domingo, 16 de enero de 2011

INFORMACIÓN Y LITERATURA NO SON GRATUITAS

Diario suizo Le Temps ahora de pago por internet

Los diarios The Time, Financial Times, The Economist, Le Figaro, Le Monde y ahora el suizo Le Temps consideran que la información que difunden tiene un costo y que el lector ha de pagarla cualquiera sea el soporte en el que la lea. 

Esta política de cobro por la puesta a disposición del lector de la información que los grandes diarios de  referencia mundial publican pone de manifiesto la gran contradicción que plantea la extraña entelequia de «los internautas». (Después de todo, yo y muchos como yo también somos internautas y no pienso como esos que se autodenominan así y asumen una representatividad que nadie les ha dado).
Como muy bien dice en el diario El País la directora general de Le Temps, Valérie Boagno, toda información tiene un coste de obtención, elaboración y difusión y que este coste ha de ser pagado por el consumidor. Entonces ¿por qué esta información puesta en papel tiene que pagarse y la puesta a disposición en internet gratuita? Es evidente que estamos ante una política discriminatoria que hace que los consumidores de información en papel -y lo mismo vale para los de literatura- sufraguen o subvencionen a los autodenominados internautas, es decir a los consumidores de la información digital. 
El hecho de que la red favorezca la difusión de la información o de los textos de un libro y facilite a el acceso a ellos de más personas no significa que los costes de la producción de contenidos -llamadas telefónicas, desplazamientos, alimentación, vestimentas, útiles de trabajo, derechos de autor, etc.- y las inversiones en tecnología desaparezcan. Es de sentido común que, en el marco de una economía capitalista como la que nos rige, todo producto -un artículo, un libro- tiene un precio que quien lo consume ha de pagar. Guste o no guste a los «internautas» ¿o es que no pagan por el uso de las adsl, el envío de sms, las llamadas telefónicas fijas o de móviles? ¿o es que por ser internauta no pagan el pan, el autobús, el metro, el gas, el agua (¡cargada con más del 1000% de impuestos!), el tabaco, la cerveza, la corriente eléctrica, etc.?

lunes, 10 de enero de 2011

EL MAREO DE ETA

A través de Gara, diario de la autodenominada izquierda aberzale -patriota-, la organización terrorista ETA (Euskadi Ta Askartasuna) anuncia «un alto el fuego permanente, de carácter general e internacionalmente verificable» y su compromiso con «el fin de la confrontación armada».

Tras las frustradas expectativas de paz generadas por las treguas de años anteriores, la última de las cuales fue violentamente rota con el atentado de la T-4, en la que murió un ciudadano ecuatoriano, este anuncio de ETA, sometida a una fuerte presión policial, política y social, queda empantanado por la retórica elusiva de la banda y su tendencia a no enunciar las cosas por su nombre. ¿Qué significa «alto al fuego permanente»? Significa en su lenguaje que por ahora no va a matar, pero no dice que se rinde y entrega las armas. Hace bien el Gobierno en no prestar demasiado crédito a este comunicado.
Por otra parte, ETA mantiene la arrogancia del que aún posee la fuerza suficiente para negociar y exigir que se cumplan una serie de condiciones, entre ellas «iniciar el proceso democrático en Euskadi». ETA sigue sin enterarse de que dicho proceso empezó en 1977 y que entonces ella  se desmarcó de él para seguir matando. ETA sigue sin comprender que no está en condiciones de exigir nada, pues la sociedad española en general y la vasca en particular hace mucho tiempo que le negaron representatividad para proyectar su futuro. El comunicado que los demócratas de este país esperan de ETA es una que diga simplemente: «Ciudadanos españoles, aquí están las armas, perdón por los crímenes cometidos. Nos sometemos a la justicia del estado de derecho». Pero mientras tanto no lo hagan y sigan mareando la perdiz los siniestros encapuchados de turno, todo sigue igual. 
En este caso, el propósito de Batasuna de recuperar su legalización y formar parte del juego democrático depende de ella. Sólo tiene que decirle a la banda que entregue las armas o bien renegar abiertamente de ella. El gobierno del presidente Rodríguez Zapatero ha pedido a su vez a los partidos democráticos que «estén a la altura». Es de esperar que la oposición, especialmente la del principal partido conservador, lo esté.

lunes, 3 de enero de 2011

CATALUÑA EJEMPLAR

José Montilla felicita a Artur Mas

El 23 de diciembre de 2010, tuvo lugar en el Palau de la Generalitat de Catalunya, la toma de posesión del nuevo presidente autonómico. La ceremonia fue, dentro del marco que impone el protocolo institucional, altamente reveladora del talante personal de quienes la protagonizaron.

El acto de traspaso de poderes, tras dos legislaturas de gobierno tripartito, del socialista José Montilla al convergente Artur Mas fue sencillamente ejemplar. Es cierto que hubo detalles, como la abstención del PSC facilitando la designación del nuevo presidente, que favorecieron la cordialidad, pero lo importante es que tales detalles eran fruto de un modo de ver y entender el juego político en un espacio democrático. Montilla y Mas representaron en esos momentos a dos políticos convencidos de que las diferencias ideológicas o partidistas no son obstáculos insalvables para el diálogo, sobre todo cuando se trata de administrar y gestionar la res publica y favorecer el bien de la comunidad.
Teniendo en la memoria el lenguaje violento y de descalificación permanente del rival sancionado como modus operandi por el principal partido de la oposición nacional, el comportamiento de la mayoría de formaciones políticas catalanas constituye un alentador toque de atención para el resto de la sociedad española, sobre la cual ha caído una permanente pedrea tergiversando la realidad social y política de Cataluña y el clima tolerante que prevalece en su ciudadanía. 
Es cierto que el nacionalismo catalán, representado fundamentalmente por Esquerra Republicana, constituyó un serio lastre para la implementación de políticas más positivas desde el gobierno autonómico y que sus actitudes favorecieron el discurso irascible del nacionalismo españolista, pero también es cierto que muchos de estos exabruptos sólo se produjeron en el marco de acción partidista y no en el campo de convivencia cotidiana de la ciudadanía. También las lenguas catalana y castellana conviven pacíficamente contradiciendo ese mito falaz de la marginación del castellano parlamente. Quien crea esto, simplemente tiene que hacerse la pregunta de porqué Barcelona es la capital mundial de la edición en lengua castellana y le responderá la realidad de una lengua fuerte y saludable, sin temor ni agresividad hacia su hermana romance.