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Mostrando entradas de febrero, 2009

ETA Y EL JUSTICIERO AMENAZADO

Una de las bombas con que ETA está haciendo oír su «voz» en la campaña electoral vasca destrozó la Casa del Pueblo socialista en la localidad guipuzcoana de Lazkao. El «discurso» etarra también arrasó la vivienda de un joven vecino llamado Emilio Gutiérrez. Éste la había adquirido para que fuese su hogar con quien dentro de unos días iba a casarse. Pero las «palabras» de ETA se la redujeron a escombros. Presa de un rapto de rabia y dolor, Emilio cogió un mazo y, en venganza, destrozó la herriko taberna donde se reunen los pro etarras. Días más tarde, la reacción de los damnificados no se hizo esperar y aparecieron pintadas amenazadoras que obligaron al joven a huir de su tierra al tiempo que un grupo de proetarras salía a la calle con carteles que rezaban 'Eraso faxistarik ez, demokrazia orain'('Agresiones fascistas no, democracia ahora'), 'Salbuespearen egoerari STOP' ('STOP al Estado de excepción') y 'Euskal Herriak autodeterminazioa' ('Eu…

LA INDECENCIA DE BERLUSCONI Y LOS SUYOS

El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, ya es famoso por sus salidas de tono. Su incontinencia verbal es tan grande como diminuto su cerebro. En sus palabras no hay la mínima huella de una reflexión y por ello tienen siempre el efecto de un vómito ofensivo. Berlusconi no es un ogro, es un inmoral indecente. Sus palabras relativas a los desaparecidos argentinos y los vuelos de la muerte son indignas en cualquier contexto. Lo que dijo, como un modo de defenderse de los ataques de la izquierda en una campaña electoral, no es una ironía como pretende sino una obscenidad que muchos de sus seguidores encontraron graciosa y rieron la broma del gran bufón. ¿Cómo es posible que un país donde la herencia griega se proyectó en la civilización occidental haya elegido a un individuo de esta calaña? La respuesta quizás no sea tan simple como la indignación nos llevaría a pensar, pero cualquiera sea habría que considerar que los mecanismos corruptores han hecho mella en gran parte de la conc…

RETÓRICA Y NEGOCIO DEL AMOR

En Verona, ciudad italiana donde se escenifican los amores de Romeo y Julieta, se ha hallado el -probablemente- más antiguo manual para escribir cartas de amor. Se trata, según el diario La Reppublica, de un pergamino del siglo XII escrito en latín y denominado Modi dictaminum que enseña a escribir todo tipo de cartas. Las de amor están en el capítulo 4. Como es de suponer, la retórica del amor resulta hiperbólica, florida y extremadamente cursi, con cosas del tipo «cuán profundamente te amo no podría expresarlo con palabras, ni aunque todos los miembros de mi cuerpo pudieran hablar» o «el perfume de tu amor no me negaría a escalar montes o a atravesar a nado mares, e incluso afrontar los peligros de la muerte». En esta misma tradición retórica, a la que no son ajenas el amor cortés medieval y el amor romántico, se inscriben los textos amorosos que inundan el horizonte bloguero en un fantástico alarde de exhibicionismo sentimental. Sin embargo, lo que resulta chocante es la comerciali…

MANDELA NO ES MARADONA

John Carlin, ha dedicado un libro a Nelson Mandela, El factor humano (Seix Barral). El periodista británico, cuyas excelentes crónicas deportivas pueden leerse semanalmente en el diario español El País, narra, sin disimular su entusiasmo por la figura de líder sudafricano, cómo este hombre, tras pasar gran parte de su vida preso por el régimen racista, logró acabar con el apartheid e instaurar la democracia en su país. «Hay algo en él, un aura, que provoca ese efecto emocional en la gente. No sabría describirlo. Un impulso hacia la bondad, la humanidad y la nobleza», escribe Carlin. Pero, presa de ese devoto arrebato y acaso confundido por él, añade que hombres así constituyen un misterio y para corroborar este acerto trae a colación el relato del locutor argentino que transmitía la final del Mundial de Fútbol de México'86 cuando Diego Maradona le hizo el segundo gol a Inglaterra: «¡Barrilete [cometa] cósmico ¿de qué planeta viniste...?!». Bien, John Carlin asegura sin rubor que «…