martes, 31 de agosto de 2010

EL VALOR DE LA ESPERANZA

Mensaje de una niña a su padre atrapado en la mina.
El 5 de agosto, en una mina del norte de Chile de dudosa legalidad, treinta y tres mineros quedaron atrapados a causa de un derrumbe a 700 m de profundidad. Durante diecisiete días, el grupo quedó totalmente aislado, pero supo organizarse para sobrevivir hasta que tuvieron noticias de la superficie. Más allá del subjetivo aliento, la información que recibieron no fue alentadora. El rescate tardaría entre tres y cuatro meses siempre y cuando no surgieran dificultades. Las preguntas que se suscitaron entonces fueron ¿cómo soportar durante tanto tiempo el enterramiento en vida? ¿cómo resistir el peso de esa soledad apuntalada por toneladas de tierra y rocas?
La esperanza es la estela del vacío, dice un verso que escribí hace tiempo. La esperanza, esa huella de la nada, es la cuerda a la que se aferran esos hombres con la fuerza natural de quienes han debido afrontar la vida como una lucha inacabable y sin horizontes. Una fuerza que nace de sus propios espíritus hechos al infortunio social y a la explotación laboral, porque ignoran o no les está permitido el lujo de la depresión sicológica o la debilidad física. Pero, todos sabemos que son criaturas débiles, como nosotros, sujetas a una cuerda de espuma, como nosotros, y que esta semejanza nos obliga a tramar a cada instante la ilusión de un rescate feliz, como a los responsables de la tragedia a utilizar todos los medios humanos y tecnológicos para que esos hombres fuertes vuelvan a la luz.