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Compartir la lectura


Leer, como escribir, es un acto de creación; una forma de comunicación que ensancha el horizonte cultural y espiritual de las personas. Leer es un diálogo entre el autor y el lector cuya intimidad es trascendida cuando se produce en voz alta o cuando buscamos compartir esa experencia relatando de algún modo las emociones que provoca tal o cual libro. Con este propósito, con el de compartir con otros ciudadanos mis lecturas o relecturas, hace unos meses abrí a modo de sección de este Cuaderno de notas de A.T., otro blog al que titulé Mi [re] lectura de la semana.
Aquí sólo están los libros que me han gustado -que me gustan- y que reseño aunque su lectura se haya producido hace ya mucho tiempo. Quiero decir, cuando me acerco a la biblioteca y ¿al azar? abro alguno de ellos y me vuelve a atrapar una frase, una o más páginas que reproducen en mí el placer de otrora, como quien descubre que aún siguen vibrando en el aire, ajenas al tiempo, las notas de una melodía esencial. Por esto os invito a visitar MI [RE] LECTURA DE LA SEMANA, cuyo enlace y carátulas destaco en la parte superior de la columna de la derecha. [Foto. Vista parcial de mi biblioteca]

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LITERATURA DE ALTO CONSUMO Y BAJO CONTENIDO

En los primeros años de la segunda década del siglo XXI, la literatura constata el total divorcio entre la creación literaria y la producción editorial, como consecuencia de la deriva mercantil de la sociedad de consumo. Pero, además de los económicos, también han incidido en la conformación de este cuadro factores ideológicos de un invisible totalitarismo.
La existencia del divorcio entre la literatura como creación artística y el negocio editorial no es algo abstracto sino concreto que tanto el escritor como el lector pueden observar a simple vista.
En primer lugar vemos, como en el sector alimentario y sin olvidar que en los supermercados también se venden libros, cómo las grandes superficies, reales y virtuales, han desplazado a las librerías de libreros, quienes no pueden seguir el vertiginoso ritmo de las novedades que ocupan/desocupan sus mesas y sus estanterías. La novedad y el entretenimiento se constituyen en los pilares maestros de toda lectura y no, como en realidad son, l…

RISUS PASCHALIS

Durante la alta Edad Media, en la Europa germánica, los sacerdotes, mientras celebraban la misa pascual, tenían por costumbre divertir a los fieles diciendo y haciendo chistes y gestos obscenos ante el altar. Esta costumbre era conocida como risus paschalis. La risa y el sexo eran expresiones naturales de la vida de aquellas gentes que no hubiesen entendido una religión que las marginara.  Jesús, aceptemos su realidad histórica o su ficción mística, fue acaso el primero en proponer la noción de amor al prójimo y exaltar el gozo de la vida y muy probablemente por este motivo fue perseguido, torturado y muerto por las fuerzas más reaccionarias de su época. El cristianismo, a lo largo de los siglos no sólo olvidó el mensaje original de su mentor, sino que centró en el dolor y el sacrificio el camino de la salvación de las almas y, sustituyendo el pez, expresión del alimento espiritual, elevó a la categoría de símbolo el instrumento de la tortura, la cruz. Bajo el estandarte de la cruz se l…

LA FACTURA DE TERMINATOR

Los duros ajustes anunciados por el presidente Rodríguez Zapatero en España como inmediata respuesta a la llamada del presidente estadounidense Barak Obama ponen de manifiesto la fragilidad de las autonomías política y económica de las naciones periféricas, es decir de aquellas que giran alrededor de algún núcleo de poder. Y el único poder real que gobierna el planeta es el económico y más concretamente el poder económico-financiero.
Jean-Jacques Rousseau fue quien definió la noción de soberanía como el poder del pueblo, el cual mediante un contrato social lo delega en unos representantes, que constituyen el gobierno. Emmanuel-Joseph Sieyés consideró que no era el pueblo el depositario de ese poder sino la nación. La idea de soberanía nacional sustentada en el poder político prevaleció hasta bien avanzado el siglo XX. Sin embargo, el poder económico debido a los avances del capitalismo, en sus vertientes imperialistas, a los que hay que añadir la caída de la URSS y la acción depredador…