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Terceros en discordia


Vuelvo a la escena del tren en la que un energúmeno xenófobo golpea a una chica inmigrada [inmigrante es cuando está de paso y no cuando es residente], y un muchacho permanece impasible. ¿Realmente permanece impasible? Muchos desde la comodidad que da la distancia establecida por el ojo de la cámara se han apresurado a tachar su actitud de cobarde.

Un día de 1975, en Río Cuarto, ciudad argentina de la provincia de Córdoba, diez personas fueron amenazadas de muerte por la Triple A (Alianza Anticomunista Argentina). De esta terrible lista, algunos marcharon al exilio y otros decidieron quedarse. La amenza se cumplió y pocos se salvaron de ser asesinados ante la pasividad e indiferencia de toda la ciudad. ¿Son cobardes todos los habitantes de este pueblo?
Creo que los juicios de valor han de hacerse desde la consideración de las circunstancias. No es lo mismo la denegación de auxilio por indiferencia, como el ciudadano que pasa de largo ante otro caído o que atropella a alguien y huye, que la causada por la parálisis del miedo. Hemos de pensar que a la mayoría de las personas la educan para convivir. La violencia y el terror son latidos de discordia en el corazón humano. [Herida, cuadro de Feli Manero, de la exposición Traslacions dedicada a Sílabas de arena]

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