jueves, 24 de julio de 2008

LA CARA DEL GENOCIDA

Este es Luciano Benjamín Menéndez, ex comandante en jefe del Tercer cuerpo del Ejército argentino, asentado en Córdoba. Desde antes del golpe militar del 24 de marzo de 1976 que inauguró la sangrienta dictadura militar en el país, Menéndez ya había iniciado su atroz carrera represiva persiguiendo, robando, torturando y asesinando a centenares de personas sospechosas de izquierdismo. Seguramente, aunque no tenga en Europa su tirón mediático, compite con Radovan Karadzic en ferocidad y comparte con éste su condición de genocida, que a él no se le aplica jurídicamente por un «tecnicismo» lingüístico.
En una sentencia histórica, el Tribunal Oral Federal 1 de Córdoba lo ha condenado a cadena perpetua y enviado a la cárcel común de Bouwer por el secuestro, tortura y asesinato en 1976 de Humberto Brandalisis, Hilda Flora Palacios, Carlos Lajas y Raúl Cardozo, los cuatro militantes del PRT (Partido Revolucionario de los Trabajadores). Junto a él, también han sido sentenciados a perpetuidad otros dos cómplices en su actuación criminal, mientras que cuatro lo fueron a veintidós años de prisión.
La rendición de cuentas a la Justicia argentina no acaba aquí para Menéndez, pues deberá afrontar otro juicio por violaciones de los derechos humanos en Tucumán, junto al ex gobernador de esta provincia, Domingo Bussi. Ambos están acusados de la «desaparición» del senador provincial Guillermo Vargas Aignasse.
No sin dificultades, Argentina barre la basura de su casa. Sin embargo, aún falta dar el paso decisivo por el que todos los genocidas que asolaron y denigraron el país sean degradados con deshonor de las Fuerzas Armadas y confiscados sus bienes, en gran parte producto del latrocinio. Si bien la justicia encuentra sus límites, cuando el crimen cometido sobrepasa la naturaleza humana, los jueces han de procurar no sólo ser implacables con los criminales, sino dar respuestas contundentes en su simbolismo y eficaces en su intensión reparadora. Las víctimas supervivientes, incluidos los miles de desterrados, y la sociedad en general lo necesitan. [Foto: Luciano Benjamín Menéndez, EFE]

LA [MALA] LENGUA COMO SIGNO [EQUÍVOCO] DE EQUIDAD

La lengua es un soberbio y sólido sistema de comunicación humana, que va absorbiendo progresivamente los cambios que impone la evolución so...