lunes, 26 de noviembre de 2007

El guardián de los libros


La invasión usaíta de Iraq en 2003 supuso un duro golpe para la paz y la cultura del mundo. La muerte indiscriminada de civiles, la multiplicación de las acciones terroristas y el uso de la tortura como método de pacificación constituyen desde entonces una tragedia no sólo para los habitantes de Iraq sino para todos los seres humanos de buena voluntad.
Porque si brutales fueron las hordas que finalmente acabaron con el Imperio Romano, más lo son los bárbaros que entraron en Bagdad. Quizás a aquéllos la idea de civilización les fuera ajena, pero no a éstos, que actuaban en nombre de la democracia y por cuenta del país más poderoso del planeta. El moderno y supuestamente civilizado invasor se ha revelado tan degenerado como el régimen baasista que aniquiló, no tanto para salvar a los iraquíes de su iniquidad como para satisfacer sus pretensiones imperiales. Es con este propósito que el invasor usaíta no ha vacilado en arrasar el país, provocar la muerte de miles de personas y destruir el acervo cultural de un país que es cuna de la civilización.
Según afirma Fernando Báez en el desgarrador libro La destrucción cultural de Iraq (Ediciones Flor del Viento/Octaedro), una vez consumada la invasión estadounidense, miles de obras de arte fueron destruidas o robadas del Museo Arqueológico, y lo mismo millones de libros y documentos, entre ellos ejemplares únicos de Las mil y una noches, de Averroes, Avicena, etc., del Archivo Nacional y de la Biblioteca Nacional , cuyo edificio, además, fue reducido a cenizas.
Lo reconfortante es que, entre tanta barbarie, hay seres humanos, como Fernando Báez o Saad Eskander, actual director de la Biblioteca Nacional iraquí, capaces de arriesgar la vida por salvar los restos de un legado cultural que es patrimonio de la humanidad.
Los guardianes de los libros y del conocimiento humano no necesitan armas ni bombas. Su arrojo lleva el escudo de la esperanza. Creen en la vida más allá de la estupidez, la ambición y el sectarismo fundamentalista, ya sea ideológico o religioso. [Ilust. Saad Eskander. Foto El País/Cristóbal Manuel]

LIBERTAD Y RESPONSABILIDAD

El confinamiento obligado por la pandemia que azota al mundo obliga más que nunca a apelar a la responsabilidad. Los medios de comunicación...