martes, 6 de noviembre de 2007

Rudolf I de Soria

«…¡Campos de Soria, / donde parece que las rocas sueñan,/ conmigo vais! ¡Colinas plateadas / grises alcores, cárdenas roquedas!», dicen los versos de Antonio Machado que el fotógrafo suizo Rudolf Meyer hace suyos con la cámara. Ésta retrata lo que percibe su alma. El latido del tiempo en el cúmulo de nubes y la historia petrificada en esas atalayas que, como la de Uxama, se alzan con pretensión de cenotafios de miradas que aún otean horizontes de inacabables guerras. Aquí, minúscula bajo el enorme peso de un cielo agrario, la torre parece contener en su cilíndrica oquedad el implacable paso de las legiones romanas sobre la ciudad arévaca, el trajinar germánico de los visigodos, el ulular de las algaras musulmanas y hasta el vozarrón castellano del conde Gonzalo Téllez. Este gobierno del tiempo y el eco sobre los campos sorianos, quizás debiera coronar al fotógrafo con el nombre de Rudolf I de Soria. [Foto: Atalaya de Uxama (Soria), de Rudolf Meyer].