sábado, 1 de marzo de 2008

La cabeza de Johann Sebastian Bach



El 21 de marzo es el 323º aniversario del nacimiento de Johann Sebastian Bach. Para festejarlo, la Casa Museo del músico -situada en Eisenach (Alemania)- ha organizado la exposición «Bach en el espejo de la medicina». La pieza central de la muestra es un busto de cera de Bach realizado digitalmente por la antropóloga Caroline Wilkinson a partir del retrato que le pintó Elías Gottlob Haussmann en 1746, cuando tenía sesenta y un años. Viendo el resultado, con peluca y sin ella, sólo constatamos un hombre de rostro orondo y una cabeza redonda donde habitaba la Música. Pero es en La pequeña crónica de Ana Magdalena Bach, su última esposa, donde ella nos da una idea más aproximada de su verdadero rostro: «Cuando yo le conocí tenía él los ojos muy grandes; pero, con los años, se fueron encogiendo y enturbiando por el sufrimiento y el trabajo excesivo, y los párpados fueron descendiendo. Su intensa mirada parecía dirigida hacia el interior, lo cual impresionaba mucho. Eran, si me puedo expresar así, unos ojos oyentes, que tenían a veces un resplandor místico. [...]Nadie podía verle una vez sin volver a mirarle, pues sobre él flotaba algo extraordinario que se comunicaba inmediatamente a cualquiera que se le acercase, fuese quien fuese. Una mezcla maravillosa de grandeza y humildad irradiaba de él...».


[Concierto de Brandeburgo nº 5, por Glenn Gould]