domingo, 28 de diciembre de 2008

RELATIVIDAD DE LA JUSTICIA

Albert Einstein afirmaba que el concepto de la relatividad es muy sencillo ya que, cualquiera sea nuestra posición o estado de movimiento está regido por las mismas leyes fundamentales de la física. Sin embargo, como se aprecia en uno de famosos ejemplos, si arrojamos una pelota desde un tren; el que viaja en éste y el que está en el andén percibirán su caída de modo distinto. Aunque parezca absurdo, la justicia también parece percibirse de un modo distinto para quien ocupe un lugar u otro dentro del orden social.
El maestro Mo, filósofo chino que vivió entre los siglos V y IV a.C., escribió en su Política del amor universal que «si alguien entra en huerto ajeno y roba melocotones o ciruelas, todos cuantos se han enterado lo reprueban. Y, si el gobernante es informado de ello, le castiga. ¿Por qué? Porque se ha beneficiado a sí, perjudicando al vecino. Si lo que ha robado a sido un perro, un cerdo, una gallina o un lechoncito, su injusticia es mayor que la de haber entrado en el huerto y robado melocotones o ciruelas. ¿Por qué? Porque el mal causado al prójimo ha sido más cuantioso y mayor la falta contra la caridad y su delito más grave [...] Los reyes que gobiernan el mundo lo saben y lo reprueban calificándolo de injusticia. Pero una cosa mucho mayor, el atacar a otro estado no lo reconocen por malo sino que lo alaban y lo juzgan justo. ¿Se puede llamar a esto saber distinguir la justicia de la injusticia? Asesinar a uno se califica de injusticia e, indefectiblemente, se castiga con la muerte. Según esto, matar a diez será un crimen diez veces mayor y merecerá ser castigado con diez penas capitales. [...]. Ahora bien, al tratarse de una injusticia mucho mayor, la de atacar a otro estado, no lo reconocen por malo, sino que lo elogian y lo juzgan una acción justa. En verdad, ignoran que sea una injusticia y escriben sus hazañas guerreras en memoria para las generaciones futuras.».
Hace unos días, los jueces españoles y los iraquíes parecían estar debatiendo el mismo dilema de percepción. Unos acabaron multando con mil quinientos euros la negligencia de uno de los suyos que costó la vida a una niña, y los otros condenando con quince años de cárcel al periodista que tiró sus zapatos al jefe de estado que había invadido su país y al que nadie parece querer juzgar por los miles de muertos que ha causado su decisión.
[Imagen: Justicia, de Enric Jardí]

lunes, 22 de diciembre de 2008

¡ADIÓS, POETA!

El 21 de diciembre murió en Barcelona el poeta José Luis Giménez-Frontín. Tenía sesenta y cinco años, por lo que bien puede decirse que lo sorprendió la muerte. Siempre he creído que los poetas tienen como tales una responsabilidad civil y en este caso la cumplió cabalmente a través de la ACEC (Asociación Colegial de Escritores de Cataluña).
Además de compartir poética, fue en esta institución donde coincidimos de un modo pleno en el propósito de lograr la visibilidad de los traductores y hacer efectiva la defensa de los derechos de autor. En este sentido, su sensatez y su tolerancia fueron factores decisivos para el buen desarrollo de unas fructíferas negociaciones con el Gremi d'Editors de Catalunya de las que saldrán nuevos modelos de contratos y una comisión de arbitraje y seguimiento. Podría hablar de su producción poética, narrativa, ensayística y memorialista, a la que aportó su reciente Los años contados, pero prefiero destacar esta otra faceta que completa su perfil de hombre tan visceral como noble en la consecución de una sociedad más justa y libre.
El dinamismo cultural y gremial de la ACEC debe mucho a la personalidad de Giménez-Frontín, quien buscó que quienes le acompañaban en ella le ayudaran a impulsar los objetivos comunes a creadores y traductores superando con tolerancia y sentido común los obstáculos e incomprensiones de políticas escasamente generosas, por no decir mezquinas, desarrolladas por los centros de poder. Su espíritu y su legado seguirán vivos en la actividad de esta institución que amó tanto y en el corazón de aquellos que sintieron la verdad de sus gestos. ¡Adiós, poeta!
[Imagen. José Luis Giménez-Frontín visto por Carme Esteve]

miércoles, 17 de diciembre de 2008

EL PERRO, EL ZAPATO Y BUSH


George W. Bush, el presidente de EE.UU. que el 9 de marzo de 2003 dio la orden de invadir Iraq con el pretexto de combatir el terrorismo y al margen del derecho internacional y sin la autorización de la ONU, viajó a este país para despedirse ante su inminente relevo en el cargo. Durante la rueda de prensa, un periodista iraquí le lanzó sus dos zapatos al tiempo que le gritaba «perro». Más allá de la manifiesta indignación del periodista local, compartida por no pocos de sus compatriotas y de gran parte de la comunidad internacional a los que el presidente estadounidense violentó y despreció, el gesto tiene un alcance simbólico mayor.

Bush representa a un grupo de poder económico y político que ha llevado el mundo a una situación crítica al alterar con su política irresponsable los equilibrios geoestratégicos del planeta, radicalizar el terrorismo, extremar la pobreza y amparar una doctrina económica que ha falseado la realidad y fomentado la corrupción como conducta natural del modo de vida occidental. En este contexto, la impunidad con que la poderosa secta que representa ha quebrantado las leyes y conculcado los derechos humanos, hasta el punto de crear espacios geográficos francos fuera de la ley donde la tortura es «legítima», ha acabado por socavar la autoridad moral del país más poderoso del planeta y, hasta no hace mucho, paladín de la democracia y la libertad. El zapatazo a Bush representa así una demostración de la pérdida del respeto por parte de la ciudadanía mundial víctima de la villanía no sólo a un hombre torpe sino a un país cuyo liderazgo depende tanto de su poderío económico y militar como de su capital ético y cultural.

martes, 9 de diciembre de 2008

DERECHOS HUMANOS

Bien puedo decir que soy hijo y superviviente de la esperanza. El 10 de diciembre de 1948 -tenía yo entonces tres años-, la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Después de dos guerras mundiales y muchas zonas del mundo colonizadas esta declaración suponía poner como piedra angular de la civilización el valor de la vida y la dignidad de las personas.

Sesenta años más tarde, puede constatarse que los avances han sido notables en el territorio de las conciencias, pero insuficientes en el plano institucional. Basta una somera información del estado del mundo y la persistencia en él del uso de la guerra como vía de solución de los conflictos internacionales y de la intolerancia religiosa, política, social, sexual y étnica, para constatar la conculcación de los principios de tan hermosa declaración. Basta ver la violencia social que se manifiesta en las relaciones de pareja, en la vida escolar y vecinal, para saber cuanto falta aún por hacer. Un aún falta entorpecido más todavía por las rémoras totalitarias de algunos grandes países, como China, Rusia, Irán, Zimbabue, etc., y la deriva reaccionaria de otros, como EE.UU. que han procurado legitimar la tortura como arma de lucha contra el terrorismo ante la bulliciosa pasividad de las civilizadas naciones europeas.

La fuerza de la esperanza por un mundo más justo y respetuoso de la condición humana y de su hábitat se concentra en grandes organizaciones, como, entre otras, la Human Righs Watch y Aministía Internacional, a la cual mi familia y yo le debemos el rescate del horror vigente en una Argentina de los años setenta, donde los derechos humanos no eran ni derechos ni humanos, como pretendió la propaganda de la junta militar que gobernó el país entre 1976 y 1982.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

EL ÚLTIMO OREJÓN EDITORIAL DEL TARRO

Barcelona es considerada la capital mundial de la edición en lengua castellana. Esto significa que la industria editorial española, concentrada en la capital catalana y en Madrid, constituye uno de los principales motores de la economía nacional. Sin embargo, esta situación no tiene su correlato en el statu de sus trabajadores, el cual es equivalente al de un obrero del siglo XVIII. Encuadrados como autónomos y en muchos casos ni eso, redactores, maquetistas, correctores, diseñadores gráficos, ilustradores, etc., no sólo deben afrontar el pago particular de sus impuestos y de los gastos ocasionados por el desempeño de su tarea, sino soportar la presión que supone la avidez económica de los grandes grupos editoriales y de sus brazos extensibles, los llamados packagers, que abarata sus retribuciones y escamotea sus derechos de autor. Días pasados, un grupo de trabajadores del sector, profundamente afectados por una situación que va más allá de los efectos inmediatos de la inefable crisis, publicó en el diario El País una carta cuyos párrafos finales transcribo y suscribo:

«Desde mediados de los años noventa, las tarifas se han estancado nominalmente e incluso se han reducido a veces. Obsesionados por la reducción de costes, al parecer función ineludible de los ejecutivos para mantenerse en el cargo, las grandes editoriales han impuesto presupuestos de realización cada vez más raquíticos, lo cual repercute directamente en la retribución de los autónomos. Diversas causas refuerzan esta tendencia: proliferación de packagers e intermediarios, ausencia de una asociación defensora de nuestros intereses(*), miedo a quedarse sin trabajo si no se aceptan las condiciones dictadas, actividad menguante. Últimamente, presionados por sus clientes, muchos packagers ya no se atienen, como solía ser costumbre, a una tabla de tarifas por tipo de trabajo. Cual jornaleros del campo aguardando la buena voluntad del cacique local, debemos participar en una especie de subasta a la baja para conseguir un encargo».

(*) Si bien es cierto que no existe una asociación que englobe a todos los trabajadores del sector y que los sindicatos no parezcan muy preocupados por ellos, cabe apuntar que la ACEC -Asociación Colegial de Escritores de Cataluña- y la AELC -Asociació d'Escriptors en Llengua Catalana- negocian con el Gremi d'Editors de Catalunya nuevos modelos de contratos para escritores, redactores y traductores y la creación de una comisión paritaria de seguimiento de los mismos y de resolución de los conflictos que surjan entre trabajadores y editores. La entrada en vigor de estos modelos de contratos está prevista para el año 2009. No obstante, esta aclaración no invalida el cuadro de situación antedicho.
[Imagen, Huidobro, La Jornada Semanal]

miércoles, 26 de noviembre de 2008

EL PODER DE LA CRISIS


La palabra poder en su primera acepción es «dominio, imperio, facultad y jurisdicción que uno tiene para mandar o ejecutar una cosa», y en la séptima, «suprema potestad rectora y coactiva del Estado». Sin embargo, los diccionarios deberían incluir una octava acepción que definiera poder como sistema coactivo que condiciona el orden social y, consecuentemente, las actividades y la vida de las personas.
Desde este punto de vista, la crisis económica que afecta a casi todo el mundo puede ser vista como un ejercicio de retroalimentación del sistema, es decir, del poder. Para esto la palabra crisis es utilizada como expresión de crisis económica por antonomasia. De este modo, se ocultan las causas de una acción de poder que ha trastocado la vida de los Estados y de las personas.
El colapso económico mundial es en realidad parte de una crisis mayor relacionada con la vulneración de los valores éticos y culturales que, tras la conclusión de la Segunda Guerra Mundial y la fundación de la ONU, debían regir las relaciones interestatales, interpresariales y las conductas de los individuos. Sin embargo, desde la caída del muro de Berlín, cuando muchos abrigaron esperanzas de la extensión de un orden internacional más justo, el poder occidental decretó la extinción de la sociedad (Margaret Thatcher dixit) y dio legitimidad a las elites capitalistas. Unas elites que impusieron sin mayor oposición social un régimen económico salvaje e inhumano al mismo tiempo que devaluaban los valores culturales y éticos en el imaginario de los ciudadanos y conculcaban los derechos humanos hasta límites intolerables, como lo ejemplifican las atroces acciones de las dictaduras latinoamericanas y de las fuerzas armadas estadounidenses en Abu Ghraib y Guantánamo.
Es en este contexto que puede explicarse la naturalidad del egoísmo, la insolaridad, el individualismo radical, como forma de comportamiento, y el hecho de que sean pocas las voces que reclaman el procesamiento y castigo de esos ejecutivos y también políticos, religiosos y militares responsables de eso que llaman crisis.
[Imagen: Autorretrato de Esther Ferrer, ganadora del Premio Nacional de Artes Plásticas 2008]

martes, 18 de noviembre de 2008

MUJERES CRUCIFICADAS



El 25 de noviembre ha sido declarado Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Con este motivo, Telefono Donna, una ONG italiana, ha iniciado una campaña de concienciación sobre las consecuencias del machismo con un cartel en el que aparece una mujer evocando al Cristo crucificado rubricada con la leyenda: ¿Quién paga los pegados del hombre?.

Ninguna persona -hombre o mujer- que se considere civilizada, ni tampoco aquella que se tenga por verdaderamente cristiana, puede reprochar nada a esta imagen. Jesús, considerado por los creyentes, como el redentor de los pecados del género humano, habría estado de acuerdo. Fue él quien defendió a la adúltera impidiendo su lapidación, comprendió a la samaritana y a la prostituta, y dio a la mujer un trato y una consideración que hasta entonces resultaba chocante. Cuando las mujeres lo perfuman y lo ungen con aceite no lo hacen por servilismo, sino por gratitud y es también amor nacido de este sentimiento el que las lleva a llorarle al pie de la cruz.


Sin embargo, una vez más la Iglesia católica alza su voz para condenar la «herejía» de las víctimas antes que los actos de los victimarios. Un edil milanés ha acusado el cartel de blasfemo por «mostrar el símbolo de la cristiandad y afectar los sentimientos religiosos de los ciudadanos». ¿Qué ciudadanos son estos? ¿Los que maltratan a sus mujeres y luego se confiesan ? ¿Los que se golpean el pecho para que sus pegados les salgan gratis? Ateniéndonos a la leyenda, Jesús aceptó morir torturado para redimir a los seres humanos de sus pecados. Si esto es dogma de fe para los cristianos ¿creen de verdad que consideraría blasfemia que la imagen de su sacrificio adopte la forma femenina para denunciar un pecado tan grave como el maltrato a la mujer?

martes, 11 de noviembre de 2008

MIRIAM MAKEBA, ÁFRICA EN PENA


A mediados de los sesenta, los «asaltos» (guateques) alcanzaban su punto culminante cuando en el tocadiscos alguien ponía el Pata Pata. Un nuevo baile, un nuevo ritmo y la letra pegadiza (asiii pata pata) nos llenaban de alegría y de una fuerza natural que, sin saberlo entonces, venía de muy adentro del corazón, de muy adentro del dolor y la persecución. El nombre de Miriam Makeba quedó asociado desde esos días y para siempre al Pata Pata, pero quienes lo bailábamos seguimos ignorando que aquella mujer había iniciado el camino que nosotros no tardaríamos también en emprender a causa de la represión y terrorismo de Estado.
Treinta años, los mismos que llevamos muchos viviendo fuera de la tierra natal, tardó Miriam Makeba en volver a Sudáfrica. Lo hizo cuando la llamó Nelson Mandela, el viejo desterrado a un país de cuatro por cuatro de superficie, cuya voz resistió hasta imponerse al grito bronco del racismo blanco.
Mamá África, como la llamaron muchos, continuó cantando por ese continente que seguía -sigue- muriendo por las guerras instigadas por los señores del petróleo, de los diamantes y ahora del coltan, por el sida y el hambre. Desangrándose día a día en cayucos por las venas abiertas que llegan a las costas de la opulencia.
Miriam Makeba ha muerto después de cantar ante unas «decenas» de espectadores en un recital de apoyo a Roberto Saviano, el amenazado de muerte por la fatwa mafiosa. El corazón de África se detuvo infartado. Los buitres sobrevuelan sus despojos.

jueves, 6 de noviembre de 2008

LA CULTURA COMO MERCANCÍA


«El hombre civilizado ha trocado una parte de posible felicidad por una parte de seguridad», dice Sigmund Freud en su revelador ensayo El malestar en la cultura. Acaso en un intento de describir la etiología de ese malestar, Félix de Azúa apuntaba en un artículo (Cultos hasta la náusea, El País, 10/05/2008) que la cultura, que ha venido a sustituir a la religión en un mundo sin dioses, ha experimentado un brutal expansionismo. Este colonialismo cultural se traduce en la aplicación exagerada del término a diferentes áreas de actuación social -«cultura gastronómica», «cultura del botox», etc.-. que desvirtúa o corrompe su significación original del mismo modo como lo hicieron el comunismo y el fascismo con los términos «democracia popular» y «democracia orgánica». El agente causal de dicho expansionismo cultural es el sacrosanto «mercado», el cual aparece como territorio patrimonial del poder. Para éste la cultura reducida a mercancía opera como un eficaz instrumento de dominación y de destrucción de la política real.

Con esta instrumentalización de la cultura, el poder ha generado en las sociedades democráticas formas de actuación ciudadana, que dan carta de naturaleza a lo que Pierre Rosanvallon denomina contrademocracia, al tiempo que ha acelerado el vaciamiento de la cultura genuina protegiendo los intereses vinculados directamente a la producción mercantil y «liberando» a los valores intangibles o, para decirlo en palabras de Azúa, «no-mercancías».
De este modo se da la chocante paradoja de que, por ejemplo, en nombre de la propiedad intelectual el Estado protege los intereses de las «empresas culturales» -editoriales, discográficas, etc.- y deja desvalidos los intereses de los artistas -cantantes, compositores, escritores, poetas, etc.-. La paradoja es al mismo tiempo la trampa en la que caen muchos intelectuales izquierdistas, como cuando Saramago, Aute, Sabina, Sampedro, etc. se manifestaron en contra del pago de los derechos de autor por uso bibliotecario en nombre de la «cultura gratuita para el pueblo». ¿Qué cultura popular? ¿Qué pueblo?

viernes, 31 de octubre de 2008

PRIMER ANIVERSARIO


Hace ahora un año inicié mi Cuaderno de notas de A.T. con el propósito de compartir con otros ciudadanos como yo mis preocupaciones y darle aire a la palabra que empuja desde dentro. Ante una sociedad condicionada y presionada desde el poder -esa entidad opresora que, a semejanza de Medusa, la tercera de las Gorgonas, peina serpientes y su mirada convierte en piedra a los humanos- se hace necesario hacer uso activo de la libertad de expresión. En el tiempo transcurrido he procurado que este uso sea coherente con mis principios y responsable con la sociedad.

Asimismo he tratado de elaborar un discurso claro y, en la medida de lo posible, excluir de él todo aquello que pudiera distorsionar su mensaje o convertir el blog en un caótico cajón de sastre. De aquí que no incluya nada de mi producción artística - cuentos o poemas- como tema central de los posts. En todo caso, aprovechando la columna lateral, he situado junto a noticias culturales, enlaces y otros servicios, algunos vídeos promocionales en forma de mini trailers, poéticos o de denuncia. Este mismo criterio me llevó a abrir también otro blog, Mis [re] lecturas de la semana, donde reseño aquellos libros que, a mi juicio, merecen que haga pública mi opinión.

Siguiendo con el mismo impulso diversificador y aprovechando las posibilidades que brinda la red, festejo el primer aniversario de Cuadernos con la apertura del blog Canal de Poesía de A.T., donde reuniré todo lo relacionado con la creación poética que coincida con mi forma de ver, entender y sentir la poesía, ya sea en forma de poemas, entrevistas, reflexiones, etc., con la ayuda de la productora videográfica «Letra Poética».

Finalmente me cabe agradecer a los miles de visitantes, cuyo número no puedo precisar, pues el contador lo incorporé hace ocho meses, y en particular a quienes han dejado sus comentarios ampliando el espectro de opinión.

La vela de Amnistía Internacional elegida para festejar el aniversario es muestra de mi sincera gratitud hacia esta organización gracias a la cual mi familia y yo vivimos, y de mi renovado compromiso con la defensa de los derechos humanos. Por ello no soplaré su llama y dejaré que el pabilo de la esperanza, aún entre alambres de espino, siga ardiendo.

miércoles, 29 de octubre de 2008

CONTRA EL HAMBRE EN EL MUNDO


Casi ¡mil millones! de personas padecen hambre en el mundo. De éstas 55 millones son niños, de los cuales 5 millones mueren antes de cumplir los cinco años. Tamaña tragedia podría evitarse. Bastaría con que cada uno de nosotros, los habitantes del llamado primer mundo, actuara. No se trata de caridad, sino de sensibilidad y responsabilidad. En sociedades donde la opulencia permite que se tiren cada hora toneladas de comida sobrante, la pasividad es inmoral.
La ONG Acción Contra el Hambre ha empredido una original campaña para concienciarnos de esta circunstancia e involucrando indirectamente en ella a Al Gore, ex vicepresidente de EE.UU., a quien debemos solicitarle su apoyo en pideseloaAlGore.org. La civilidad no consiste sólo en reciclar la basura, utilizar las papeleras, cuidar el mobiliario urbano, sino también evitar que las desigualdades sociales, tanto a escala local como planetaria, condenen irremediablemente a toda la humanidad. En este sentido, la lucha contra el hambre en el mundo, implica asimismo depurar tanto las aguas como las responsabilidades de quienes han abusado y abusan de sus situaciones de privilegio, como por ejemplo los promotores de la reciente guerra de Iraq, cuya factura estamos pagando, los comisionistas del petróleo y los tenedores salvajes del capital financiero. Como los criminales de guerra, éstos también deberían ser juzgados por delitos de lesa humanidad. El hambre en los países pobres y el desempleo y las penurias de los trabajadores en los países emergentes e industrializados son consecuencias de sus acciones inmorales.

viernes, 24 de octubre de 2008

EL HOMBRE, LA LUNA Y LA MISERIA

El 22 de octubre de 2008, la India puso rumbo a la Luna su primera misión no tripulada. El lanzamiento, efectuado desde el centro espacial Satish Dhawan de Srihairkota, ha colocado a este país en el selecto club al que ya pertenecen EE.UU., Rusia, Ucrania, Japón, China y la Agencia Espacial Europea. El objetivo es la conquista de la Luna, para convertirla en plataforma de exploración cósmica.

La misión ha costado a los indios unos 60 millones de euros, cifra menor comparada con las invertidas por los otros países involucrados en la conquista espacial, pero significativa para la India, dada su situación social. Observando su paisaje humano se hace difícil pensar que estamos ante una futura potencia espacial. También lo es mirando los datos estadísticos, con índices de pobreza del 25%; de carencia de agua potable del 14%, y de analfabetismo masculino del 29,8% y femenino del 51,7%. Pero si esta tabla estadística no explica suficientemente la miseria, digamos que de los más de sus mil millones de habitantes, unos 400 millones son pobres y de éstos 100 millones viven con menos de un euro al día.

De todo esto podemos inferir que el legítimo sueño del ser humano de llegar a la Luna se corrompe por la mezquindad que lo hace posible. Si dolorosa es la miseria económica de los pobres, asqueante es la miseria ética de los poderosos.

[Fotos: AFP y El País]

domingo, 19 de octubre de 2008

LA LUZ DEL EVANGELIO


El cardenal Rouco Varela, máximo dirigente de la Iglesia española, ha llamado a los católicos a «iluminar con el Evangelio» la vida pública. Teme que el espíritu laico, al que compara con el nazismo, corrompa la salud social. El fundamentalismo católico, siguiendo las políticas vaticanas de los dos últimos pontificados, ha llegado a un punto en el que se le hace insoportable la tolerancia del otro y la comprensión de cualquier tipo de avance determinado por la razón.

La prédica de Jesús, por primera vez en la historia de la humanidad, iluminó un mundo desquiciado por la violencia de la guerra y la tortura como hábito público del poder con el principio de amor al prójimo. Este principio constituye el fundamento de los Evangelios, que Pablo se encargó de proyectar no sin problemas en el ámbito de influencia del Imperio romano.

La Iglesia a lo largo de su historia, y al margen de la buena voluntad de no pocos de sus acólitos, se ha encargado de tergiversar y manipular este mensaje destinado a crear las condiciones de un mundo mejor. No hay espiritualidad ni bondad en los jerarcas eclesiásticos. Desconocen el amor al prójimo. Por esto, cuando llegue el momento y golpeen la puerta de los cielos para salvarse, escucharán la voz del Dios en el que creen que les dirá: ¡Retiraos de mí, todos los agentes de la injusticia! (Lc. 13, 27).

lunes, 13 de octubre de 2008

TERREMOTO CAPITALISTA Y DEMOCRACIA

Tras la caída de la URSS, las premisas del nuevo orden mundial fueron capitalizadas por las doctrinas monetaristas, cuyos primeros experimentos hegemónicos fueron ensayados en Chile con el golpe militar del general Pinochet, a fin de eliminar cualquier atisbo de oposición. Al mismo tiempo, la idea del mercado como máximo y único regulador de las actividades mercantiles fue globalizándose y dominando el imaginario económico con el FMI como principal promotor y ejecutor de tales doctrinas.

Obviamente, los países de economías dependientes -emergentes, según su lenguaje- fueron las primeras víctimas del nuevo imperialismo financiero. Las poblaciones de Indonesia, Tailandia y Argentina, por ejemplo, fueron brutalmente castigadas por las salvajes políticas del ultraliberalismo. Este último país vivió el drama del llamado «corralito», que pudo superar cuando su gobierno decidió romper con el FMI y afrontar una política más acomodada a su realidad.

Lo que el colapso bancario mundial [no puede hablarse de crisis económica, pues los problemas están localizados sólo en el flujo de capitales y no en otros campos, como el de la producción, aunque a la larga ésta bien puede verse afectada] pone de manifiesto es el fracaso del capitalismo ultraliberal y el erróneo papel de la clase política que lo legitimó con la sanción de leyes propicias.

Aparte de las graves consecuencias para el bienestar de la población trabajadora, la actual situación ha explotado bajo la línea de flotación del liderazgo político y económico de los EE.UU., cuyas políticas han colisionado con la esencia del sistema democrático y el ejercicio pleno de los derechos humanos.

No asistimos a la muerte del capitalismo, pero los estados democráticos a través de sus clases dirigentes han de legislar de modo que las actividades mercantiles -productivas y financieras- no afecten el estado de bienestar y actúen como minas antipersonas mutilando la paz mundial. Esta puede ser, tal vez, una gran oportunidad para fundar un nuevo orden internacional basado en la paz y la justicia social.

martes, 7 de octubre de 2008

EL EGO DEL CREADOR

Uno de los rasgos característicos de la personalidad de todo creador -artista o científico- viene dado por su ego. Éste sostiene la confianza en la intuición que lo lleva a percibir y explorar realidades del mundo y del alma humana impensadas para los demás.
El yo del creador es el motor de la voluntad que expresa lo entrevisto a través de una ecuación, cuadro, música o poema. Toda obra -especialmente la artística- se nutre de la experiencia personal, de la sensibilidad y de los horizontes que atisba el creador. Sin embargo, el ego es una fuerza poderosa que, por su propia naturaleza, trata de imponerse al creador apartándolo de este genuino cometido dándole una visión mezquina de la realidad, en la que él aparece como centro de la misma.
Todo creador ha de ser consciente de este peligro y luchar para que su ego no lo domine hasta el punto de hacerle creer que su experiencia particular es la experiencia colectiva. Si permite que esto suceda su obra queda condenada a la nación, provincia o aldea del yo, lo cual puede reportarle ciertos beneficios más o menos inmediatos que multiplican los efectos corruptores de la vanidad.
El creador vanidoso abandona así el cometido original de su obra -el conocimiento- para dedicarla al espectáculo, el entretenimiento vacuo y, sobre todo, al alimento de su propio ego. [Imagen, Superheroíno, Faltabamás]

martes, 30 de septiembre de 2008

TERREMOTO CAPITALISTA


La actual situación de aparente colapso que experimenta la economía estadounidense y sus repercusiones en la economía mundial saca a la superficie los excesos del ultraliberalismo cuyo correlato político más extremista ha sido la administración Bush. El orden financiero mundial surgido de la Conferencia de Bretton Woods en 1944 sancionó una serie de mecanismos para neutralizar o atenuar los cíclicos períodos recesivos que hasta ahora han respondido con notable eficacia. Sin embargo, las políticas monetaristas impulsadas por los ultraliberales propiciando la existencia de estados anoréxicos y limitados a crear leyes que favoreciesen una total libertad de mercado han dado lugar, sobre todo tras la desaparición de la URSS, a un ejercicio salvaje del capitalismo. Los comisionistas petroleros, los tiburones financieros y los lobos pentagónicos, entre otras fieras, han acabado generando guerras, exacerbando el terrorismo, acrecentando las diferencias entre países ricos y pobres, empujando al éxodo a millones de personas y desestabilizando el presunto «equilibrio» de la economía globalizada.

La negativa de los sectores ultraconservadores del partido Republicano a que la Reserva Federal salga al rescate del sistema financiero estadounidense no tiene tanto que ver con la airada reacción de los ciudadanos víctimas de los desafueros y la corrupción de los ejecutivos, como con que su aceptación supone reconocer la importancia del estado como ente regulador y protector de los intereses de la comunidad frente a los intereses del capital privado y que hasta la caza entendida como deporte tiene sus reglas. La libertad de mercado de ninguna manera y bajo ninguna circunstancia ha de prevalecer sobre la libertad y el bienestar de los ciudadanos, de modo que el desafío que tienen los gobiernos no es tanto acudir en ayuda de las empresas y bancos al borde de una supuesta quiebra, pues esto sería tan estúpido como exigirles en el futuro que los empresarios trabajen por un sueldo y repartan sus beneficios entre todos, sino desarrollar una legislación que reglamente los límites de la libertad de mercado a fin de que su ejercicio no conculque el derecho de los ciudadanos a vivir dignamente y el de los países a disfrutar de sus propias riquezas.

martes, 23 de septiembre de 2008

BOLIVIA PARA TODOS


Los violentos enfrentamientos entre autonomistas y partidarios del gobierno de Evo Morales que han tenido lugar en Bolivia y que hicieron temer por el estallido de una guerra civil han puesto de manifiesto la virulencia con que las tradicionales elites criollas se resisten a perder sus privilegios. Al margen de las cuestiones sociales y económicas, lo que subyace en los partidarios de las autonomías de las ricas gobernaciones de Santa Cruz y Beni es un exacerbado resentimiento y menosprecio hacia las masas indígenas que, tras muchos siglos de sometimiento, han logrado hacerse políticamente visibles. Difícilmente los regímenes de gobierno latinoamericanos, especialmente los del área andina -Chile, Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia y Venezuela- puedan reclamar una legitimación democrática sin incorporar a la sociedad civil y al juego político a un sector de la población en varios casos superior en número, como es el caso de Bolivia, a la criolla.
El acceso de Evo Morales, apoyado mayoritariamente por campesinos indígenas, y su defensa de un nuevo modelo de país que contemple una distribución más equitativa de la riqueza están en el origen de la virulenta reacción de los autonomistas, cuya ideología ultraderechista ha quedado patente en sus métodos brutales de acción y de desprecio hacia los campesinos indígenas.
Los errores políticos de Morales, debidos más a inexperiencia que a otra causa, son sobredimensionados por la prensa local controlada por las viejas familias y la internacional contaminada de prejuicios, apenas disimulados por la hipocresía cívica.
El documental Bolivia para todos, de Emilio Cartoy Díaz, constituye un testimonio valiente y esclarecedor sobre la explosiva situación de este país y sus verdaderas causas. [Imagen: Autonomistas armados durante las manifestaciones antigubernamentales. Reuter]

lunes, 8 de septiembre de 2008

AUT®ES MARCA REGISTRADA


Jacques Attali, en su Diccionario del siglo XXI, dice que en esta centuria el «capitalismo podrá continuar ignorando sus insuficiencias intrínsecas. Cada vez más identificado con el mercado, ya no intentará tener en cuenta los valores éticos, sino tan sólo satisfacer al máximo las preferencias individuales inmediatas de los agentes que operan en el mercado, sobre todo asegurar la rentabilidad del capital».
Los grandes grupos editoriales parecen dado ya este salto cualitativo y lo que hasta hace poco se hacía de un modo más o menos disimulado ahora ya ha adquirido carta de naturaleza legal, al menos en EE.UU. Al parecer, la aspiración de los escritores, y con el tiempo también de los poetas, ya no será realizar su obra y prestigiarla con su talento, sino alcanzar un reconocimiento de su nombre, convertirlo en una marca e imponerlo en el mercado. De este modo, los productos que lleven su firma, sean estos libros, cuadernos, camisetas, etc., contribuirán al juego bursátil como lo hacen los productos de la marca Walt Disney, Coca Cola, Ford, Bayer o cualquier otra.
Es de suponer que quienes escriben estos libros ya no serán creadores sino empleados editoriales que harán su trabajo, mientras escriben a escondidas sus novelitas, con la esperanza de convertirse mañana en un escritor franquicia. Para entonces la estirpe de los lectores habrá perecido en favor de los consumidores y los valores éticos serán fósiles litificados que veremos como insectos atrapados en el cuarzo. Los escritores y poetas supervivientes acaso hayan formado una minúscula secta donde todos se reconocerán como el mesías y anunciarán la redención al final de los tiempos. [Imagen Portada de The Bourne Sanction, de Robert Ludlum's ™ (muerto en 2001), escrito por Eric van Lustbader]

LA ÚLTIMA LECCIÓN, POÉTICA DE LA VIDA


El pasado 5 de enero escribí el post Poética del suicidio en el que reflexionaba sobre las causas que llevan a las personas a renunciar a la vida y el modo de hacerlo. El 27 de julio murió el profesor Randy Pausch, a los 47 víctima de un cáncer. Antes de que esto sucediera, dio en su univesidad una lección magistral que quiso que fuese un precioso para sus tres hijos pequeños. Lo maravilloso de su lección era que el anuncio de la muerte próxima no lo había obligado a renunciar a su modo de vivir. La lucha por la vida y la felicidad consistían en tener sueños y luchar por conseguirlos, aunque se fracasase en este cometido. Su poética de la vida se asentaba en los pilares de la humildad, por la cual somos capaces de reconocer los errores y corregirlos, y la gratitud. Con frecuencia los obstáculos que se nos anteponen, que son grande son pequeños según nuestra percepción, nos ponen en la disyuntiva de lamentarnos y renunciar a los sueños, o de luchar por ellos. Al profesor Randy Pausch no le gustaba el dolor y le repugnaba la muerte, pero hasta el final se propuso ser feliz. En «Nadadores de altura» escribí este poema: El ser humano es carne que sueña. / Sustancia que siente la pesadilla. / A esta materia propensa al placer, / el miedo a morir le descubre el dolor. Pero el profesor Randy Pausch no temía a la muerte. El profesor Randy Pausch amaba la vida.

EL PRINCIPIO DEL UNIVERSO


Anaxágoras, filósofo griego del siglo V a.C., afirmaba que el cielo era de piedra, es decir, una especie de caverna. La palabra latina caelum (cielo) procede al parecer de caelatum, que significa «que está cincelado». Zoroastro o Zaratustra, el fundador del mazdeísmo, en el siglo III d.C., celebraba algunos rituales en grutas, porque «representa para él la imagen del Universo del que Mitra era su demiurgo, mientras que lo que había en su interior ejemplificaba, en intervalos simétricos, los símbolos de los elementos y zonas del Universo», según se lee en La gruta de las Ninfas, de Porfirio.
En 2008, cerca de Ginebra, en una gigantesca cueva con forma de anillo de 27 km y a 100 m de profundidad, científicos del CERN (Centro Europeo de Investigación Nuclear) pondrán en marcha el más potente acelerador de partículas atómicas del mundo. En él, a 271ºC bajo cero y a una velocidad cercana a la de la luz, partículas subatómicas chocarán unas 600 millones de veces por segundo originando una impresionante cantidad de energía que simulará los primeros instantes de formación del Universo. El irónicamente llamado Big Bang.
Como los primeros hechiceros, filósofos y sacerdotes, los científicos de hoy también se preguntan por la materia del cielo, las estrellas, los planetas y el cosmos todo. La inextinguible ambición de conocer la naturaleza de humana y el Universo, que dramáticamente mitifica el gesto de Eva tomando el fruto del Árbol de la Ciencia del Bien y del Mal, sigue viva. Acaso eso que llamamos pecado original sea nuestra verdadera misión. «Ir a un lugar al que nadie ha ido jamás», como dice Brian Cox, físico del CERN.
[Imágenes: Adán y Eva, de Lucas Cranach; Acelerador de partículas. Foto AFP]

sábado, 6 de septiembre de 2008

EL DIABLO DE LA RISA


Investigadores de una universidad británica aseguran que el chiste más antiguo del que se tiene noticias procede de una tablilla sumeria del siglo 20 a.C., en la cual se lee: «Algo que nunca ha sucedido desde tiempos inmemoriales: una mujer joven tirándose un pedo en las rodillas de su esposo». Está claro que quien lo dice y también el escriba que lo recoge pretende testimoniar una transgresión. El humor resulta así una subversión contra el entramado social e institucional del poder que se verifica en todos los niveles de la sociedad de cualquier cultura.


Según Freud, la técnica del chiste es una forma gratificante [no patológica] de regresión a modos infantiles de actuar y pensar para escapar de las exigencias de la realidad. Al igual que los sueños, los juegos o la literatura nos proporciona placer y nos libera, momentánea y fugazmente, de las restricciones morales, políticas y sociales a las que está sometida nuestra conducta. Incluso alivia al Yo de las ansiedades provocadas por la angustia existencial.


Este recurso defensivo del Yo se torna peligroso para el sistema o el poder establecido cuando pasa del inconsciente individual al colectivo. Cuando después de 1973, durante el régimen peronista primero y la dictadura militar más tarde, se hizo habitual la desaparición de personas, muchos argentinos aventaban los fantasmas repitiendo «lo que mata de verdad es...la humedad». La risa y el sentido del humor no abandonaron al argentino ni siquiera en los momentos más dramáticos. Basta recordar que revistas como Hortensia o Satiricón se convirtieron en una especie de faros de resistencia y supervivencia para miles de personas que se negaban a sucumbir a las sombras del mal. En España, La codorniz, Hermano lobo, Por favor, etc. cumplieron el mismo papel durante la dictadura franquista.


Ahora, el hecho de que el gobierno argentino haya prohibido unos capítulos de la serie estadounidense Los Simpson, donde uno de los personajes habla de la «dictadura de Perón», revela que los sistemas autoritarios aunque se vistan de seda, nunca dejarán de ser monas y tampoco nunca irán a la academia, como lo hizo el mono de Kafka.

jueves, 24 de julio de 2008

Las pretenciones del lector

Es frecuente oír a muchos lectores que las novelas, los relatos o los poemas deben ser escritos para que ellos los entiendan. También no pocos escritores dicen escribir pensando en el lector, pues de éste depende su éxito.
En la relación entre el escritor y el lector existe sin duda una confusión que afecta a la naturaleza de la obra y que está fundada en factores económicos que definen tendencias y modas literarias para generar un consumidor de libros antes que un lector.
El lector-consumidor, cuyos gustos y preferencias estéticos son influidos poderosamente por las políticas comerciales de la industria editorial, llega a convencerse de que está en su derecho como cliente de exigir que se escriban libros entretenidos con historias que él entienda. Productos que desde hace años vengo catalogando con la etiqueta fast book.
Esta exigencia del lector-consumidor es lícita mientras se mantiene en los márgenes de novelas, relatos y hasta libros de poemas que podrían ser escritos con plantillas y que carecen de pretención artística alguna. Sin embargo, el escritor que asume su trabajo de creación movido por una vocación superior escribe –debe hacerlo- ignorando instrucciones editoriales y gustos de lectores, porque su obra es –ha de ser- el resultado de una exploración honesta de la realidad del mundo y del alma humana sustentada en el ejercicio de su libertad.
Es obvio que se escribe para comunicar, pero la comprensión de una obra artística genuina no debe resultar de una concesión al público lector, sino del grado de conocimientos -experiencia, cultura, sensibilidad- del lector ante ella. Si bien esta obra ha de ser trasunto del espíritu de la época en que ha sido concebida, su contenido está dirigido a una masa anónima de lectores contemporáneos y también futuros. El artista no escribe para entretener o agradar al lector, a menos que su vanidad lo pierda, sino para revelar ese fragmento de verdad que cree haber entrevisto y que considera necesario transmitir más allá de su propio lugar y de su propio tiempo. Más allá de su yo.
Los códigos necesarios para leer e interpretar esta obra no son secretos ni tampoco han de ser perecederos. Ningún artista concibe una obra hermética por capricho, sino determinado por el misterio de su visión. Por fidelidad al relato de esta visión, el escritor, que no puede conceder a nadie coartadas que lo desvirtúen, apela a fórmulas no venales de expresión y al carácter sincrónico de la lengua. Por esto el lector, de cualquier época o lugar, está obligado para descifrar la obra a tener conocimientos y sensibilidad suficientes para pensar en libertad y para identificarse con la experiencia creadora del artista. Hemos de pensar que la obra artística no es la espuma de las olas, ni tampoco las olas, sino el mar que provoca ambas.

LA CARA DEL GENOCIDA

Este es Luciano Benjamín Menéndez, ex comandante en jefe del Tercer cuerpo del Ejército argentino, asentado en Córdoba. Desde antes del golpe militar del 24 de marzo de 1976 que inauguró la sangrienta dictadura militar en el país, Menéndez ya había iniciado su atroz carrera represiva persiguiendo, robando, torturando y asesinando a centenares de personas sospechosas de izquierdismo. Seguramente, aunque no tenga en Europa su tirón mediático, compite con Radovan Karadzic en ferocidad y comparte con éste su condición de genocida, que a él no se le aplica jurídicamente por un «tecnicismo» lingüístico.
En una sentencia histórica, el Tribunal Oral Federal 1 de Córdoba lo ha condenado a cadena perpetua y enviado a la cárcel común de Bouwer por el secuestro, tortura y asesinato en 1976 de Humberto Brandalisis, Hilda Flora Palacios, Carlos Lajas y Raúl Cardozo, los cuatro militantes del PRT (Partido Revolucionario de los Trabajadores). Junto a él, también han sido sentenciados a perpetuidad otros dos cómplices en su actuación criminal, mientras que cuatro lo fueron a veintidós años de prisión.
La rendición de cuentas a la Justicia argentina no acaba aquí para Menéndez, pues deberá afrontar otro juicio por violaciones de los derechos humanos en Tucumán, junto al ex gobernador de esta provincia, Domingo Bussi. Ambos están acusados de la «desaparición» del senador provincial Guillermo Vargas Aignasse.
No sin dificultades, Argentina barre la basura de su casa. Sin embargo, aún falta dar el paso decisivo por el que todos los genocidas que asolaron y denigraron el país sean degradados con deshonor de las Fuerzas Armadas y confiscados sus bienes, en gran parte producto del latrocinio. Si bien la justicia encuentra sus límites, cuando el crimen cometido sobrepasa la naturaleza humana, los jueces han de procurar no sólo ser implacables con los criminales, sino dar respuestas contundentes en su simbolismo y eficaces en su intensión reparadora. Las víctimas supervivientes, incluidos los miles de desterrados, y la sociedad en general lo necesitan. [Foto: Luciano Benjamín Menéndez, EFE]

Still water to rain


Cuando el homínido se convirtió en hombre levantándose sobre sus extremidades inferiores lo que vio no fue un horizonte despejado, sino una línea difusa y lejana. El trazo de un escenario atravesado de relámpagos que antecedían ese sordo tronar que hacía temblar la tierra.
Ha pasado mucho tiempo desde entonces y aún queda agua para la lluvia, esa metáfora que algunos jóvenes que se asoman al siglo XXI utilizan para no nombrar la esperanza. Pero a la que llaman enmascarándola con fiero pesimismo y voces broncas y oscuras desde que, con porras y guerras, perdieran la ingenuidad hippy y se cayeran de sus Harley Davison dándose con los dientes en el asfalto.
En ese continuum del que formaron parte Yardbirds, Led Zeppelin, AC/DC, Deep Purlple y Barón rojo, la mítica banda hispana de finales de los ochenta, ahora se enganchan grupos como Still water to rain, para descorrer la equívoca dulzura de las baladas y recorrer, retorciendo hasta la estridencia las cuerdas de sus guitarras y de sus gargantas y golpeando impiadosos los drums, la negra autopista al infierno.
Quizás esta sea la música más cruda para abrir los ojos al abismo, la que retrata con fidelidad la realidad de estos tiempos, porque la vida es, como Shakespeare puso en boca de Macbeth, «un cuento narrado por un idiota, lleno de ruido y de furia, que nada significa».

viernes, 18 de julio de 2008

CAPITALISMO, CRISIS Y RESCATES


La crisis que afecta a la globalizada economía capitalista tiene múltiples y complejas causas derivadas de las pretensiones hegemónicas de los grupos económicos en el mercado mundial y de la voracidad especulativa de los agentes financieros, entre otros motores. Las acciones de estos sectores, que desestabilizan las políticas económicas nacionales y acrecientan las desigualdades entre países pobres y ricos, se hacen efectivas en diferentes frentes y escenarios. La lucha contra el terrorismo y la guerra de Iraq, por ejemplo, son parte de una estrategia político-económica neoliberal diseñada por los grupos de poder ultraconservadores capitalistas, para hacerse con el control absoluto de los recursos naturales del planeta.

La dinámica generada por estas acciones ha alcanzado a todos los estamentos de la actividad mercantil creando situaciones ficticias como las que han dado lugar a las llamadas burbujas -bursátil, comunicacional, hipotecaria, inmobiliaria, etc.- Antes de explotar estas burbujas habían generado ingentes beneficios a sus patrocinadores, que de ningún modo fueron compartidos con los asalariados. En aquellos momentos, los profetas del neoliberalismo abogaban por la plena libertad de mercado y el papel del Estado como mero gestor de leyes favorables a su cometido empresarial. Por esto resulta chocante que ahora pidan que los Gobiernos los rescaten de sus «pérdidas» y saneen sus compañías, mientras millones de víctimas de sus actividades predatorias se ven en el desempleo, imposibilitadas de pagar sus hipotecas u obligadas a emigrar de sus países para sobrevivir. ¿Quién acude al rescate de estas personas? Como siempre, quienes pagarán las facturas de las guerras y los costos de la especulación, llámese ésta financiera o petrolífera, serán los trabajadores, cuyas organizaciones aún no se han enterado de que el papa Wojtyla liquidó el limbo dejando en el paro a su plantilla de ángeles y sin servicio celestial a infinidad de almas inocentes. [Imagen: Billete de 50 millones de dólar de Zimbabwe]

jueves, 10 de julio de 2008

Compartir la lectura


Leer, como escribir, es un acto de creación; una forma de comunicación que ensancha el horizonte cultural y espiritual de las personas. Leer es un diálogo entre el autor y el lector cuya intimidad es trascendida cuando se produce en voz alta o cuando buscamos compartir esa experencia relatando de algún modo las emociones que provoca tal o cual libro. Con este propósito, con el de compartir con otros ciudadanos mis lecturas o relecturas, hace unos meses abrí a modo de sección de este Cuaderno de notas de A.T., otro blog al que titulé Mi [re] lectura de la semana.
Aquí sólo están los libros que me han gustado -que me gustan- y que reseño aunque su lectura se haya producido hace ya mucho tiempo. Quiero decir, cuando me acerco a la biblioteca y ¿al azar? abro alguno de ellos y me vuelve a atrapar una frase, una o más páginas que reproducen en mí el placer de otrora, como quien descubre que aún siguen vibrando en el aire, ajenas al tiempo, las notas de una melodía esencial. Por esto os invito a visitar MI [RE] LECTURA DE LA SEMANA, cuyo enlace y carátulas destaco en la parte superior de la columna de la derecha. [Foto. Vista parcial de mi biblioteca]

domingo, 6 de julio de 2008

El sexo de la lengua


Ferdinand de Saussure, el padre de la lingüística moderna, sostenía en su famoso curso que la estructura de la lengua es estática (sincrónica) y dinámica (diacrónica) al mismo tiempo. Con ello quería significar que una parte permanece como el fundamento cultural de su sistema (la lengua propiamente dicha), y otra que se mueve y se modifica progresivamente (el habla, que es el uso que se hace del sistema).
Sin entrar en detalles, está claro que el hablante de hoy no lo hace del mismo modo que el de hace, por ejemplo, un lustro, y muchos menos que el de hace uno, dos o diez siglos. Sin embargo, no se puede decir que uno y otro no hablen el mismo idioma.
Las modificaciones que se producen en la superficie de la lengua son diversas y numerosas y constituyen una respuesta a las exigencias de la realidades social, tecnológica, científica, etc., y a las influencias interlingüísticas. El alcance de estos factores es el que determina que las nuevas voces se consoliden o no en el cuerpo histórico de la lengua. Se trata de un proceso natural, que no responde a caprichos o veleidades de grupos o movimientos.
En los años ochenta, cuando el mundo era gobernado por un triunvirato ultraconservador -Wojtyla, Thatcher, Reagan-, se trató de imponer a la lengua una «corrección política», para atenuar u ocultar con un habla impostado los excesos de su política. La misma actitud tienen ahora algunos grupos de supuesta progresía que pretenden imponer un habla impostado para «modificar» la realidad en consonancia con sus aspiraciones.
A unos y a otros la lengua responde con su propia realidad y su propio ritmo. Ella los asumirá sin imperativos. Cuando, en el seno de la comunidad de hablantes, los cambios se produzcan efectivamente Tampoco hay que olvidar que la lengua evoluciona hacia la síntesis y que es implacable con las torpezas retóricas, políticas o ideológicas. [Imagen: Signos cuneiformes sumerios, algunos de los cuales están en el origen de ciertas letras de nuestro alfabeto, como el de «mujer» que evolucionó, a través del fenicio «beth=casa», hacia la «b».

sábado, 28 de junio de 2008

El horror y la belleza













Hay obras plásticas, escultóricas y literarias que tienen la capacidad de provocar en quien las mira o las lee confusión o una perturbadora contradicción emocional. Esto sucede con aquellas creaciones en las cuales el artista se adentra en lo más profundo del alma humana y constata angustiado que la belleza no siempre es ajena al horror. No lo es en la medida que el creador ha de valerse de aquélla para descubrir éste a los demás. Los mitos, como los ritos ancestrales, son sublimaciones de esta inquietante circunstancia, que se prolonga en el relato, el cuadro o la escultura de aquellos creadores que asumen su misión con el rigor de la honestidad.

En el El nacimiento de Venus, Sandro Botticelli opta por el pudor y ahorra al espectador el relato brutal que precede a tal nacimiento. Sin embargo, la historia -también narrada por Homero- de la castración de Urano por Crono, quien arroja los órganos sexuales de su padre al mar, late en el cuadro. Goya, sin embargo, reniega del pudor y deja que sus pinceles describan el instante en que Crono (Saturno) devora a uno de sus hijos. En ambos casos la belleza está unida al horror. En la pintura de Botticelli -cuyo candor es sólo aparente- el horror es pálpito de la belleza, mientras que en la de Goya la belleza se desnuda como expresión del horror ¿Significa esto que Botticelli, al ocultarlo, rechaza el horror y que Goya lo exalta? ¿Significa esto que sólo en el cuadro de Botticelli hay belleza y que en el de Goya sólo hay horror?
Hace tiempo, en Nadadores de altura escribí el siguiente poema: Verdugo y nadador nadan juntos. / El horror los incumbe. Desnudo uno. / Con el hábito de rigor el otro./ El dolor y la impiedad vulneran sus vidas. / Distinta es la tortura que los derrota./ Otra la muerte que los distingue.
[Imágenes: El nacimiento de Venus, Sandro Botticelli, 1485, Galería Uffizi, Florencia; Saturno devorando a uno de sus hijos, Francisco de Goya, 1819-1823-Museo del Prado, Madrid]

jueves, 19 de junio de 2008

La clase obrera [no] va al Paraíso

Parafraseando el título de la ácida película de Elio Petri, La classe operaia va in Paradiso (1971), podemos tener una visión desalentadora del futuro de la clase trabajadora. Pero ¿cabe hablar de clase obrera en la primera década del siglo XXI? Atenazada por sus propias contradicciones y el sueño de cada trabajador de no serlo algún día, esta clase ha sucumbido a las tentaciones pequeño burguesas y al consumismo para terminar confundiendo el Paraíso con el Infierno.
La jornada de ocho horas, cuyo logro costó la vida a muchos trabajadores, entre ellos a los célebres Sacco y Vanzetti, parece tener contados los minutos ante la pasividad de los sindicatos. Unas organizaciones que hace tiempo olvidaron su verdadero papel como defensoras de los derechos fundamentales del individuo, para ocuparse de transigir con el capital, el cual seguía su escalada acumulativa en detrimento del bienestar de los individuos y de los pueblos. En este sentido, esos sindicatos también olvidaron (olvidan) el principio básico de solidaridad internacional permitiendo que los trabajadores de los países pobres fueran indignamente explotados; ignoraron que negándoles ayuda para organizarse y defender sus derechos y salarios también ponían en peligro el bienestar de los obreros de los países industrializados a que pertenecían.

El resultado de esta dejación de la responsabilidad solidaria ha dado lugar a que los trabajadores de los países pobres se movieran hacia ese Paraíso artificial de los ricos, donde sus iguales los ven como amenaza y favorecen con su silencio o su pasividad leyes que conculcan tantos derechos humanos como los que contiene la Declaración de la ONU.

Mientras el gran capital se globalizaba alegando la libertad de mercado como piedra angular de la libertad, los sindicatos se miraban sus ombligos provincianos. Es por esto que ahora parece «normal» que la UE pida la jornada de doce horas y que miles de inmigrantes sean tratados como delincuentes, impedidos de entrar a un país donde pueden comer y expulsados sin miramientos. Ante esta inmoralidad sólo cabe una certeza: el obrero vale menos que el objeto que produce. Hay libre circulación de mercancías, pero no de personas, a pesar de que ésta es un derecho humano fundamental registrado por la Carta de las Naciones Unidas. Por este camino, la clase obrera no irá nunca al Paraíso. [Imagen: Sacco e Vanzetti, de Ben Shahn]

sábado, 7 de junio de 2008

José Tomás, la belleza de la crueldad

El 5 de junio de 2008, el torero José Tomás compuso, en el coso madrileño de Las Ventas, uno de los cuadros más conmovedores que el ser humano puede contemplar. Tres días antes, en la misma ciudad, la cantante Alaska había iniciado una campaña contra las corridas de toros. Su cuerpo desnudo clavado de banderillas hacía explícita la crueldad de la tauromaquia. Una crueldad que el animal empieza a sufrir desde antes, a espaldas del público, para que llegue disminuido de facultades al duelo con el torero. Esto repugna al humano civilizado. No hay nada que justifique la tortura ni el maltrato a ningún ser vivo. La vida no se valora por la inteligencia, sino por el misterio que la engendra.
El jueves 5 de junio, José Tomás se enfrentó al toro y mostró la dramática belleza de la crueldad. Este día, el toreo reveló todo lo que tiene de rito ancestral en su origen. El hombre y el toro representaron las fuerzas atávicas que tensan el mundo enfrentándose a un duelo litúrgico definitivo. No hubo aquí comercio ni concesión. El hombre no sucumbió al instinto de supervivencia y le dio a la nobleza del toro la correspondencia de su honestidad. Fue así como ambos trascendieron su condición y recrearon en la arena el tiempo del mito. Otra vez Eros y Thanatos impelidos a un duelo primordial tan cruel como bello. Y es por eso que, aun aborreciendo el espectáculo del sacrificio, podría preguntar a José Tomás: «Poeta ¿qué más vio al borde del abismo?»

lunes, 2 de junio de 2008

La poesía de Pablo Picasso


Yo he nacido de un padre blanco y de un pequeño vaso de agua de vida andaluza yo he nacido de una madre hija de una hija de quince años nacida en Málaga en los Percheles el hermoso toro que me engendra...escribió Pablo Picasso en 1935, en plena crisis matrimonial y amorosa. De este modo inauguraba su poesía escrita. El adjetivo indica apenas un matiz en el contexto de una obra dominada por la poesía, interpretada ésta en el sentido de búsqueda y aproximación a lo indecible, a lo que de enigmático tienen el alma y la condición humanas. Cuando Picasso dijo en aquel momento que era «un pintor viejo y un poeta recién nacido» tenía razón en cuanto a la datación de su escritura, pero no en cuanto a su experiencia de incansable e insaciable búsqueda de la verdad poética, aunque el dijera que no buscaba sino que encontraba.

Más razón tiene, en cambio, cuando afirma que «si hubiera nacido chino, no sería pintor, sino escritor». Aunque esto parezca una boutade, no lo es. La trayectoria plástica de Picasso ejemplifica un proceso que traduce su desesperado propósito de alcanzar esa economía de medios, ese trazo cromático sustancial capaz de sacar a la luz las formas, los volúmenes y las voces del mundo. Sin duda Picasso había percibido que el poeta chino podía ir mucho más allá con sus signos ideográficos que el occidental, siempre circunstanciado por adjetivos, adverbios, metáforas y otros complementos de la escritura alfabética para expresar sus pensamientos.

Podemos pensar que, de haber seguido el camino de la poesía escrita con la misma intensidad con que siguió el de la pintura y la escultura, Picasso no hubiera tardado en adentrarse en alguna de las muchas veredas abiertas por sus poetas amigos (Max Jacob, Apollinaire, André Breton, Paul Éluard). También podemos pensar que en ese tránsito hubiera llegado en su versificación a esa síntesis descarnada de trazos y color que observamos en sus últimas obras, donde ya percibimos esa dramática transparencia que evoca el misterio, el espejismo último que antecede al ser. [Imagen: Mujer desnuda acostada y cabeza, 1973. Última pintura de Pablo Picasso].

jueves, 29 de mayo de 2008

Una deuda con Jeremiah Johnson


La escritura suele ser, entre otras cosas, un testimonio de deudas. Cada personaje, paisaje o música remite a un acreedor. A finales de 1972 o principios de 1973 escribí El día en que el pueblo reventó de angustia, un cuento que dio título al libro que publiqué en septiembre de ese mismo año y que señaló para mí el camino conceptual y estético de lo que sería mi obra en adelante. En este cuento, una caravana de gente que marcha al éxodo a través del desierto es atacada por una manada de perros cimarrones:
«...Los perros empiezan a gimotear con la cola entre las patas y se meten bajo los carretones. Las mulas y los burros rebuznan y se levantan sobre las patas traseras tirando coces al vacío. Todo se confunde en medio de ladridos, carreras de ovejas que buscan refugio, mujeres que se esconden en los carros, tintinear de ollas, corcovos y hombres que corremos sin saber para qué. [...] La cosa se nos viene encima con un tropel sordo y liviano que el remolino envuelve y mezcla con un fiero ladrar salvaje: cientos, miles de perros cimarrones son un cometa de estela marrón en su acometida habrienta. Lluvias de dentelladas y golpes enrojecidos caen sobre la caravana, mientras las ovejas balan heridas o caen despedazadas, volcando sus tripas en la erosión del suelo. Algunas mulas son desatadas de sus carretas y con tremendas patadas levantan perros, que rayan el espacio con sus aullidos...»
Ahora que Sidney Pollack ha muerto vuelvo a recordar que la escritura de esta escena debe mucho al impacto emocional que me causó esa secuencia en que una manada de lobos ataca al cazador y su mula en su hermosa e inolvidable Jeremiah Johnson, magníficamente interpretada por Robert Redford. Estas deudas no se pagan, pero se agradecen.

sábado, 24 de mayo de 2008

Un día Janis Joplin

Ante tanta miseria moral campeando por el mundo ¿qué más puedo decir sino repetir con ella Get it while you can?

El general Videla entre rejas

Norberto Oyarbide, juez federal de la República Argentina, ha ordenado la detención del general Jorge Rafael Videla, cabeza de la primera junta de la dictadura militar que aterrorizó y diezmó el país entre 1976 y 1983. El octogenario y sanguinario ex dictador, quien ya cumple arresto domiciliario por su participación en el Plan Cóndor y el robo de niños, ahora es acusado del secuestro de los empresarios Federico y Miguel Gutheim, presos entre 1976 y 1977. El secuestro no tuvo motivación política, sino extorsiva. Se procuraba que la empresa algodonera que ambos poseían firmara un contrato de exportación que interesaba al Ministerio de Economía. Los ex ministros Albano Harguindeguy y José Martínez de Hoz también han sido acusados por la misma causa. Las detenciones han sido posible gracias a la ratificación, en abril de 2008, por el Tribunal de Apelaciones de la decisión del juez Oyarbide de declarar nulos los indultos que en su momento concedió el ex presidente peronista Carlos Menem.
El secretario de Derechos Humanos, Eduardo Luis Duhalde, ha declarado que su Secretaria es la que «ha impulsado la detención de los procesados por crímenes de lesa humanidad en cárceles comunes, por cuanto no existen motivos para que gocen de privilegios que no se otorgan al resto de las personas sometidas a proceso». Sin embargo, hay cosas que siguen siendo chocantes y que no acaban de despejar un cierto clima de impunidad flotando en la sociedad argentina. Como sostengo en Breve historia de Argentina. Claves de una impotencia, no basta con su detención, sino que es imprescindible que «sean expulsados con deshonor del seno de la institución [...] y confiscadas sus fortunas productos del latrocinio [...] Asimismo la Iglesia católica argentina también debe asumir la cuota de complicidad con los crímenes cometidos por los militares y dejar que la Justicia juzgue y condene a sus responsables. Y por último, también los trabajadores han de promover, desde las bases, estructuras sindicales democráticas que impidan que sus sindicatos sigan actuando como verdaderas organizaciones mafiosas...».

martes, 20 de mayo de 2008

La «inhumanidad» del Banco Mundial

En 1944, con miras a la reconstrucción de Europa, fue creado en Bretton Woods el Banco Mundial [BM] del que formaron parte el Fondo Monetario Internacional [FMI] y el Banco Internacional para la Integración y el Desarrollo [BIRD]. Integrado en la estructura de las Naciones Unidas y superada la fase reconstructiva de la posguerra, se dispuso que los nuevos objetivos del BM fuesen los de reducir la pobreza mediante préstamos y créditos de bajo o nulo interés bancario y dar apoyos financieros a los países pobres o en «en vías de desarrollo». Estos propósitos en consonancia con los fundamentos de la ONU orientados a preservar la paz mundial y la defensa de los derechos humanos han sido y son sin embargo constantemente traicionados por el BM y las políticas aplicadas a través del FMI y el BIRD.
En el marco de la «democracia de mercado» se puede comprender que una entidad financiera, la Caixa de Pensions, por ejemplo, niegue a algunos de sus clientes un pequeño préstamo para resolver un transitorio problema de tesorería, como le está ocurriendo a numerosos autónomos en estos días de crisis. Sin embargo, esta comprensión no evita la repugnancia que provoca que las preguntas de algunas encuestas telefónicas atribuyan cualidades humanas -«inteligencia», «sensibilidad», etc.- a estas entidades. Y la repugnancia llega a la náusea cuando, como respuesta simbólica, el BM anuncia su negativa a auxiliar económicamente a Myanmar [Birmania], porque ese Estado no ha pagado las cuotas de sus créditos. Al BM no le importa nada que la población birmana esté sufriendo los terribles efectos del ciclón Nargis, que ha provocado 134.000 muertos y desaparecidos, y la negligencia, soberbia y represión de una Junta militar que controla y confisca la insuficiente ayuda internacional que consigue llegar. El BM no está para ayudar a los pobres y promover la paz, sino para salvaguardar los caudales y los intereses del capitalismo occidental.
La hipocresía se hace más sangrante cuando se constata que los «demócratas de mercado» han permitido que este país sufra una dictadura desde 1962. Ni EE.UU., autodenominado adalid de la libertad en el mundo, ni ninguna otra potencia ni por sí ni a través de la ONU han actuado para promover la institución de un régimen democrático. Ni siquiera inventándose la posesión de armas de destrucción masiva como hicieron con el régimen de Sadam Hussein en Iraq. Todos sus esfuerzos se han limitado a la concesión del premio Nobel de la Paz a la valerosa Aung San Suu Kyi y a contemplar, con fingido asombro, cómo un grupo de monjes budistas que protestaba en 2007 era apaleado y reprimido violentamente por los militares birmanos. Lo que sucede en Myanmar confirma la brutalidad de la dictadura y también la escandalosa amoralidad de sus valedores chinos, de los capitalistas occidentales y de los onerosos y débiles organismos mundiales encargados de velar por la paz y el bienestar de los ciudadanos en el mundo. [Foto: Víctimas del ciclón Nargis en el delta del Irrawady. Khin Maung Win/AFP/Getty Images]

miércoles, 14 de mayo de 2008

Einstein, la Ciencia y Dios

Una casa de subastas británica ha puesto a la venta una carta de Albert Einstein. La misiva, fechada el 3 de enero de 1954, un año antes de su muerte, está dirigida al filósofo Eric Gutkin. Según el más célebre de los científicos del siglo XX, «la palabra de Dios [y consecuentemente la religión] no es más que la expresión y el fruto de la debilidad humana».
Einstein tampoco creía que el pueblo judío, al cual se declaraba «contento de pertenecer», fuese distinto a los demás y que fuese el elegido de Dios. «La Biblia [no es más que] una colección de honorables leyendas primitivas, las cuales, no obstante, son bastante pueriles».

El 19 de mayo de 1939, en un discurso pronunciado en el Seminario Teológico de Princeton, el autor de la Teoría de la relatividad, estableció sin embargo el estrecho vínculo entre Ciencia y Religión, cuando afirmaba que «el conocimiento de lo que es no abre directamente la puerta de lo que debería ser. El conocimiento objetivo nos proporciona poderosos instrumentos para lograr ciertos fines, pero el objetivo último en sí y el anhelo de alcanzarlo deben venir de otra fuente [...]. Nos enfrentamos aquí, en consecuencia, a los límites de la concepción puramente racional de nuestra existencia.
Este razonamiento es el punto de partida que lo lleva a elogiar la inteligencia humana y el método científico, pero también a reconocer la importancia de la religión. «La ciencia sólo pueden crearla los que están profundamente imbuidos de un deseo profundo de alcanzar la verdad y de comprender las cosas. Y este sentimiento brota, precisamente, de la esfera de la religión. También pertenece a ella la fe en la posibilidad de que las normas válidas para el mundo de la existencia sea racionales, es decir, compresinbles por medio de la razón. No puedo imaginar que haya un verdadero científico sin esta fe profunda. La situación puede expresarse con una imagen: la ciencia sin religión está coja, la religión sin ciencia, ciega.» [Sobre la teoría de la relatividad y otras aportaciones científicas, Albert Einstein, trad. J.M. Álvarez Flores y A. Goldar, Editorial Sarpe, 1983]. Einstein parece querer decirnos, como lo dijo Albert Camus, que «es fácil ser lógico. Pero es casi imposible ser lógico hasta el final».

Como científico y humanista, Albert Einstein seguramente pensaba en la naturaleza burda del andamiaje religioso, pero no se le escapaba que en las creencias religiosas, aun considerándolas «supersticiones infantiles», late el misterio, la pregunta sin respuesta, cuya formulación alienta la búsqueda de la verdad. Una búsqueda que los fundamentalismos religiosos han abandonado por la irracionalidad en detrimento de la inteligencia humana. [Foto: Albert Einstein, 1951, de Arthur Sasse]

lunes, 5 de mayo de 2008

El vértigo de las galaxias

El 24 de abril se cumplieron dieciocho años de la instalación del Hubble en el espacio exterior. Desde aquel día de 1990, los habitantes de la Tierra tienen una ventana abierta al Universo. Desde allí, a través del ojo del gran telescopio cósmico, es posible mirar a millones de años luz y ver la inefable danza de las estrellas; la silueta de planetas extrasolares; los abismos de la materia; las venas gaseosas del cosmos; la estela de los cometas y las vertiginosas espirales de las galaxias que, como fuegos de artificio, parecen precipitarse con lentitud extrema hacia el interior de esa luz que intuimos en algún lugar de nuestras almas. Una sensación que Zenon de Elea formuló mejor cuando aseguró que Aquiles no alcanzaría a la tortuga, en la célebre paradoja que a medias refutó Bertrand Russell.
En esta radical instancia sentimos la poderosa atracción de ese secreto que nos concierne y que, con irrenunciable empeño, el ser humano persigue desde que el homínido se irguió sobre sus extremidades inferiores y atisbó el horizonte. Mucho ha caminado desde entonces en pos de esa inalcanzable línea que ahora miramos a través del Hubble en los confines del Universo. Y, mientras avizoramos ese horizonte, como las dos pulgas del chiste, seguimos preguntándonos con entrañable candidez «¿habrá vida en otros perros?». [Imagen Heritage Hubbel]

sábado, 19 de abril de 2008

[Eva]Risto Mejide, la fascinación del bárbaro

Operación triunfo, como muchos concursos televisivos con «jurado», incluye en éste un miembro que ejerce de malo. También la Iglesia católica contempla su figura para el concurso de beatificaciones. Lo llama «abogado del diablo». La razón de este personaje es poner a prueba el grado de resistencia psicológica y la capacidad del concursante para defender su sueño artístico o su santidad. Pero más allá de esta intención directa sobre el concursante, que es vilipendiado y humillado por el actor de turno en el papel de jurado, fiscal o abogado del diablo, hay otra cuestión sobre la que cabe reflexionar. Aludo a la fascinación que este tipo de villano brutal y despiadado causa en el público.
El hecho de que civilización implique domesticación de los instintos primarios -necesaria por otra parte para propiciar la convivencia y el desarrollo del bienestar de los individuos-, no significa que éstos hayan sido borrados definitivamente del espíritu humano. Y es este sustrato primitivo adherido a la conciencia lo que aflora en determinados momentos y circunstancias en todos los individuos. La capacidad de cada uno para dominar esa latencia irracional es lo que distingue al ser humano civilizado del bárbaro. Ambos pueden reconocer y expresar la verdad desnuda, pero el primero la vestirá con respeto y el segundo con andrajos.
Risto Mejide probablemente no es un cavernícola sino un actor elegido para desempeñar el papel de villano; el envoltorio de un producto para provocar en el público esa extraña y morbosa fascinación por lo bárbaro y brutal aun en aquellos espíritus más bondadosos o que practican el buenismo como máscara de sus debilidades o limitaciones.
El cometido del villano de O.T. es sencillamente provocar en el público una reacción visceral para ganar audiencia a costa de la humillación de los concursantes. Lo preocupante es que entre éstos no haya ninguno con la suficiente estatura civil para poner en evidencia -ridiculizar- la farsa. También preocupante es que haya individuos que tengan una idea tan pobre del público, por no decir de la condición humana; individuos que creen que las personas y la vida se rigen por las leyes de mercado o de la selva. Para estos individuos no hay esperanzas de un mundo mejor ni deseos de hacerlo. [Imagen: Risto Mejide, El Semanal Digital]

sábado, 12 de abril de 2008

¿Quo vadis Cristina K?


El problema básico del gobierno argentino de Cristina Fernández de Kirchner está en el peronismo, un movimiento populista atomizado en infinidad de reyes de taifas. Pero, además, CK tiene otros tres factores de distorsión. El primero radica en la contradicción ideológica que supone creer que hay un peronismo de izquierdas. Tal cosa no existe ni ha existido nunca. El segundo radica en que una sociedad tan machista como la argentina parece no poder soportar la condición de mujer de la presidenta, un hecho que se agrava cuando CK hace coincidir el resentimiento social del lumpen, que el peronismo utiliza para movilizar sus bases, y su propio resentimiento personal frente al sexismo del medio. El tercer factor de distorsión es la propia personalidad de CK, una mujer que no parece estar dotada para el diálogo y que se ve arrastrada a situaciones conflictivas por la prepotencia de su conducta y la arrogancia de su discurso. CK debería mirarse más en el espejo de su colega Michelle Bachelet, que en el de Margaret Thatcher. Un jefe de Estado tiene la obligación de dar ejemplo de sensatez y capacidad política, pues en sus manos está el gobierno, administración y gestión del país, y de la economía y el bienestar de todos sus habitantes. Un jefe de Estado serio no aparecería nunca al lado de individuos como D’Elía.
Es verdad que muchas de las reivindicaciones de los productores del campo son discutibles y que su lock out carece de legitimidad, pero un Estado de derecho tiene mecanismos legales y recursos formales para situar las cosas en su sitio. Un Estado de derecho no utiliza a patotas de piqueteros y camioneros, para disuadir, ni tampoco carga contra la prensa a cuya crítica confunde con oposición. Si bien es cierto que ésta en Argentina no existe, porque toda la actividad política se dirime en el marco del peronismo, el gobierno de CK debería reflexionar y procurar gobernar con responsabilidad y rigor. Debería sacurdirse sus complejos y resentimientos y eliminar de su patrón de conducta los tics autárquicos y caudillescos del peronismo. En el vocabulario práctico de la dirigencia política del país debería figurar la palabra «civilidad» si su propósito es convertir Argentina en una nación moderna y realmente culta ¿o es que la medida de la modernidad y de la cultura la dan los piqueteros?

LA [MALA] LENGUA COMO SIGNO [EQUÍVOCO] DE EQUIDAD

La lengua es un soberbio y sólido sistema de comunicación humana, que va absorbiendo progresivamente los cambios que impone la evolución so...