Mi amiga Gretel Broyn me cuenta que está trabajando en una serie de nudos concebidos por ella «como puntos donde confluyen todos los puntos». Sin embargo, en estos nudos es posible percibir una dramática serie sobre la angustia cotidiana causada por todo aquello -la incomunicación, la guerra, la indiferencia, la violencia, la estupidez, etc.- que hace que, apenas nos levantamos cada mañana, sintamos un nudo en el pecho que no nos deja respirar. Incluso pienso en esa soga, cubierta de hilos y musgo, que anuda el sueño y lo convierte en pesadilla.
Cuando la conciencia estalla en los confines de la nada su explosión es un brillo fuera del mundo. (Nadadores de altura)
viernes, 2 de noviembre de 2007
LIBERTAD Y RESPONSABILIDAD
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