! Me pregunto si los españoles creen realmente que este es el camino para recuperar la democracia secuestrada por el mercado y el poder económico; si es esta la vía para salvar el …

CIUDADANOS INDIGNADOS

El Movimiento 15-M ha entrado en la campaña electoral como un elefante en un bazar. Su soporte y cohesión es la indignación ante la crisis económica, el anquilosamiento de los partidos políticos y de los sindicatos, y un profundo sentimiento de injusticia que los (nos) hace ver como forzados deudores de los platos rotos.
Si bien muchos analistas afirman que la, para el sistema, sorprendente movilización ciudadana comenzó con la rebelión de Islandia o se inspiró en el popular panfleto ¡Indignaos!, de Stéphane Hessel, lo cierto es que el origen de esta toma de conciencia y cambio de actitud de los jóvenes -principales víctimas del desempleo y la carencia de un horizonte vital- está en el hogar. Está en esos padres que, mientras pudieron, hospedaron y financiaron a sus hijos, incluso con sus volátiles parejas, en sus casas y en sus mesas. Pero ahora, gran parte de esa generación bien preparada, a la que también parece haberse sumado los llamados nini [ni estudia ni trabaja], ha salido por…

EL SEXO CORROMPE A LOS ÁNGELES

El Vaticano espera que el papa Juan Pablo II haga un segundo milagro para convertirlo en santo. Nunca antes en la historia, la Iglesia católica había tenido tanta prisa en completar el proceso de santificación y menos con un personaje tan controvertido como lo fue el polaco Wojtyla.
Angelo Amato, prefecto de la Congregación para la causa de los santos, ha declarado que a sus oficinas llegan  de todo el mundo noticias diarias de nuevos milagros de Karol Wojtyla, que los teólogos investigan para santificarlo cuanto antes. Cuestionar la naturaleza de estos milagros, el proceso de santificación y cualesquiera otras actuaciones de una creencia religiosa, en este caso la del cristianismo católico, no parece procedente. Toda creencia en un ser superior es una cuestión de fe y como tal respetable porque la fe en ese ser alivia  al creyente de la angustia que provoca la idea de la muerte.  Sin embargo, en una sociedad laica, tanto creyentes de cualquier confesión como profanos, pueden y deben cu…

NO HAY ADIÓS PARA SEVE

Ha muerto Severiano Ballesteros, Seve, considerado el mejor golfista europeo de todos los tiempos. Una gloria. Sin embargo, las muestras de sincero pesar que se han visto entre sus colegas a través de la televisión, tanto en España como en el resto del mundo, hablan de alguien de una gran estatura moral.
Conocí [excepcionalmente escribiré en primera persona] a Severiano Ballesteros hace algunos años por razones profesionales y de modo casi inmediato establecimos una comunicación directa y franca. Hablamos, por supuesto de golf -tema del que soy profano-, pero también de las montañas, del mar y la llanura. Poco a poco, aquella figura icónica del deporte mundial, parco de palabras y seco de gestos, se fue abriendo revelándome una persona sencilla y dueña de una sabiduría natural que le permitía radiografiar a su interlocutor más allá de los reflejos de las luces o de las palabras. Durante los muchos días que compartimos en su casa, situada en un altozano de Pedreña que domina la bahía de …

LA NÁUSEA

La crisis económico-financiera mundial no tiene su origen tanto en factores inherentes a la mecánica económica como a otros atribuibles a la degradación de los valores éticos que sustentan toda civilización. Basta con observar el comportamiento de cierto vecino, de algún compañero de trabajo o de ciertos entrenadores o clubes de fútbol para constatar que algo grave está sucediendo en el mundo y que amenaza la continuidad de la vida.
El alemán Alfred Weber sostenía que, en las sociedades tradicionales, la conducta ética de los individuos era determinante para el progreso científico y tecnológico y, consecuentemente, para el bienestar general. Tras el final de la Segunda Guerra Mundial, el existencialismo filosófico ofreció un, digámoslo así, método para explicar la incomodidad que muchos sentían ante la confrontación ideológica de la posguerra y los nuevos hábitos y costumbres que se iban generando. Albert Camus expresó magníficamente ese malestar en El extranjero, pero fue Jean-Paul Sa…