miércoles, 2 de junio de 2010

LA CONJURA DE LOS NECIOS III

Parece que todos saben que la crisis económico financiera es mundial y también todos parecen saber quienes son sus verdaderos responsables y los necios útiles encargados de agravarla, como lo manifiesta en un discurso demoledor, en el Parlamento Europeo, Daniel Cohn Bendit, aquel estudiante que se hizo famoso en mayo del 68 con el apelativo de Dany el Rojo. Es cierto que la figura de este diputado de Los Verdes es controvertida, pero vale la pena escuchar sus palabras y ver las caras de los diputados y del presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso mientras las pronuncia.

En relación a lo que en este foro se discutía convendría girar la vista hacia la realidad económica española y el comportamiento mezquino de una oposición deshonesta no sólo por la gravedad de la corrupción de muchos de sus dirigentes, sino también por la irresponsabilidad manifiesta sobre los asuntos del Estado y su descreimiento de las instituciones, que Cohn Bendit señala como uno de los males de la sociedad griega. 
El discurso hueco, bronco y mentiroso del principal partido de la oposición («He dicho barbaridades», reconoce Esperanza Aguirre a Mariano Rajoy creyendo que nadie más la escucha), centrado en el descrédito del presidente Rodríguez Zapatero que alcanza su cénit en la vulgarización inicialada de su apellido para hacer juegos de palabras de  mal gusto, revela una total falta de responsabilidad política y de conciencia de Estado. Falta que se hace más patética en momentos difíciles para el Reino, cuando debería imponerse la solidaridad de todos los ciudadanos ejemplificada a través del comportamiento ético de sus representantes políticos, sindicales y empresariales, y, obviamente, de los medios de comunicación, más allá de sus diferencias ideológicas y sus intereses particulares.
Esto no significa pasar por alto los errores del Gobierno, para el cual las drásticas medidas que ha tomado y debe tomar resultan especialmente dolorosas, ya que ningún ciudadano español, ni siquiera el pensionista o el parado, debería dudar de su sensibilidad social. Se trata de que más allá de la bronca de los necios, no se pierda de vista quiénes y porqué son los verdaderos responsables de esta situación y que estamos en tiempos en que la colaboración y el respeto son imprescindibles para superar las altas dificultades por la que pasan millones de personas en todo el mundo.