lunes, 2 de junio de 2008

La poesía de Pablo Picasso


Yo he nacido de un padre blanco y de un pequeño vaso de agua de vida andaluza yo he nacido de una madre hija de una hija de quince años nacida en Málaga en los Percheles el hermoso toro que me engendra...escribió Pablo Picasso en 1935, en plena crisis matrimonial y amorosa. De este modo inauguraba su poesía escrita. El adjetivo indica apenas un matiz en el contexto de una obra dominada por la poesía, interpretada ésta en el sentido de búsqueda y aproximación a lo indecible, a lo que de enigmático tienen el alma y la condición humanas. Cuando Picasso dijo en aquel momento que era «un pintor viejo y un poeta recién nacido» tenía razón en cuanto a la datación de su escritura, pero no en cuanto a su experiencia de incansable e insaciable búsqueda de la verdad poética, aunque el dijera que no buscaba sino que encontraba.

Más razón tiene, en cambio, cuando afirma que «si hubiera nacido chino, no sería pintor, sino escritor». Aunque esto parezca una boutade, no lo es. La trayectoria plástica de Picasso ejemplifica un proceso que traduce su desesperado propósito de alcanzar esa economía de medios, ese trazo cromático sustancial capaz de sacar a la luz las formas, los volúmenes y las voces del mundo. Sin duda Picasso había percibido que el poeta chino podía ir mucho más allá con sus signos ideográficos que el occidental, siempre circunstanciado por adjetivos, adverbios, metáforas y otros complementos de la escritura alfabética para expresar sus pensamientos.

Podemos pensar que, de haber seguido el camino de la poesía escrita con la misma intensidad con que siguió el de la pintura y la escultura, Picasso no hubiera tardado en adentrarse en alguna de las muchas veredas abiertas por sus poetas amigos (Max Jacob, Apollinaire, André Breton, Paul Éluard). También podemos pensar que en ese tránsito hubiera llegado en su versificación a esa síntesis descarnada de trazos y color que observamos en sus últimas obras, donde ya percibimos esa dramática transparencia que evoca el misterio, el espejismo último que antecede al ser. [Imagen: Mujer desnuda acostada y cabeza, 1973. Última pintura de Pablo Picasso].