sábado, 7 de febrero de 2009

MANDELA NO ES MARADONA


John Carlin, ha dedicado un libro a Nelson Mandela, El factor humano (Seix Barral). El periodista británico, cuyas excelentes crónicas deportivas pueden leerse semanalmente en el diario español El País, narra, sin disimular su entusiasmo por la figura de líder sudafricano, cómo este hombre, tras pasar gran parte de su vida preso por el régimen racista, logró acabar con el apartheid e instaurar la democracia en su país.
«Hay algo en él, un aura, que provoca ese efecto emocional en la gente. No sabría describirlo. Un impulso hacia la bondad, la humanidad y la nobleza», escribe Carlin. Pero, presa de ese devoto arrebato y acaso confundido por él, añade que hombres así constituyen un misterio y para corroborar este acerto trae a colación el relato del locutor argentino que transmitía la final del Mundial de Fútbol de México'86 cuando Diego Maradona le hizo el segundo gol a Inglaterra: «¡Barrilete [cometa] cósmico ¿de qué planeta viniste...?!». Bien, John Carlin asegura sin rubor que «cabe decir lo mismo de Mandela. Es como el Maradona de la política. La tormenta perfecta. Una confluencia, supongo, de genética, vida, educación circunstancias históricas...Pero había una madera de base, carisma».
Puede que la pobreza, la marginación y el carisma sean comunes a ambos personajes. Sin embargo, esto no significa que sean iguales. Ni siquiera concediendo que Maradona alegró y asombró a muchos con su habilidad futbolística superior la comparación es posible. Mandela se elevó por encima del dolor, de la persecución y de la muerte infligidos por una dictadura brutal, para llevar una felicidad duradera a su pueblo con la energía que le daba su inquebrantable voluntad y su coherencia ética. Nada de esto ejemplificó Maradona, tan genial y carismático jugador, con vulnerable y limitada persona. Fumar puros, tatuarse la efigie del Che y el recuerdo de su fútbol extraplanetario son signos de un ídolo pobre adorado hasta la divinización por aquellos que difícilmente lleguen a salir del ghetto siguiéndolo. No. Maradona no es ese venerable y sabio anciano llamado Nelson Mandela.

sábado, 31 de enero de 2009

GOOGLE ANTE LOS DERECHOS DE AUTOR

Google parece empeñado en hacer realidad el sueño borgeano de la Biblioteca de Babel. La biblioteca «ilimitada y periódica» que existe ab aeterno. El buscador a través de su programa informático Google Books ya ha digitalizado miles de libros sin permiso con el propósito de crear una biblioteca universal. Una biblioteca infinita donde los libros -como apunta Borges a pie de página atribuyendo la observación a Letizia Álvarez de Toledo- «constan de un número infinito de hojas infinitas» y «cada hoja aparente se desdoblaría en otras análogas; la inconcebible hoja central no tendría revés».
Pero si bien el inquietante y en cierto modo perverso sueño borgeano podría cobrar forma por obra del demiurgo informático, los autores de los libros de la babélica biblioteca no son entes etéreos y, como los demás mortales, están sometidos a las exigencias de una realidad orgánica y material. Sus libros son fruto de un trabajo y éste, en el marco del sistema que ordena el mundo, debe ser remunerado. Ante la demanda interpuesta por autores y editores de EE.UU., Google se ha visto obligado a firmar un acuerdo por el que se compromete a pagar varios millones de dólares a modo de anticipo de derechos y beneficios publicitarios. Este acuerdo, según informan la Federación de Editores de España y CEDRO, tendrá repercusiones directas entre los autores españoles, quienes pueden, en caso de verse afectados pueden iniciar sus trámites de reclamación antes del 27 de febrero.
Pero más allá de estas «vindicaciones», la existencia de una vasta biblioteca virtual ya ha empezado a acelerar la circulación del conocimiento, en la misma medida que el lenguaje se simplifica y las palabras que resisten en un léxico anoréxico pierden su sentido. La pregunta es si es suficiente el acceso al conocimiento sin enseñanza, sin herramientas para digerirlo intelectualmente, para acrecentar el saber de la humanidad. Por lo pronto, como el bibliotecario borgeano, yo también he visto «jóvenes [que] se prosternan ante los libros y besan con barbarie las páginas, pero no saben descifrar una sola letra».

domingo, 25 de enero de 2009

LAS CUENTAS DEL ESCARABAJO

Investigadores de la Universidad de Valencia que estudian la cognición animal han llegado a la conclusión de que los escarabajos de la harina (Tenebrio molitor) pueden contar. Poseen, según estos científicos, un rudimentario «sistema aproximado de número» que les permite determinar de forma imprecisa la cantidad de objetos que perciben. Al parecer, los escarabajos no son los únicos insectos con la presunta facultad de contar, también las abejas de la mil (Apis melifera), estudiosos australianos de la Universidad de Queensland.

El resultado de estos estudios ha planteado la pregunta de si es tan grande la distancia que separa a humano del insecto. Sobre todo si, como afirman, estas capacidades matemáticas no sólo están vinculadas a procesos de aprendizaje, sino también a mecanismos innatos, es decir, no aprendidos.

El «sistema aproximado de número» ya había sido detectado en aves, en una especie de anfibios, algunos peces y en varias especies de mamíferos, como primates y ratas. Este sistema, que permite a los bebés humanos puedan contar antes de saber hablar, es también la base que les permitirá en el futuro contar de forma simbólica.

Dicen los científicos que los complejos procesos cognitivos que llevan al «sistema aproximado de número» están vinculados a la adquisición del lenguaje. Si a esto le añadimos que el gen del lenguaje humano, llamado FoxP2, existe en todos los mamíferos y actúa a través del cerebelo, donde están los circuitos neuronales que regulan las señales nerviosas motoras, es decir, las que mueven los músculos, descubrimos que las distancias entre humanos y animales pueden ser grandes, pero que sus territorios no están incomunicados. El cerebelo, herencia apenas evolucionada de los reptiles, se ocupa del aprendizaje y la coordinación de los movimientos. De modo que ahora, como el protagonista de El escarabajo de oro, de Edgar Allan Poe, podría decir que «sólo queda un punto por aclarar. ¿Qué deduciremos de los esqueletos que encontramos en el agujero?» [Izq. Escarabajo de la harina - Der. Escarabajo pelotero]

domingo, 18 de enero de 2009

ISRAEL, EL MIEDO Y EL ERROR

Mucho antes de que se convirtieran en Israel, los hebreos conocieron el miedo y éste les caló hasta las entrañas. Una amenaza de muerte los obligó al destierro y al olvido de su patria, Ur, y los abocó a la conquista de la Tierra Prometida.
Tras muchos siglos de arduas peripecias, Israel logró asentarse en ella, aunque nunca la conquistaron realmente del todo. Auto ungido «pueblo de dios», nunca consiguió el amor de sus vecinos, y no sin contradicciones y luchas fratricidas pudo crear un reino, que en tiempos de Salomón, el tolerante rey sabio, alcanzó su máxima extensión. Pero el miedo a dios, a sí mismo y a sus vecinos, seguía latiendo en el corazón de Israel.
Ahora ese miedo tiene datos concretos: el crecimiento demográfico de los árabes, en particular de los palestinos, la agresividad de los grupos islamistas -Hamás, Hezbolá, etc.- y la nuclearización de Irán, fortalecido tras la estúpida invasión de Iraq. El miedo ha creado y alimentado esas criaturas del terror que hoy, verdaderamente, amenazan a Israel.
Pero Israel no responde a este peligro, sino a la amenaza de su propio miedo que cree inherente a su identidad y por esto le parece natural responder con esa furia y ese resentimiento ancestrales, desmedidos, que nacen de la intolerancia, de la incapacidad para aceptar y reconocerse en el otro. Este es el trágico error que corrompe a muchas almas buenas.
La ultraderecha militarista que gobierna en connivencia con el judaísmo ultraortodoxo ha cerrado el corazón de Israel y sólo el odio late en él. «¡Anatema!». Como en los tiempos de Nuevo Testamento, sólo cabe la aniquilación del enemigo. «Ningún ser humano consagrado [a Yahveh] como anatema podrá ser rescatado; deberá morir».(Lv. 27,28).
El miedo ha extendido también el campo semántico de la palabra «holocausto» (sacrificio cultual) y lo ha sembrado de minas con la inmoral aquiescencia de las grandes potencias del mundo. Los palestinos y sus aliados no son inocentes, pero esto no justifica el crimen. En estos momentos sólo se me ocurre pedir que apartemos del horror a estos pueblos débiles y temerosos, que les ayudemos a hallar la paz.

domingo, 4 de enero de 2009

¡DIOS, EXISTO!

Siguiendo el recorrido de Londres, la Unión de Ateos y Librepensadores y Ateus de Catalunya hacen campaña negando la existencia de dios. El eslogan colocado en dos autobuses de Barcelona dice: «Probablemente Dios no existe. Deja de preocuparte y disfruta de la vida». Creer o no creer en la existencia de dios es un acto que revela los límites de la inteligencia humana para comprender el misterio de la existencia del universo y del propio ser humano. No tiene nada que ver con las religiones, aunque éstas hayan monopolizado esa inquietud existencial. Por esta razón es llamativa una campaña misional sobre una inexistencia que ni siquiera se asegura, del mismo modo que esa cerveza de la que se dice que «probablemente es la mejor del mundo». Acaso yo mismo estoy cayendo en la trampa; en esta descarada ceremonia de la confusión y de frivolización de las convicciones fundamentales, tengan el nombre de dios o de principios morales, éticos o ideológicos. La sorprendente campaña plantea no obstante un decálogo de interrogantes sobre sus propósitos:
  1. ¿La creencia en la existencia de dios es de verdad causa de tanta preocupación que impide disfrutar de la vida?
  2. ¿Los ateos son «cristianos» tan entregados al goce de la vida que se creen que son los únicos que pueden hacerlo?
  3. ¿Con esta campaña quieren activar los mercados y acabar con divina crisis económica?
  4. ¿Es un anuncio trampa de una secta religiosa atea?
  5. ¿O de una gaseosa?
  6. ¿Han descubierto que es más fácil meterse con dios porque no existe antes que con las multinacionales religiosas que ya han registrado el nombre y controlan su uso?
  7. ¿Quiénes son sus patrocinadores? ¿Religiosos frívolos o ateos fundamentalistas?
  8. ¿Será la campaña el primer paso de una nueva estrategia mercadotécnica diseñada por los propagandistas del Vaticano para controlar todo el comercio de almas?
  9. ¿Los presuntos miembros del UAL llevan en la solapa una chapa con la leyenda Soy ateo, gracias a dios?
  10. ¿Los cartesianos sustituirán de ahora en más el famoso Pienso, luego existo por ¡Dios, existo!?

domingo, 28 de diciembre de 2008

RELATIVIDAD DE LA JUSTICIA

Albert Einstein afirmaba que el concepto de la relatividad es muy sencillo ya que, cualquiera sea nuestra posición o estado de movimiento está regido por las mismas leyes fundamentales de la física. Sin embargo, como se aprecia en uno de famosos ejemplos, si arrojamos una pelota desde un tren; el que viaja en éste y el que está en el andén percibirán su caída de modo distinto. Aunque parezca absurdo, la justicia también parece percibirse de un modo distinto para quien ocupe un lugar u otro dentro del orden social.
El maestro Mo, filósofo chino que vivió entre los siglos V y IV a.C., escribió en su Política del amor universal que «si alguien entra en huerto ajeno y roba melocotones o ciruelas, todos cuantos se han enterado lo reprueban. Y, si el gobernante es informado de ello, le castiga. ¿Por qué? Porque se ha beneficiado a sí, perjudicando al vecino. Si lo que ha robado a sido un perro, un cerdo, una gallina o un lechoncito, su injusticia es mayor que la de haber entrado en el huerto y robado melocotones o ciruelas. ¿Por qué? Porque el mal causado al prójimo ha sido más cuantioso y mayor la falta contra la caridad y su delito más grave [...] Los reyes que gobiernan el mundo lo saben y lo reprueban calificándolo de injusticia. Pero una cosa mucho mayor, el atacar a otro estado no lo reconocen por malo sino que lo alaban y lo juzgan justo. ¿Se puede llamar a esto saber distinguir la justicia de la injusticia? Asesinar a uno se califica de injusticia e, indefectiblemente, se castiga con la muerte. Según esto, matar a diez será un crimen diez veces mayor y merecerá ser castigado con diez penas capitales. [...]. Ahora bien, al tratarse de una injusticia mucho mayor, la de atacar a otro estado, no lo reconocen por malo, sino que lo elogian y lo juzgan una acción justa. En verdad, ignoran que sea una injusticia y escriben sus hazañas guerreras en memoria para las generaciones futuras.».
Hace unos días, los jueces españoles y los iraquíes parecían estar debatiendo el mismo dilema de percepción. Unos acabaron multando con mil quinientos euros la negligencia de uno de los suyos que costó la vida a una niña, y los otros condenando con quince años de cárcel al periodista que tiró sus zapatos al jefe de estado que había invadido su país y al que nadie parece querer juzgar por los miles de muertos que ha causado su decisión.
[Imagen: Justicia, de Enric Jardí]

lunes, 22 de diciembre de 2008

¡ADIÓS, POETA!

El 21 de diciembre murió en Barcelona el poeta José Luis Giménez-Frontín. Tenía sesenta y cinco años, por lo que bien puede decirse que lo sorprendió la muerte. Siempre he creído que los poetas tienen como tales una responsabilidad civil y en este caso la cumplió cabalmente a través de la ACEC (Asociación Colegial de Escritores de Cataluña).
Además de compartir poética, fue en esta institución donde coincidimos de un modo pleno en el propósito de lograr la visibilidad de los traductores y hacer efectiva la defensa de los derechos de autor. En este sentido, su sensatez y su tolerancia fueron factores decisivos para el buen desarrollo de unas fructíferas negociaciones con el Gremi d'Editors de Catalunya de las que saldrán nuevos modelos de contratos y una comisión de arbitraje y seguimiento. Podría hablar de su producción poética, narrativa, ensayística y memorialista, a la que aportó su reciente Los años contados, pero prefiero destacar esta otra faceta que completa su perfil de hombre tan visceral como noble en la consecución de una sociedad más justa y libre.
El dinamismo cultural y gremial de la ACEC debe mucho a la personalidad de Giménez-Frontín, quien buscó que quienes le acompañaban en ella le ayudaran a impulsar los objetivos comunes a creadores y traductores superando con tolerancia y sentido común los obstáculos e incomprensiones de políticas escasamente generosas, por no decir mezquinas, desarrolladas por los centros de poder. Su espíritu y su legado seguirán vivos en la actividad de esta institución que amó tanto y en el corazón de aquellos que sintieron la verdad de sus gestos. ¡Adiós, poeta!
[Imagen. José Luis Giménez-Frontín visto por Carme Esteve]

LIBERTAD Y RESPONSABILIDAD

El confinamiento obligado por la pandemia que azota al mundo obliga más que nunca a apelar a la responsabilidad. Los medios de comunicación...