miércoles, 2 de abril de 2008

Superman al rescate de los derechos de autor


La histórica conculcación de los derechos de autor por parte de las editoriales está contra las cuerdas. Si bien en el mundo anglosajón el filibusterismo editorial parece menos escandaloso que en el hispano, lo cierto es que la reciente huelga de guionistas de Hollywood y ahora el fallo del tribunal federal de Nueva York en favor de los herederos de Jerry Siegel y Joe Shuster, los autores de Superman, han revelado hasta qué punto las editoriales se apropian indebidamente de los derechos de creación. Después de más de setenta años, la sentencia del tribunal estadounidense abre la posibilidad para que otros autores o sus herederos puedan reclamar las regalías generadas por los derechos de sus obras y que las editoriales les esquilmaron mediante contratos draconianos.
En España, la mayoría de las editoriales y los llamados packagers -servicios editoriales- se valen de su posición de fuerza y de una sesgada interpretación de algunos artículos de la Ley de Propiedad Intelectual, para quedarse con ingentes cantidades pertenecientes a los autores, a quienes en muchos casos hasta escamotean sus nombres de las portadas de sus libros o los disimulan en el contexto de un presunto equipo de redactores.
Pero también aquí estas prácticas abusivas perjudiciales para los escritores que viven de su oficio parecen tener los días contados. El Gremi d'Editors de Catalunya ha dado un paso importante en esta dirección. Desde hace unos meses negocia con dos entidades que agrupan a la casi totalidad de los escritores y traductores residentes en esta comunidad autónoma -ACEC (Asociación Colegial de Escritores de Cataluña) y AELC (Associació d'Escriptors en Llengua Catalana)-fórmulas de regulación equitativa del vínculo contractual entre las partes, a fin de hacer efectivo el pago de derechos hasta ahora no reconocidos, y la creación de una comisión o tribunal de arbitraje profesional que normalice las relaciones y favorezca prácticas laborables sanas.
España no es Smallville, pero el aliento de Superman también parece soplar aquí a favor del reconocimiento y pago de los derechos de autor.[Imagen: Superman, de Jerry Siegel y Joe Shuster]