lunes, 13 de diciembre de 2010

LA «VENDETTA» DE WIKILEAKS

Máscara de «vendetta» utilizada por los hackers pro WikiLeaks

WikiLeaks (WL), organización mediática fundada en 2006, tiene como principal objetivo recibir y difundir informes y documentos de gobiernos, empresas, bancos y organizaciones religiosas, cuyas actividades y conductas contrarios a la ética afectan a la vida de millones de ciudadanos en el mundo. Julian Assange, su editor y una de sus cabezas visibles, ha sido detenido como parte de una feroz persecución iniciada contra WL por el gobierno de los EE.UU.

En julio de 2007, la actividad de WL tuvo especial repercusión cuando dio a conocer el asesinato de periodistas en Bagdad y más tarde otras acciones deplorables de las tropas estadounidenses en Irak y Afganistán. Nada de esto pareció afectar, sin embargo, al gobierno estadounidense ni tampoco a los gobiernos occidentales hasta que comenzaron las filtraciones sobre los comportamientos individuales en el marco de la actividad diplomática. Objetivamente, nada de estas revelaciones pone en «peligro la seguridad nacional» de ningún gobierno. Su valor, no obstante, reside en que pone al alcance del público los entresijos, las mezquindades, la hipocresía, la estupidez  y hasta la falta de inteligencia de no pocos funcionarios y gobernantes de países poderosos, cuyas decisiones orientan la deriva política, religiosa y económica global. Casi todo lo filtrado hasta ahora es mero chisme que excita al gran público tanto como los cada vez más mórbidos programas televisivos de la llamada «prensa rosa».
La razón de la virulenta persecución por parte de EE.UU. de WL y su editor, el australiano Julian Assange, encarcelado bajo la sospechosa acusación de abusos sexuales, es que ha puesto en ridículo los mecanismos de la seguridad de la mayor potencia del mundo y por el deseo de abortar la posibilidad de que un grupo independiente llegue a conocer y, sobre todo, difundir otros secretos que ahora parecen pender sobre sus cabezas como la espada de Damocles. Pero la desmedida reacción pone de manifiesto de un modo claro lo que los chismes de WL simplemente insinúan y cuya consecuencia, además de atentar gravemente contra la libertad de expresión, lleva al gran público la convicción de que las cosas no funcionan en el mundo -hambre, violencia, terrorismo- a raíz de la torpeza y los pocos escrúpulos de muchos gobernantes, empresarios, banqueros, pontífices, ayatoláes, que, teóricamente, deberían actuar inspirados por sólidos principios éticos. Nada que ya no se sepa, pero la mujer del Cesar no sólo ha de ser casta, sino también parecerlo, y WikiLeaks la ha sorprendido en la intimidad.